domingo, 30 de agosto de 2009

El cine español, estigmatizado desde el "No a la guerra"

Hace unos días la actriz Marisa Paredes declaró que "el cine español está en la picota desde el No a la guerra". Y no le falta razón. Antes de aquello el cine español no era motivo de controversia ni se producían airados debates con motivo de su financiación vía subvenciones estatales. Ni siquiera parecía objeto de análisis la polémica sobre su calidad o su ausencia. Pero, ay, en el momento en que un significativo sector de la profesión cinematográfica decidió entrar en arena política todos esos debates saltaron a la palestra. A partir de entonces pasaron a ser los titiriteros, tal es el epíteto que la brunete mediática comenzó a emplear para referirse a los actores que osaron hacer demostración pública su antipatía por el PP y su sesgo izquierdista

Con todo ésto, y no siendo en absoluto devoto del cine patrio -más bien al contrario-, lo que quiero decir es que las películas españolas eran igual de buenas o igual de malas que antes de ese posicionamiento político. El sistemático ataque que de desde la derecha conservadora han sufrido muchos artistas, y que se recrudeció a raiz de la cosa aquella de la ceja, tiene en la política a su único componente. Jamás a los representantes de La Caverna se les oyó antes del No a la guerra una sóla voz en contra de la política de subvenciones del cine español; y mucho menos en la etapa de gobierno del PP, en la cual esas subvenciones se repartían con idéntica soltura que en la actualidad, de ahí que no se pueda contemplar su inquietud sobre el particular como una preocupación real.

Es política partidista, no importa ni la calidad ni el dinero, todo se reduce a con quien simpatizas, y aún peor, si exteriorizas esa simpatía. Los artistas, a ojos de cierta derecha sectaria hasta el cansancio, tuvieron la desfachatez de congeniar con el bando equivocado. La prueba es que quien desde el mundillo artístico no sigue esa pauta viciada de raíz recibe toda clase de parabienes de los adalides políticos de esa derecha (más aquí y aquí), entrando en contradicción directa con el discurso de éstos al financiar por entero películas cuyos autores sí están bien vistos. En tales ocasiones no parece que las subvenciones al cine español, su calidad o el escaso éxito en taquilla supongan un problema.

jueves, 20 de agosto de 2009

¿Libertad de enfermar o potestad gubernamental para prohibir el tabaco?

Nuevamente, al igual que me pasó con el proyecto de la ley del aborto, tengo sentimientos encontrados ante una nueva iniciativa legislativa del gobierno, en éste caso la anunciada ampliación de la ley anti-tabaco que contempla la prohibición de fumar en todo recinto cerrado, aunque sea de titularidad privada. Y esta ambivalencia nace de alguien que se declara visceralmente anti tabaco, quiero aclarar.

Según lo que sabemos, la ministra de sanidad quiere prohibir fumar en todos los espacios públicos, entendiéndose como tales cualesquiera donde se reúna un grupo más o menos numeroso de gente. No, no se refiere a estaciones de metro, autobuses, hospitales o ministerios, no. Se refiere esencialmente a negocios privados como las cafeterías, restaurantes, discotecas
y demás establecimientos hosteleros.

Mi pregunta es ¿tiene legitimidad un gobierno para imponerle a un propietario los usos que debe permitir o prohibir dentro de su propiedad? Y que conste que si finalmente la reforma entra en vigor seré el primero en disfrutarlo, pero ello no es óbice para que me haga determinadas preguntas acerca del derecho del Estado a inmiscuirse en la vida privada de sus ciudadanos. A fin de cuentas, la misma libertad que tienen los fumadores de llenar sus pulmones de humo cancerígeno la pueden ejercer los no fumadores absteniéndose de entrar el lugares donde se permita esta práctica.

Intentemos hacer una interpretación que avale la medida como éticamente aceptable. A ver, el gobierno quiere prohibir una actividad al ser
demostradamente perjudicial para la salud, sin embargo permite que ese producto se venda libremente en los estancos, con lo cual se convierte en cómplice pasivo de los mismos males que intenta erradicar. No obstante, esto último se da al amparo del concepto de libertad individual, ya que cada uno es libre de someter a su propio cuerpo a todas las torturas que se le antojen. Ahora bien, si lo hacen en grupo debe prohibirse, ya que existe una alta probabilidad de que en un colectivo de personas reunidas en una porción concreta de espacio haya un más que significativo número de no fumadores, cuyo derecho a no ser ahumados hay que salvaguardar, aun a costa de vulnerar el derecho de los fumadores a hacer con su cuerpo lo que les plazca y el de los propietarios a imponer las normas que estimen oportunas dentro de su propiedad.

Si el gobierno fuese coherente, intentaría legislar al mismo tiempo y en el mismo sentido con respecto al alcohol. ¿O acaso el alcohol en exceso no es perjudicial para la salud? ¿Acaso no provoca adicción? Y si hablamos de actos cotidianos que atacan la salud de las personas, ¿que pasa con los coches y sus emisiones contaminantes? ¿Por qué no se prohíben? Supongo que la respuesta sería que los beneficios de que la gente posea automóviles superan a los perjuicios, además de ayudar a sostener la economía del país. Pero entonces ya no hablamos de ética, sino de economía.

Por otro lado, este proyecto de ampliación de ley no sería más que una extensión de algo que ya existe: en los lugares de trabajo de las empresas privadas ya está prohibido fumar. Repito pues la pregunta, ¿es legítima una intromisión del Estado en la vida privada de los ciudadanos bajo la excusa de preservar su salud? Lo sería, por ejemplo, si blandiera como pretexto el elevado coste económico que para la sanidad pública entraña el vicio de fumar, pero una conclusión lógica de ello sería deslizar la amenaza de retirar el derecho a una asistencia sanitaria pública a todo aquel que enfermara por causa del tabaco, lo cual tendría que ser demostrado por un equipo de expertos y... la cosa se va complicando, ¿verdad?

Yo ahora pienso en todos aquellos hosteleros que se vieron obligados a efectuar reformas en su establecimiento para adaptarse a la primera ley antitabaco. Si finalmente se aprueba la reforma legal, será un dinero tirado a la basura. ¿Quién les compensará? El gobierno se está metiendo en un charco que muchos no van a entender.

viernes, 14 de agosto de 2009

La dictadura de que es víctima el PP

Mariano Rajoy, el líder opositor español fue condenado a 18 meses de prisión en su casa. En un principio, el Tribunal Supremo había sentenciado a Rajoy a tres años de cárcel y trabajos forzados al encontrarle culpable de haber violado su arresto domiciliario. Pero el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero ordenó conmutar la pena y decidió confinar al dirigente del ilegal Partido Popular a otros 18 meses de detención en su residencia de Madrid.

El gobierno había acusado a Rajoy de haber recibido en su casa en la capital española a un ciudadano estadounidense, John Yettaw, después de que él se presentara sin aviso en el lugar. La decisión del Tribunal Supremo conocida este martes incluye una condena para Yettaw de siete años de prisión, de los cuales cuatro son de trabajos forzados.

El incidente se produjo en mayo pasado cuando Yettaw cruzó a nado el lago que da a la parte trasera de la vivienda del líder popular y se coló en el interior de la casa en la que Rajoy cumplía desde hacía casi seis años la orden de arresto domiciliario impuesta por el gobierno de Zapatero por su activismo político.

El gobierno insiste en que el incidente fue planificado adrede por Rajoy para avergonzar a las autoridades. Pero seguidores del líder opositor acusan al gobierno español de quererle mantener en prisión para impedirle ejercer su labor opositora. Rajoy no podrá competir en los primeros comicios que tendrán lugar en el país desde 2004, cuando su partido fue derrotado tras una sospechosa maniobra que situó a Zapatero en el poder. Pese a que su partido obtuvo una victoria arrolladora, fue detenido y el auténtico resultado electoral nunca fue reconocido por el partido de Zapatero.

Karishma Vaswani, corresponsal de la BBC en Portugal –el comisariado político expulsó a los periodistas internacionales de España- dijo que el proceso atrajo la atención y provocó la indignación internacional.


El texto que antecede a la imagen es lo que estaríamos leyendo en las páginas de
BBC Mundo si la situación que se denuncia desde la web del PP fuese real. Pero no, la verdadera noticia habla de Birmania y la situación que padece Aung San Suu Kyi, víctima de una dictadura auténtica, concepto éste que es juzgado desde el Partido Popular con la ligereza que acabamos de observar. Pero la consigna desde Génova parece ser un retorno al histrionismo, al trazo grueso, a la burla y a la frivolidad. A todo aquello que les llevó a perder en 2008, me atrevo a decir. ¿Es que nadie se da cuenta de la escasa estofa intelectual que semejante mensaje presupone a sus potenciales receptores?

jueves, 13 de agosto de 2009

¿Cuál es el precio de una vida que se ha puesto en riesgo a sí misma?

Hay un montañero español atrapado en una escarpada ladera de la montaña Latok II, en Pakistán, a más de 6000 metros de altitud. Se llama Óscar Pérez y su situación roza lo desesperado: tiene una pierna y un brazo rotos, está solo, sin comunicación y un rescate por vía aerea se estima imposible debido a las crudas condiciones climatológicas. En éstos momentos un equipo de rescate ya ha tomado forma para acudir en su ayuda, pero los problemas burocráticos y diplomáticos tornan la cuestión aún más peliaguda. Más información en la edición digital de la revista Desnivel.

No quiero parecer insensible ante el drama que está sufriendo Óscar Pérez, el cual espero que pueda regresar sano y salvo a su casa, y se que mi argumento quedará fuera del ámbito de lo políticamente correcto, pero no sólo su vida está en juego. La expedición que salga en su busca también se va a jugar el pellejo, y no creo que exista el mismo grado de empatía hacia sus componentes que hacia el infortunado montañero español. La alta montaña a veces se cobra su precio, pero tiene un aspecto indudable: no obliga a los montañeros a encaramarse a sus cumbres y laderas. Quienes se exponen a los riesgos que conlleva escalar a semejantes altitudes lo hacen por voluntad propia, sin nadie que les empuje y movidos únicamente por su pasión por el montañismo, el reto y el ánimo de superación. Hasta ahí nada que decir al respecto.

El problema surge cuando la montaña supera las habilidades del montañero, o éste es víctima de la adversidad en una situación en la que el error o una decisión desacertada se paga, unas veces con la decepción de no hacer cumbre, otras incluso con la vida. Óscar Pérez está en el lugar al que sus propios deseos le han llevado, con la desdicha de estar padeciendo ahora el lado más amargo de la que probablemente es su mayor afición. Su rescate depende, ahora, de que terceras personas estén dispuestas a poner en riesgo su propia vida para salvarle. Humanamente es comprensible, pero la faceta humana también debe aplicarse al equipo de rescate, entre los que posiblemente se encuentren miembros del ejercito pakistaní que también tienen familias y vidas que preservar.

Bien podría parecer que mi postura reside en replegar medios y dejar que Óscar Pérez se congele en la ladera del Latok, y releyendo lo hasta ahora escrito quizá tendría que dar la razón a quien así opinase. Pero no es así, deseo que Óscar regrese a su casa lo más indemne que pueda y que, una vez a salvo y recuperado, reflexione sobre el sentido de exponerse a situaciones que terminan implicando a terceros cuya vida vale tanto como la suya. Desearía que todos los que hacen del riesgo una actividad lúdica recapaciten sobre si vale la pena, si tienen derecho, no a comprometer su integridad física –que cada uno es libre de hacer con su cuerpo lo que le venga en gana, como ya dejé claro aquí-, sino a poner en juego la de otras personas cuando esa actividad termina requiriendo la toma de medidas desesperadas.

Esa es mi modesta intención, llamar a la reflexión. ¿Hasta qué punto puede alguien que se aventura a una actividad de riesgo objetivo esperar la movilización de recursos en su favor cuando esa actividad descarrila hasta el punto de poner en peligro su vida?¿Está justificado arriesgar la vida de terceros para intentar salvar la de quien, voluntariamente y sin coerción alguna, ha puesto en riesgo la suya? Sinceramente, yo no veo que una u otra postura me dejen la conciencia tranquila.

martes, 11 de agosto de 2009

Más fundamentalismo católico en los colegios públicos

La Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Isabel Bazo, arremetió hoy contra la intención del Gobierno de retirar los símbolos religiosos de la enseñanza pública, porque "va en contra de la libertad de las familias". [Noticia]
No, perdone. A los efectos que nos ocupan, la libertad reside en que no te impongan una moral concreta, que es lo que hasta hace escasas décadas venía haciendo la Iglesia Católica, objetivo que, visto el percal, aún ambiciona. Lamento el trauma que le produce, pero estamos finalizando ya la primera década del siglo XXI.
En declaraciones a Servimedia, la presidenta de la CECE, Isabel Bazo, criticó también que el Ejecutivo "se está adjudicando así un papel que va contra un derecho constitucional".

No, perdone. El derecho de rezar a la efigie que más le guste permanece intacto. Lo que se pretende es que esa figurita, o cualquier otra, no presida las aulas de unos menores que aún no tienen conciencia de lo que representa.

Bazo hizo hincapié en la importancia de que se respete "la libertad de las familias para elegir, aún en un centro público, si los hijos se han de educar en la religión católica, o en cualquier otra".

No, perdone. Ese derecho que ud. menciona ya está garantizado y hecho efectivo. ¿Está ud. tratando de engañarnos, señora? Porque suena muy poco cristiano. Pero tranquila, por algo se empieza y la completa desaparición de la enseñanza doctrinal de los centros públicos se situa en un horizonte cada vez más cercano. Cuando sean ustedes quienes tengan que sufragarla de su bolsillo -que es lo que debería ocurrir en un estado verdaderamente aconfesional- me gustará comprobar cuantos verdaderos católicos quedan entre sus huestes.

"No entiendo por qué el Gobierno quiere asumir el papel de formar la conciencia de las familias. Se trata de la escuela pública, pero los padres que la eligen están siendo lesionados en todos sus derechos", añadió.

No, perdone. Quien tiene como meta formar conciencias ha sido y es la Iglesia Católica, así como cualquier otra confesión religiosa. No veo cómo la despoblar los colegios de estampitas y figuritas talladas es capaz de "formar conciencias". En todo caso, para derechos lesionados los de los padres que no quieren ver en espacios públicos elementos doctrinales, y a los cuales les asiste, aquí sí, el derecho constitucional de no ver atacadas sus no-creencias con simbología confesional. Aunque precario, el Estado Español sigue siendo aconfesional según nuestra Constitución.

Nunca dejará de sorprenderme el ánimo de tantos creyentes de tratar de imponer a los demás sus hábitos, sus creencias y sus símbolos, incluso en espacios públicos que deberían estar despojados de toda referencia doctrinal. No les entra en la mollera que la religión pertenece a la esfera de lo personal, y que lo que persiguen no tiene cabida en una sociedad democrática y moderna. Pero son muchos siglos de dominación católica, en gran medida apoyada por el poder -cuando la Iglesia no era el poder mismo- y consolidada a base de miedo y coerción. El hábito de la imposición debe ser como una droga, y algunos fundamentalistas católicos llevan demasiado tiempo padeciendo el mono. Pero avanzamos. Ladran, luego avanzamos.

sábado, 8 de agosto de 2009

Democracia escénica, por Juan Varela

Francisco Camps celebra su exculpación en un vídeo distribuido por el gobierno que preside. Aplaude que los jueces no vean delito en recibir regalos de los inculpados en la trama Gürtel. Manel Franch, jefe de prensa del Ministerio de Trabajo, amenaza a un periodista de TVE por hacer preguntas incómodas al ministro Celestino Corbacho. Sin preguntas. Sólo se admite el periodismo como amplificador.

Periodistas sin preguntas y políticos sin respuestas. ¿Es esta la democracia y la información que queremos? Sin preguntas los periodistas son autómatas. Sin respuestas no saben y por tanto no pueden contar. Los políticos no son seres irresponsables y autónomos, como muchos parecen creer: son servidores públicos, responden ante la ciudadanía. Informar con transparencia es uno de los pilares de la democracia y la responsabilidad es uno de los principales déficits que sufrimos en una sociedad de la información que más bien es un estado del bienestar en el ocio acrítico.

Los políticos se han acostumbrado a ruedas de prensa sin preguntas, a proferir manifestaciones partidistas en declaraciones institucionales, a controlar la imagen con la distribución directa a las televisiones de actos, mítines y todo tipo de actos cuidadosamente preparados. Y los medios son a menudo portavoces acríticos. No advierten al público que no se han permitido preguntas, de emisión de imágenes editadas y controladas por los partidos o que la única escena visible es una representación.

Una farsa aumentada por partidos y políticos con las nuevas herramientas digitales. Vídeos y blogs que saltan el tamiz del periodismo y donde, con excepciones, no se permite el filtro social que tales herramientas facilitan. Democracia escénica. Falseada por quienes controlan la comunicación y el periodismo como arterias del poder. Por eso es imprescindible construir una democracia abierta y transparente cuando los medios y las herramientas de comunicación y tecnológicas lo permiten. Y no embobarse con la saturación cuando la forma más eficiente de esconder información es difundir mucha comunicación

Juan Varela, dueño del blog Periodistas 21. Me ha parecido demasiado bueno para no hacerme eco de ello. Las negritas son mías.

lunes, 3 de agosto de 2009

Camps y la doble moral popular

El Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) ha sobreseido la causa contra el presidente valenciano, Francisco Camps, por el asunto de los trajes [había utilizado el término archivo tal y como la emplea El País, al igual que La Vanguardia, El Economista, El Mundo y otros medios; los consideraba sinónimos y aún no tengo clara la diferencia en términos jurídicos, pero los medios emplean ambas expresiones en cada uno de sus artículos al respecto sin mayor problema]. El tribunal no deduce conducta delictiva alguna en la recepción de los trajes por parte de Camps y, tras enterarse, Mariano Rajoy se ha apresurado a proclamar el triunfo de la justicia.

No seré yo quien haga un diagnóstico jurídico de la resolución ya que carezco de aptitudes en la materia (aquí está el auto judicial para quien piense que sí las tiene), pero hay argumentos de orden ético que cualquiera se puede permitir analizar. Quienes deberían andar con pies de plomo sobre éstos temas son los que menos pudor demuestran a la hora de mostrar la doble moral que les aqueja. Al menos si en algo les preocupa la imagen que la clase política transmite a la ciudadanía.

Cuando el juez Garzón se fue de cacería con el ex ministro de justicia, Mariano Bermejo, los epítetos que se escucharon desde Génova fueron “obsceno”, “chulería”, “parcial”, “operaciones escandalosas” o “irregular” (ver aquí y aquí). Rajoy, en aquella declaración rodeado de su plana mayor, habló con la mayor gravedad de una “trama contra el PP”. Incluso se llegó a recusar a Garzón por “enemistad manifiesta”. No se les ha oido la menor disculpa por el lenguaje empleado tras la llegada al Tribunal Supremo del caso Gürtel. O eso o, en coherencia, deberían haber dedicado idénticos adjetivos a los jueces del alto tribunal por continuar la labor iniciada por Garzón desde la Audiencia Nacional. O contra el juez del TSJCV por apreciar indicios de delito contra Camps por el caso de los trajes. Nada de eso se produjo.

En cambio, desde el PP guardaron silencio cuando se supo que el presidente del TSJCV, órgano que iba a juzgar el caso de los trajes de Francisco Camps, era
íntimo de la persona a la que iba a juzgar, o sea, de Camps. La “enemistad manifiesta” es argumento de recusación, pero la amistad, también manifiesta, no parece que lo sea. Al parecer, no cuando el acusado es de los suyos. Y no solo eso, sino que el archivo de la causa por parte del juez amigo de Camps es para Rajoy una victoria de la justicia. Y se atreve a más: habla de inquisición. ¿Se puede gastar una jeta más dura?

¿Cómo era aquella frase relativa a la propaganda? Se puede engañar a todo el mundo algún tiempo; puedes engañar a algunos todo el tiempo; pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.¿De verdad que no?

sábado, 1 de agosto de 2009

Tercer aniversario de Flash de cámara

Ya finalizando el día, me permito aparecer por aquí para congratularme del tercer aniversario de ésta bitácora. Flash de cámara nació un día como hoy hace tres años. Un día menos y coincido con el aniversario de los gudaris de mierda. Por qué poco.

ETA, DÉJANOS EN PAZ