lunes, 29 de marzo de 2010

En cine en casa reloaded

Vista mi escasa actividad bloguera en las últimas fechas, retomo la temática cinematográfica a ver si logro insuflarle algo de vida a esta bitácora. Falta de tiempo y falta de ganas son peligrosos compañeros que cuando se unen logran aplastar cualquier atisbo de creatividad que uno pueda albergar. La verdad es que últimamente veo bastante cine (en casa, of course) y parece este un buen momento para glosar de una forma un poco más extensa de como hago en Facebook las impresiones que me va causando. Comenzamos.

Distrito 9 (District 9, 2009). Empiezo con esta porque me parece la mejor película que he visto en los últimos tiempos. Lo tiene absolutamente todo: historia, profundidad, trasfondo, acción, ritmo, efectos especiales, realismo, crítica social... Montones de extraterrestres arriban a Johannesburgo (recordemos, antigua tierra de apartheid) a bordo de una inmensa patera espacial, encontrándose tras su desembarco con el confinamiento en un gueto en el que malviven entre basuras sometidos al arbitrio de las autoridades locales. ¿Les suena a algo conocido? Que sea tan fantástico y tan real al mismo tiempo es lo que la convierte en fascinante. El desarrollo es tan absorvente que permite pasar por alto sus puntos flacos, que los tiene, pero su valor reside en su carácter alegórico más que en aspectos puramente cinematográficos, que también. Debería ser de obligada proyección en los institutos para que los estudiantes comiencen a desarrollar el espíritu crítico.

Moon (2009). Comencé a ver esta peli con notables expectativas pero finalmente no se vieron recompensadas. La historia del único trabajador de una corporación dedicada a extraer de la Luna un mineral convertido en fuente de energías limpias para la Tierra carece del ritmo y la tensión de que va sobrada Distrito 9. La historia es apreciable ya que nos habla en última instancia de la deshumanización de las relaciones laborales, en la que los sentimientos ya no parecen importar sino únicamente la cuenta de resultados. Pero la cinta no logra enganchar, tiene un desarrollo demasiado lento pese a que uno intenta mantenerse alerta a la espera de alguna revelación trascendente. Es tan sobria que no llega a emocionar. Lo mejor sin duda es la cotidianeidad que se desprende de un futuro cuya verosimilitud queda perfectamente retratada.

Dead snow (Dod sno, 2009). Film noruego que parte de una premisa singular dentro del tópico en que se mueve: unos excursionistas habitan una cabaña situada en mitad de un paraje nevado completamente aislado por el que pululan los zombis de un destacamento nazi que fue víctima de las iras de los lugareños durante la II Guerra Mundial. Como es menester, el consiguiente encuentro dará como fruto un festival de vísceras y sangre del que pocos se salvan. Comienza tomándose en serio a sí misma pero tras la aparición de los zombis nazis la cosa deviene un desparrame absoluto hasta el pitido final. Al contrario que Zombis party (Shaun of the dead, 2004), film fundacional de una mezlca de géneros cada vez más en boga, Dead snow no es una comedia con elementos de terror sino una cinta que responde a los clichés del horror más gore salpicada de momentos cómicos, algunos de los cuales me hicieron reir a gusto. Muy recomendable para quien sepa disfrutar con este tipo de cine, exagerado y sin complejos.

Los no muertos (Undead, 2003). Algo así como lo conseguido en Dead snow fue lo que intentaron en Australia los responsables de Undead, pero con resultados diametralmente opuestos. En Los no muertos es una lluvia de meteoritos la que convierte a los humanos en zombis hambrientos de tejidos blandos. No se sabe por qué pero tampoco importa porque nada en esta producción australiana rodada con cuatro perras tiene sentido. Pretende también combinar horror sanguinolento y humor pero en la mayoría de ocasiones solo produce pena, habiendo solo un par de momentos de los que se podía habar sacado jugo (uno de ellos, un pez zombi) pero están pésimamente explotados. Al final entran en escena unos alienígenas tratando de dotar de hilo argumental lo que ya no tenía remedio y que terminaron de tirar por tierra cualquier impresión de haber invertido bien mi tiempo.

Feast (2005). La anterior película reseñada intentó lo que Dead snow, o lo que también consiguió Feast, esto es, una gamberrada de cabo a rabo creada con el único propósito de entretener, exaltar y divertir. El comienzo no se anda con rodeos: a los pocos minutos de iniciado ya tenemos al variopinto grupo de turno encerrado en un lugar convertido en fortín que trata de resistir al ataque de unas voraces criaturas salidas de vaya ud. a saber qué infierno. Desde la presentación de personajes tipo videojuego ya se respira mala leche y socarronería por quintales, quedando solo ver como uno a uno van cayendo sin que se produzca mayor exigencia hacia el expectador. Nuevamente, la complicidad de éste es condición indispensable para el disfrute de la función.

Pandorum (2009). Un deja vù nos invade al ver esta película. Desde Alien (1979) hasta Horizonte final (Event horizon, 1997) pasando por Pitch black (2000) una ristra de nombres se nos pasan por la mente durante el visionado de Pandorum. En un negro futuro en el que los recursos de la Tierra se dan por agotados, una gigantesca nave espacial poblada de terrícolas surca el espacio con vistas a colonizar el único planeta que se sabe habitable de todos los conocidos. Algunos de sus tripulantes despiertan de su hipersueño sin recordar cual es su misión y por qué la nave parece abandonada y a la deriva. Pandorum es un síndrome espacial que convierte en psicópata a quien lo padece, burda excusa para añadir un presunto final sorpresa con pretensiones. Muy conseguida en el aspecto formal (pasillos angostos y oscuros, ambiente opresivo...) logra poco cuando de transmitir tensión se trata, llegando a caer en el tedio por momentos y en los permanentes clichés que azotan al género. Mucha forma y poco fondo.

Grace (2009). La premisa de esta peli es tremenda: una mujer embarazada obsesionada con ser madre sufre un accidente de coche en el que, según le dicen, pierde a su bebé (y a su marido, pero eso es secundario). No obstante, lleva a término el embarazo hasta que da a luz una niña en apariencia normal que terminará no siéndolo ya que rechazará la leche a cambio de otro fluido corporal más rojizo. El gran fallo de esta cinta tras una premisa tan potente es la ausencia de tensión, el nulo crescendo que se produce hasta el desenlace y que la trama pedía a gritos. Lo que pudo ser una grandísima película de terror no es más que un drama cargado de morbo con algo, solo algo, de suspense. O no hubo valor de llevar a la práctica todo lo que prometía o no había ideas más allá de la inicial. Una pena.

Jesus camp (2006). Documental norteamericano sobre la progresión del fanatismo religioso cristiano en los USA centrado en una especie de campamento en el que sus promotores se esmeran en lavar el cerebro de sus jóvenes asistentes a base de rezos, cánticos y consignas. Especial mención para la señora que suspira por ver a la chavalería cristiana profesar su fe con idéntica devoción a los jóvenes musulmanes que se enfundan un chaleco de explosivos. Fuera de la temática central, terrible y amenazadora, el documental transcurre aburrido por momentos y carente de algo de ritmo que estimule al espectador.

Religulous (2008). Fusión de los términos ridiculous y religious, Religulous es un documental hecho a mayor gloria del cómico estadounidense Bill Maher. Ateo militante, en él nos intenta transmitir el sin sentido de la religión poniéndola de manifiesto a través de las absurdas respuestas que dan un puñado de personajes creyentes a lo largo y ancho del film. Lejos de promover un sano debate, la intención de Maher es la de ridiculizar la religión y a quienes la profesan, algo a lo que fácilmente se prestan sus entrevistados. La religión es ridícula, sí, pero se puede llegar a la misma conclusión de una manera más rigurosa y menos arrogante. No obstante, Maher actúa de perfecto maestro de ceremonias y su arrolladora personalidad hace que el interés no decaiga. Un documental que reafirmará en sus convicciones a creyentes y no creyentes, aunque por distintos motivos.

Paintball (2009). Película española con reparto internacional desconocido. Un grupo (otro) de personajes de no se sabe qué clase y condición, porque no se pierde tiempo en relatarlo, se apuntan al jueguecito del paintball, ese de jugar a la guerra por el monte disparando balas de pintura. Lo malo es que alguien deambula por su mismo área con algo más que munición de pega y ganas de soltar un poco de adrenalina. No hay grandes explicaciones así que uno se mete en la trama sin más y va viendo como uno a uno los participantes en el juego van cayendo, con los clásicos choques de personalidades entre medias y demás lugares comunes de este tipo de producciones. Un cruce entre Cube, Battle Royale y Hostel aunque renunciando a mostrar la violencia de forma explícita. Entretenida sin más.

El luchador (The wrestler, 2008). Dijeron que esta cinta devolvería a Mickey Rourke al olimpo de las estrellas, o algo así; le nominaron al oscar, sí, pero uno no sabe si tras ese rostro recauchutado hubo realmente interpretación. Una antigua gloria del wrestling, el popularizado en España como pressing catch, trata de sobreponerse a su decadencia profesional y personal en un presente que le está arrollando, dejándole pocas salidas que no sean continuar arrastrándose por los rings. Dramón sobre la desubicación y la dura cuesta abajo que sigue tras alcanzar la cima. No molesta pero tampoco estremece. De nota el palmito que luce generosamente Marisa Tomei superados ya los 40.

Y aquí me quedo de momento.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Intereconomía... en ocasiones veo muertos

Ahora ya sabemos cómo los ultracatólicos consiguen alcanzar ese desmesurado número de asistentes a sus putiferios dominicales: inflan sus números añadiendo a personas ya fallecidas. Tal es el amor por la vida de Intereconomía, uno de los brazos mediáticos de esta carcunda montaraz, que se niegan a considerar muerto a quien ya lleva criando malvas varios años. Sólo así se explica que anunciaran en su edición digital la asistencia al último acto antiabortista del fundador de Amnistia Internacional, Peter Benenson (negritas mías):
Entre las caras conocidas que se darán cita hoy para decir “no al aborto”,estarán, además de las de Jaime Mayor Oreja y José Manuel Ortega Lara, las del diputado del PP Eugenio Nasarre, el senador de este mismo grupo Luis Peral y el fundador de Amnistía Internacional Peter Benenson.
Y si vamos a Wikipedia:
Peter James Henry Solomon Benenson (31 de julio de 1921 - 25 de febrero de 2005). Abogado inglés, católico, fundador de la organización no gubernamental dedicada a la defensa de los derechos humanos Amnistía Internacional (AI).
Ya ven, este señor lleva fallecido cinco años. No obstante, acudió a la llamada de la Caverna en contra de la ley del aborto española, que ante las cosas serias uno se moviliza y no hay muerte que lo impida. En lo tocante a sentido del ridículo (y de la vergüenza) en Intereconomía siguen completamente vírgenes. Como buenos fundamentalistas católicos.

(Por si modificaran la noticia, me quedo con una copia de la página original).

viernes, 5 de marzo de 2010

El engaño empresarial

Hay empresas que sólo te dan la formación mínima para realizar un trabajo específico. Pero un curso (cuando te lo dan) de una semana, sin apenas posibilidad de practicar y coger soltura antes de entrar en faena no basta, no puedes recordar todo al día siguiente para empezar a rendir al 100%, necesitas un seguimiento que te asegure que sabes hacer las cosas correctamente. En el tipo de empresa del que hablo ese seguimiento no existe, te dan una formación muy básica y con eso ya tienes que rendir como cualquier operario experimentado. Es el currito el que tiene que batirse el cobre con las herramientas tecnológicas, la logística y los distintos departamentos hasta que el trabajo sale adelante. Luego ese currito se siente muy satisfecho de sí mismo por haber salido airoso de la experiencia, tanto que ni se plantea si ese estado de cosas es el que debería ser.

Esa es la trampa, el engaño al que nos tienen sometidos. Consiguen que interioricemos que las cosas solo se hacen mediente el esfuerzo y la dedicación personales de cada uno, pasando por alto la responsabilidad del patrón en la correcta formación y el adecuado funcionamiento del engranaje empresarial. Logran que la satisfacción del trabajo bien hecho (o simplemente hecho, según los casos) sea la única recompensa que esperemos, y que omitamos las múltiples trabas que nos encontramos en el camino de su consecución, originadas en gran medida por la incompetencia, el desinterés y la falta de escrúpulos de quien dirige. Así, a cambio de una inversión mínima, que además repercute negativamente en el bienestar del empleado, se consigue un trabajador comprometido. El ideal de cualquier patronal.

Los hay, currantes, orgullosos de como sacan adelante la situación. No se hacen mayores cuestionamientos, ni se les ocurre dedicar unos minutos a calibrar si el sobreesfuerzo que les supone sacar adelante su tarea es producto de una perversión del sistema que les perjudica. No, se sienten satisfechos consigo mismos y con ello dan motivos al empleador para no variar un ápice su proceder. Disfrutan de la lluvia cuando en realidad les están meando encima.

jueves, 4 de marzo de 2010

Escepticismo y creencia


Hay algo que siempre me llama la atención de los antiescépticos, y es el modo en que tienen de darle la vuelta al calcetín a la hora de establecer los términos que definan a un escéptico. Por lo general, un antiescéptico es un creyente de algo, normalmente una religión, y si hay algo que se haya implantado en la sociedad por medio de la violencia, el miedo, la coacción y la represión a lo largo de los siglos han sido los principios religiosos.

Paradójicamente, en lugar de admitir con humildad que el análisis historico de las religiones nos da ese resultado (al menos en la tradición judeo-cristiano-islámica) y, desde esa perspectiva, tratar de mejorar y depurar el componente pernicioso de que envuelve su fe religiosa, lo que hacen los creyentes es proyectar hacia los escépticos los males que han padecido, y padecen, esas confesiones a la que tan entregados están. Ello me dice que en el fondo conocen el mal intrínseco que trae consigo la religión, o la creencia ciega en algo, pero aún así no están dispuestos a renunciar a ello, porque les llene un vacío, sientan una oculta necesidad de imponer a los demás sus preceptos,… por lo que sea.

De nada les sirve que se les repita machaconamente que la ciencia no es dogma, que los principios científicos se revisan, corrigen o desechan cuantas veces hace falta si son descubiertas pruebas de su falsedad. Y que el escepticismo no busca la imposición, sino la ausencia de ésta. Da igual, siempre habrá quien tenga tanta necesidad de una existencia sembrada de criterios impuestos (posiblemente, para evitar tener que tomar decisiones cruciales sobre su propia persona y vida) que ya no concibe otra manera de vivir.

martes, 2 de marzo de 2010

Por qué es improbable que estallara titadyn en los trenes del 11-M (III): los argumentos lógicos

Artículos relacionados:

Por qué es improbable que estallara titadyn en los trenes del 11-M (II): la velocidad de detonación

Por qué es improbable que estallara titadyn en los trenes del 11-M (I): el porcentaje de los componentes

(Según consejo, he decidido cambiar el nombre de los artículos para evitar un pronunciamiento rotundo por mi parte que se aleje del rigor que se pretende).


Esta última argumentación para demostrar la improbabilidad del uso de titadyn en los atentados del 11-M vendría a encuadrarse en una categoría que podríamos llamar lógica deductiva, por pedante que suene. Y es que cuando tienen lugar una serie de eventos demostrados existiendo un vínculo común que los une es de lógica básica deducir una correlación. Esto es lo que El Mundo y otros medios conspiracionistas evitan hacer de forma sistemática cuando abordan el tema. La serie de entradas dedicadas a la (pen) última -y, a su pesar, discreta en cuanto a su impacto mediático- oleada conspiracionista desatada por el diario de PJ Ramírez concluye aquí exponiendo que, además de lo ya tratado, la aseveración de que el titadyn fue el arma homicida aquella mañana tampoco puede apoyarse en otras pruebas complementarias, ni en la lógica ni en el sentido común.


Por ejemplo, y volviendo a esos componentes que tan cachondos ponen a los conspis, el dinitrotolueno y la nitrogliceria, ¿serían capaces de dar una explicación razonable a la presencia de dichas sustancias en el piso de Leganés donde se suicidaron los presuntos autores, el artefacto colocado en las vías del AVE, la bolsa de Vallecas que no explosionó y la Renault Kangoo aparcada frente a la estación de Alcalá de Henares? Por no hablar de una muestra patrón suministrada por la empresa de explosivos UEE. Porque, a ver, si el DNT y la NG apuntan en una dirección incómoda para los oficialistas (titadyne, ergo ETA), y los conspiracionistas señalan -como viene señalando la facción encabezada por El Mundo- todas esas pruebas como falsas, ¿qué sentido tiene que los conspiradores siembren los distintos escenarios de evidencias manipuladas, en contra de la propia versión oficial que están intentando construir? Hasta se molestaron en tiznar de DNT una bolsa de cocaína en el piso de Leganés antes de volarlo. ¿Tan sumamente esquizofrénicos son quienes se emplearon en este menester, que se han dedicado a torpedear estúpidamente su propio trabajo? ¿No será que la esquizofrenia está en el lado conspi?

En ninguno de esos escenarios se encontró mayor evidencia de titadyn que la que se halló en los focos, y la de estos ya se refutó en las dos entradas precedentes. Por contra, las pruebas en favor del uso de goma2 ECO aparecen por doquier, sólidas, coherentes unas con otras y consistentes con la realidad del momento. Aun así, y como demostración de la finura con que hiló el tribunal de la Audiencia Nacional, su propia sentencia subraya que no se puede descartar el uso de otro tipo de explosivo a la vista de las pruebas, pero dejando indubitado el uso de goma2 ECO, también a juzgar por la abundante cantidad de pruebas encontradas, tanto directas como complementarias.

Luego está la propia trayectoria de ETA en los años posteriores a los atentados. Durante todo este tiempo se ha dado caza al mayor número de sujetos vinculados con el entorno etarra jamás visto, y se ha aprehendido una notable cantidad de documentación de la banda. Nada de lo incautado y ningún testimonio de los recabados en estos años conducen a las FyCSE a concluir que ETA tuviera el más mínimo papel en el 11-M. Imaginar una gargantuesca maniobra de ocultación orquestada desde las más altas instancias se torna muy osado, tanto que uno exige una prueba a la misma altura que nadie parece en condiciones de ofrecer. ¿Ningún responsable de la lucha antiterrorista está interesado en que, de existir, estos datos salgan a la luz? ¿Es eso creíble en unas FyCSE de tradicional tinte conservador? ¿Acaso el acuerdo establecido con la banda terrorista consistía en facilitar la presidencia a Rodríguez Zapatero a cambio de ver entre rejas a un sinnúmero de sus miembros? Son preguntas con respuestas tan absurdas que produce sonrojo la sola idea de formularlas.

Ahora entramos en terreno resbaladizo, ya que referirse a ETA en términos que no sean sinónimos de lo peor entre lo peor levanta no pocas ampollas. Pero en rigor, ETA también se rige por reglas, y dentro de su lógica macabra y criminal las bajas civiles entran en la categoría de daños colaterales de un conflicto armado para ellos legítimo, pero no son objetivo militar. Esto no es tratar a la banda con benevolencia, es describir una realidad cruda y no la despoja en modo alguno de su calidad de asesina. Del mismo modo, el modus operandi de aquella mañana de marzo de 2004 no se correspondió con el practicado habitualmente por ETA: ni reivindicación, ni vehículos con matrículas dobladas, intercepción por la policía de mensajes que reflejaban confusión... En el momento en que se abandonó la pista etarra ya no se volvió a retomar dado que ni la evidencia empírica ni la científica lo hicieron necesario. Las pruebas señalaban un camino bien distinto.

Porque todo lo acontecido el 11 de marzo de 2004 es consistente con otro fenómeno del que tenemos plena constancia, y es el del yihadismo radical. Un fenómeno ultraviolento que no tiene complejos en asesinar todo lo que se le ponga por delante como demostró en Nueva York y posteriormente en Bali, Londres, Bombay y muchos lugares más de Asia y África. Un fenómeno que en aquel momento se alimentaba de guerras como las de Afganistán e Irak y del eterno y, por el momento, irresoluble conflicto palestino. Así que, a la luz de las pruebas, hasta ahora irrefutadas, más valdría que quien solo piensa en el 11-M para servirse de él e instrumentalizarlo con vistas a favorecer sus intereses económicos o políticos dejara de intoxicar y envenenar a la opinión pública española con sus insidias y manipulaciones. Bastante cainita es ya de por sí este país como para necesitar de más salvapatrias con la presunción de que sus conciudadanos necesitan ser acaudillados.