lunes, 30 de noviembre de 2009

Algo huele mal en la prensa española


Sí, algo huele mal y la saharaui Aminatu Haidar parece saber de donde viene. Eso o al maquetador de la edición digital de Público se le ha pasado momentáneamente por alto lo que éste irrelevante bloguero ha cazado a la primera. Un par de minutos después la foto y el artículo de Haidar ya habían sido desplazados hacia abajo, pero ahí queda la curiosa composición.

Edito la entrada por dos motivos: porque me ha quedado demasiado corta y porque me puede la indignación tras leer, vía Facebook, el blog de Rosa María Artal, en el que figura la siguiente portada de ABC del pasado 28 de noviembre, y cuya foto de portada la ocupa Diego, el padrastro de la niña fallecida recientemente y que ha sido sometido a un rabioso e irresponsable linchamiento desde los medios:


Hay que decir que el director del diario conservador ha pedido disculpas a Diego en su videoblog, pero ello no debe desviarnos de los problemas que sufre esta cada vez más desprestigiada profesión en nuestro país: lenguaje visceral, prejuicio ideológico, sensacionalismo cutre, apelación a los bajos instintos, preponderancia del efecto mediático frente al rigor informativo... Ni dos docenas de disculpas diarias serían capaces de ocultar la fétida realidad que enmierda al periodismo patrio.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Acerca del editorial conjunto de la prensa catalana

Hay varias cosas que no me gustan del editorial conjunto que doce periódicos catalanes publicaron ayer a favor de la aprobación del estatuto de Cataluña por el Tribunal Constitucional (leerlo aquí). La primera es el propio hecho de la publicación masiva del mismo texto por semejante cantidad de medios. Uno pensaba que la libertad de prensa, un derecho democrático fundamental, estaba asociado al concepto de diversidad de informaciones; libertad para opinar de forma diversa, facilitando la apertura de debates sobre los más variados temas y fomentando la creación espacios de crítica. Con éste editorial conjunto ese vínculo queda fracturado, ya que los más relevantes medios impresos radicados en Cataluña asumen una única mirada común (un editorial no es una opinión más, es la postura oficial del periódico) desterrando cualquier atisbo de discrepancia y uniformizando criterios en torno al espinoso tema del Estatut.

Si para solventar el asunto hay dos soluciones, estos doce periódicos optan deliberadamente por una de ellas, menospreciando la otra sin dedicarle idéntico espacio para ofrecer sus argumentos, desechándolos de principio.
Si esto no es entregarse al pensamiento único, no se qué lo es. Los medios, tradicionalmente concebidos como una forma de controlar al poder, deciden en este caso alinearse unánimemente con la clase política dominante en un pintoresco ejercicio de entreguismo, convertidos en una extensión del poder. Es legítimo y algo avalado por la libertad de expresión y el derecho a la libre filiación, pero no me parece una evolución sana del ejercicio de la profesión. Tampoco debería sorprenderme; a fin de cuentas no deja de ser prensa española, sobre la cual ya he opinado alguna vez en ésta bitácora.

El siguiente aspecto del comunicado que me disgusta es la representatividad de todos los catalanes que se arrogan todos esos medios.
Que yo sepa nadie les ha elegido para erigirse en portavocía oficial del pueblo catalán, no se con qué derecho lo hacen. ¿Por el nº de lectores, quizá? Según el EGM del masado mes de mayo, sólo cuatro de esos doce medios escritos aparecen aparece en la lista de las cincuenta publicaciones diarias más leidas: El Periódico (764.000 lectores, también con ediciones fuera de Cataluña), La Vanguardia (718.000, el mismo caso), El Punt (172.000) y Avùi (121.000). En total podría decirse (y sigue siendo mucho suponer) que los cuatro representan a 1.775.000 ciudadanos. Si observamos que, según Wikipedia, la población catalana asciende a 7.467.423 estamos hablando del 23,77 % del total poblacional catalán, algo más si contamos a los lectores del resto de medios. Erigirse en representante del 100 % cuando menos del 24 % (a los que habría que descontar los lectores de fuera de Cataluña) se molesta en leer lo que dicen me parece un acto de osadía muy poco calculado y que excede con mucho el grado de responsabilidad que se le presupone a directores de medios que se saben creadores de opinión.

También alude el comunicado a que la voluntad popular ya decidió favorablemente sobre el
Estatut en el referéndum convocado en junio de 2006. No voy a cuestionar su legalidad, por supuesto, pero si pongo en cuestión su cariz ético habida cuenta de cual fue la respuesta de la ciudadanía catalana. En ese referéndum sólo participó en 49,42 % de los catalanes llamados a las urnas, de los cuales votó a favor el 73,90 %. Es decir, que de 5.309.767 de catalanes con derecho a voto solo lo ejercieron 2.624.086; y de esos más de dos millones y medio, 1.952.502 se decantaron por el sí al Estatut. Resumiento, que sólo el 36,77 % de la masa electoral catalana ha refrendado con su voto el estatuto que los doce medios que firman el editorial conjunto juzgan tan esencial para sus conciudadanos. ¿Es o no pertinente hacerse algunas preguntas? Como por ejemplo, ¿cual sería la reacción de esos mismos medios si idénticas cifras respondieran a una inciativa que hubiera partido del nacionalismo españolista? No creo que haga falta someter a un gran esfuerzo a nuestra imaginación para conocer la respuesta.

Continuar con el anterior párrafo conllevaría una cada vez más profunda y larga reflexión sobre algunas de las normas sobre las que se asienta la democracia española. Pienso que un proyecto que requiere una consulta popular que sólo obtiene en la práctica el 37 % de apoyo explícito
es un proyecto que carece de legitimidad moral para ser llevado a la práctica, se llame Estatut o se refiera a cualquier otra cosa. Lo podemos convertir en legal pero será difícil que con ello se convenza a nadie que vivimos en una democracia participativa real cuando, con ese a todas luces insuficiente porcentaje de apoyo, se concede poder para actuar sobre el 100 % de la población. Que haya miembros de la clase política que se aferren a ese resultado, obviando lo que hay detrás y las lecturas que de ello se desprende, es algo a lo que, lamentablemente, nos hemos habituado. Pero que a ese mismo discurso se adhiera en Cataluña el sector de la prensa, tradicional elemento de control y crítica del poder, es algo para lo que muchos no estabamos preparados.

Mención aparte merece el tono en que está escrito el editorial, sugiriendo sibilinamente consecuencias en caso de que la norma estatutaria sufra algún recorte a su paso por el Constitucional.
Y todo ello sin conocer ni un ápice de los argumentos jurídicos que pudieran esgrimirse, que son los que cuentan. Curiosa forma de buscar el "encaje" en el estado español, expresando menosprecio hacia su más alto tribunal al dejar claro que lo que dictamine solo será aceptado si apunta en una dirección concreta. Todo por la "dignidad catalana". Valiente forma de defender esa dignidad.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Más reflexiones sobre el caso Alakrana

Y es que está dando para mucho el secuestro del atunero vasco. Por ejemplo, al hilo de la sugerencia de meter militares en los pesqueros, ¿nos parecería bien que el Gobierno también enviara soldados para proteger la obra de una constructora porque de noche se le cuelan unos gitanos que le roban la maquinaria? ¿Que el Ayuntamiento le ofreciera policías municipales o el Ministerio del Interior nacionales? ¿O que Repsol o recibiera idéntico ofrecimiento para proteger sus instalaciones petrolíferas allá donde las tenga?

A mí no me parece mal que se pague. Pienso que prima el factor humano por delante del económico, pero sí se ha de advertir a los armadores que lo suyo es una actividad PRIVADA ejercida fuera de los límites territoriales de nuestro país, en aguas internacionales y que no pescan en representación de España, por tanto, es responsabilidad suya procurarse su propia protección.

Se me abre el siguiente interrogante: si la justicia actúa contra un empresario de la construcción porque, tras un accidente laboral, se descubre que sus obreros subían a una quinta planta sin arnés de seguridad, ¿no merecería el mismo tratamiento el armador o el patrón del barco tras ordenar adentrarse a sabiendas en una zona claramente insegura, como ahora sabemos, sin unas medidas de protección mínimas?

Los ejércitos ya delimitan una zona de seguridad que el Alakrana se saltó a la torera “porque hay que ir donde está el pescado”. Me parece muy bien, pero si al final vamos a sufragar entre todos su seguridad (al menos parece que no hemos sufragado el rescate), que al menos ello repercuta positivamente en el precio del pescado que luego nos venden. Si no al final esto va a ser como con los bancos, todo ayudas pero luego se hacen los suecos cuando acudes al mostrador.

miércoles, 18 de noviembre de 2009

Cainismo español

El atunero Alakrana ya está libre. La primera preocupación del Gobierno parece haber sido la integridad de los pescadores a la vista del resultado final del secuestro. Pero en este país de cainitas no faltarán quienes se le echen encima también por eso, porque de eso se trata: hay que sonar crítico con el poder. Quienes piensan que la credibilidad está siempre en jugar a la contra no se pueden permitir una sola posición que aparente apoyo a cualquier decision gubernamental. Eso está feo, contamina, es nocivo para las mentes sanas; lo guay y lo chachi es situarse enfrente del que manda, haga lo que haga, aunque acierte. Hay que simular independencia, desafección, que nada te pueda ligar con el Satanás que lleva las riendas, aunque mantener esa postura en el caso Alakrana hubiera supuesto, en lógica consecuencia, jugar con la vida de los pescadores -asaltar el pesquero- o directamente no pagar rescate y abandonarles a su suerte.

Pero como eso no ocurrió, le pese a quien le pese gracias a la gestión del Gobierno, los adalides del
librepensamiento patrio no tienen que lidiar con ello, no tienen que enfrentarse al crudo resultado de su pensamiento libre, no tienen cadáveres sobre la mesa que amenazen la firmeza de su postura.

Se exigía al Gobierno la resolución del secuestro, pero no se hablaba explícitamente de pagar el rescate. Cómo se va a hacer cuando en España cualquier concesión a ETA es sinónimo de
rendición. ¿En qué se diferencia la piratería somalí del terrorismo vasco? Ambos tienen sus razones, pero pensaba que la razón se pierde cuando se recurre a la violencia. En las últimas semanas hemos estado a un suspiro de ver a los apóstoles de la rendición exigir el pago del rescate por la vida de los pescadores/terroristas; a un milímetro de escuchar a quienes aplauden detenciones de batasunos por reunirse pedir la liberación de los piratas detenidos en Madrid. Pero no lo hemos llegado a oir; hay que exigir resultados, pero nunca mojarse en la forma de obtenerlos que luego las hemerotecas pasan factura.

La crítica desaforada será, por pagar o por no haberlo hecho; porque el secuestro duró dos meses o porque simplemente se produjo. País cainita donde los haya.

Humanidad o economía

¿Qué es lo que debía primar? ¿El factor humano o el económico? El Gobierno ha apostado por el primero,
sea por cuestiones humanitarias o por pura táctica política (36 cadáveres sobre la mesa es un golpe demasiado duro para la imagen de un gobernante) y esa ha sido su decisión, la cual ha traído lo que todos pedían: los pescadores de una pieza y de vuelta a casa. Si tan molesto es que se haya pagado rescate, contribuyendo a la financiación del negocio pirata, que empiecen por perseguir a los familiares de secuestrados por ETA que también lo hicieron. ¿Qué es lo que cambia?. La piratería en el cuerno de África no se va a disparar por los 2 millones y pico que han abonado por el Alakrana, los secuestros se dan por docenas en buques de naciones más potentes que la nuestra que también pagan. Lo del Alakrana no es ninguna excepción. Eso sí, a partir de ahora el que quiera protección en mitad del océano que se la pague, como espero que el armador del atunero vasco haya pagado por rescatar un barco que faenaba muy lejos de la zona de seguridad delimitada.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Yo también quiero la excomunión, nuevo grupo en Facebook

Los obispos han afirmado que cualquier político que apoye la reforma de la ley del aborto será excomulgado. Esto no es nuevo, ya en enero habíanse manifestado de forma similar. Con motivo de aquello confeccioné un banner relativo al deseo que los no católicos tenemos de vernos mezclados con los tejemanejes de la jerarquía romana. Visto que el tema está nuevamente de actualidad, he creado un grupo en Facebook con el mismo nombre que reza en el banner: Yo también quiero la excomunión.


Esto es algo simbólico, no busca atenerse a la ortodoxia católica ni de lejos. Lo que se busca y se exige es la desvinculación TOTAL con la Iglesia. No es de recibo que consideren católico a quien nunca ha pedido formar de la secta, y que encima tenga que ser uno el que haga movimientos para salir cuando jamás ha pedido el ingreso. Eso es lo que representa la idea: ni somos católicos ni queremos serlo, y exigimos que no se nos cuente en ningún registro de fieles, ni oficial ni extraoficial.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Islam, política y populismo

Estamos pasando por una crisis a escala mundial, y España la está sufriendo con mayor dureza que ningún otro país de su entorno. Históricamente, épocas como la que atravesamos son propicias para el nacimiento de iniciativas que, al amparo de la necesidad popular de ver luz al final del tunel, aprovechan la situación para intentar hacerse un hueco entre los más castigados, presentándose como asidero al que aferrarse, si no material sí moral, en busca de esperanza. El nacimiento del PRUNE, el primer partido político de ámbito nacional de corte musulmán, ha de ser considerado una mala noticia. Y lo digo porque afirmar, como hace su portavoz, que valores como justicia, igualdad, solidaridad y libertad manan del Islam es, aparte de falso, peligroso. Tan falso y peligroso como que brotan de las fuentes del cristianismo, vaya.

Es falso porque la historia acredita la existencia de civilizaciones con valores morales previas al inicio de la tradición judeo-cristiano-musulmana, así como la existencia de un ateismo sobradamente cargado de ética; y es peligroso porque se asocian valores escasamente repudiables, asumibles por todos, a un credo concreto que, en este caso, marca la pauta en algunos de los paises donde más se atenta contra esos mismos valores. Un comienzo como éste es toda una declaración de intenciones, que, como no puede esperarse de una opción abiertamente confesional, es la de adoctrinar e imbuir a quien entre en su ámbito de captación de una moral adecuada con la que encauzar su vida. Todo ello bajo el bonito eslogan de pelear por los derechos de las minorías.

Que las minorías necesitan quien las defienda no es algo que vaya a poner en duda. Tampoco que la política española no esté necesitada de savia nueva que ayude a regenerar un panorama cada vez más tiznado de mezquindades y corruptelas, elevando cada día los niveles de desconfianza ciudadana en las instituciones. Pero refugiarse en la religión no puede ser la salida de personas que cotidianamente tienen en la razón y el sentido común el origen de la práctica totalidad de sus actos. Sabido es que las épocas de crisis, repito, suelen ser caldo de cultivo de movimientos populistas de la más diversa índole, algunos de los cuales han llevado al mundo a alguno de sus peores momentos. La comunidad inmigrante, especialmente golpeada por el paro galopante que padecemos en España, con la situación de marginalidad y exclusión social que genera, puede ser víctima propiciatoria de alguno de esos movimientos. Permanezcamos atentos a ello.

martes, 10 de noviembre de 2009

El caso Alakrana y el qué hay de lo mío

El atunero Alakrana es portada estos días en todos los medios debido al secuestro de que es objeto por piratas somalíes y que comenzó hace ya más de un mes. Lejos de sumarme a los análisis que probablemente pueblen multitud de blogs y páginas digitales de opinión, tiraré por otro camino, como acostumbro -o eso intento, no siempre con éxito- a hacer en ésta bitácora.

El pasado 7 de noviembre hubo una concentración en Bermeo, localidad vasca donde se ubica el puerto base del pesquero. El lema era el siguiente: 'Gure Arrantzaleak, Askatu' (Nuestros pescadores, libertad). Se me ocurre preguntarme, ¿a qué marineros de refería ese lema? Porque en el Alakrana hay diez vascos de una tripulación de 36 personas según los medios, y un lema en euskera -encabezado por la palabra "nuestros"- no parece lo más apropiado para que las familias de tripulantes no vascos se sientan incluidas. Quizá es que no hubo intención de incluirlas.

Como también hay marineros gallegos víctimas del secuestro, en Galicia también se han producido actos de protesta y reivindicación, y los Ayuntamientos de los lugares de procedencia de esos marineros se han movilizado para llamar la atención de la opinión pública. Cada vez más, tragedia, sí, pero solo si nos toca de cerca parece la conclusión a extraer.

Y por si hubiera suspicacias, tratándose como se trata de dos regiones españolas con importante presencia nacionalista, vayámonos al sur, ya que uno de los tripulantes del Alakrana es andaluz de Isla Cristina. Como no, también este pueblo ha tenido su correspondiente concentración popular exigiendo la puesta el libertad del paisano. La pancarta exhibida, que se pudo ver también por TV, hacía referencia únicamente al isleño retenido por los piratas somalíes.

Eso sí, a la hora de hablar ante los medios todos lo hacen en términos generales, dando a entender que sus actos están motivados por una especie de solidaridad universal innata. Falsos, aquí cada uno se preocupa de lo suyo. ¿Por qué no se conocen actos de protesta en Cantabria o Asturias? ¿Es que no hay pescadores cántabros o asturianos? Claro que los hay, pero no están en el Alakrana.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

La prensa también pide dinero al Estado

Viendo que el gobierno ayuda a diferentes sectores privados a salir de la crisis, como pueden ser el bancario o el del automóvil, el mundo de la prensa periódica considera que es el momento de reclamar su parte del pastel. La FAPE y la AEPP, las dos principales entidades representativas de la industria editorial y periodística en España, piden al Ejecutivo un plan de ayudas para recuperar sus cuotas negocio, duramente golpeadas por la situación económica que atraviesa el país. Hombre, por pedir que no quede pero la prensa española, que cuenta como cabeceras representativas a monumentos al sectarismo como La Razón, ABC, El Mundo, El País o Público ¿realmente merece que el Estado, ergo TODOS nosotros, haga un esfuerzo por mejorar su cuenta de resultados, y más en un contexto económico como el que vivimos?

Está visto que es el momento de sacar tajada. Como la cantidad de población desempleada va
camino de hacer historia, al Gobierno le produce convulsiones la sola idea de que un sector productivo sufra más de lo debido los embates de la crisis económica. Y es que semejante trance sólo se puede traducir de una manera: despidos, los cuales pasan a engrosar la cifra de parados y de receptores de prestaciones por desempleo, hecho este último que redunda en el incremento del déficit público. Vamos, que la idea de una catarata de ERE's y despidos masivos es la más pavorosa que ahora mismo puede circular por Moncloa.

Hete aquí que los medios y las editoriales parecen haberse percatado del intríngulis a la cuestión y ya se están posicionando, cazo en ristre. Arguyen,
sin un ápice de vergüenza, que la crisis está incidiendo "en el propio derecho a la libertad de expresión, uno de los pilares básicos de la democracia". Menuda golfada eso de apelar al derecho a la libertad de expresión. ¿Acaso no tenemos los ciudadanos derecho a unos medios que no prostituyan esa libertad al publicar noticias sin contrastar, convenientemente pulidas para adecuarlas al ideario que se pretende implantar en el lector y que nos coartan el derecho a una información veraz para atender a intereses espurios? Hace falta dener la jeta de pedernal para usar ese argumento, y presumir a la ciudadanía una estulticia suprema por pensar que puede colar.

Vamos, que como pierden lectores a cascoporro demandan intervenir al Estado para solventar la papeleta so pena de ver incrementadas -aún más- las cifras de paro, cosa que al Gobierno -
y ellos lo saben, no me cabe duda- pone muy, muy malito. Me pregunto si los medios de tendencia más liberal, por definición menos proclives al intervencionismo estatal sea del orden que sea, secundan la propuesta. Que preguntas más tontas hago, ¿verdad?, estando como estamos en época de socialización de pérdidas y privatización de beneficios. La ideología queda al margen, lo que cuenta es el bolsillo.

Se que estoy siendo injusto con aquellas publicaciones serias y rigurosas, que haberlas seguro que haylas, también asociadas a FAPE; o con aquellos profesionales del periodismo que ejercen su profesión con dedicación y honestidad, inocentes de cualquier atentado deontológico, vinculados a la AEPP. Pero no puedo dejar de pensar que se nos está pidiendo, ya que es presupuesto público de lo que hablamos, que
avalemos con nuestro dinero a los teóricos de la conspiración del 11-M, por señalar sólo un ejemplo. El diario El Mundo ha vulnerado toda norma deontológica de la profesión periodística que imaginar uno pueda en relación a este y otros temas, y este es el tipo de periodismo que se nos está pidiendo que financiemos; pero como digo es solo un ejemplo. La prensa generalista española es deplorable y responde en gran medida a intereses que poco tienen que ver con informar con neutralidad a los ciudadanos. Y es esa prensa la que tiene la desfachatez de pedir al Estado que utilice el dinero del contribuyente para continuar con sus funestas prácticas.

Ante tanto cinismo y tanta frescura a uno le entran ganas de dejar escapar a la bestia liberal que lleva dentro y que cada cual se las apañe.

domingo, 1 de noviembre de 2009

Halloween también cabrea a los curas

A la Iglesia Católica tampoco le gusta Halloween, y la Conferencia Episcopal lo expresa proclamando que es una celebración anticristiana. Es lo que tienen los monopolios largamente establecidos, cuando surge competencia en seguida hay que demonizarla. Durante el fin de semana no es que haya visto a muchos chavales portando pancartas de Jesucristo con una diana en la frente, por ejemplo, o cualquier otra efigie que podamos identificar fácilmente como anticristiana, como un cura tratando de abusar de un niño pongo por caso. Vista la creciente penetración de esta festividad lúdica, la IC está intentando "frenar" la popularidad de Halloween, algo que no nos debe sorprender ya que estamos ante una de las instituciones que más ferozmente ha tratado de reducir las libertades individuales a lo largo de la historia.

Luego hablan de costumbre "paganas e importadas", como si lo pagano fuera intrínsecamente malo. Claro, para ellos lo bueno es únicamente lo que ellos representan, y todo lo ajeno es rechazable, malo por definición y una amenaza para las buenas costumbres. Todo ello producto de vivir en un mundo maniqueo de blancos y negros en el que se han autoproclamado representantes únicos del bien. Y lo de costumbre importada ya es un descacharre, como si el cristianismo hubiera nacido en el corazón mismo de Vallecas.

Luego añaden que Halloween es una fiesta que "estimula" la muerte en lugar de la vida. Yo lo que veo es que se le quita yerro, no a la muerte, sino a una serie de iconos (pseudo) culturales y leyendas populares creados para sembrar el miedo: brujas, demonios, fantasmas... Tampoco hay que extrañarse: el miedo es el principal leit motiv, junto con la culpa, de cualquier religión. Trivializar desde pequeños todo aquello que nos asusta puede ser un interesante comienzo para que las mentes crezcan impermeables a las majaderías escupidas desde los púlpitos. Y es que si uno empieza a darle el trato pueril que merece a lo que no es más que mitología, ¿dónde iba a quedar el cristianismo?

El culmen de la mamarrachada llega cuando encuentran ilógico que los padres permitan a sus hijos jugar con "elementos de la muerte" (sic) alejándoles y protegiéndoles, por contra, si el fiambre es auténtico. Que un católico devoto no sepa distinguir entre realidad y ficción no es ninguna sorpresa -a fin de cuentas llevan siglos convencidos que Jesús es su propio padre, que nació sin intervención alguna de varón y que ascendió físicamente al cielo después de morir- pero que animen a los padres a que sus retoños se solacen en la contemplación de cadáveres para no ser incoherentes con el hecho de permitirles una noche de máscaras al año es algo que descoloca al más predispuesto. Un religioso apelando a la razón y a la lógica no cabe ser interpretado más que como víctima de un lapsus linguae o de una descomunal torrija.

Señores curas, esto ya no es la Edad Media, pese a que el recuerdo añorante de tiempos mejores para su secta les lleve a sembrar los diarios de despropósitos. Dejen a la gente que disfrute sus días en libertad y haciendo lo que les de la SANTA gana. Disfrazarse de zombi es una forma de divertirse como otra cualquiera, aunque entiendo que la paulatina desaparición de motivos estúpidos por los que albergar miedo les ponga de los nervios.