jueves, 27 de mayo de 2010

La baja calidad democrática que hay en España

España aún goza de una democracia de muy baja calidad, en gran medida porque sus políticos saben del bajo grado de exigencia al que se ven sometidos por parte de los ciudadanos. De no ser así no se toleraría que la clase política se pasase por el forro las leyes para poder levantar determinados macroproyectos de más que dudosa honorabilidad. Pero es solo una muestra de la enorme carencia de escrúpulos, de la seguridad con que se mueve esta gente, seguridad de que nada ni nadie les va a hacer tambalear por muy sinvergüenzas que sean y muy censurable que sea su comportamiento. Les hemos acostumbrado a ello.

Hoy
se ha aprobado en el Congreso el decreto que convalida las medidas anticrisis del Gobierno Zapatero, lo que ya se conoce como el mayor recorte social de la nuestra democracia, el tijeretazo o el zapatazo. Lo de hoy, medidas impuestas desde fuera saldadas con un solo un voto de diferencia a favor, debería llevar aparejado una cuestión de confianza del presidente del Gobierno, o directamente su renuncia y su sustitución por otro, como pasó con Toni Blair en el Reino Unido. Y si no, la oposición que representa el PP debería presentar una moción de censura si de verdad cree lo que dice. Da igual que la pierda, sería una forma de explicar a los españoles de manera concreta y sin vaguedades que es lo que quiere hacer o qué, según su criterio, haría falta hacer.

Pero se que estoy soñando.
Así es como funcionaría una democracia real, madura, consolidada y generadora de confianza y seguridad en los ciudadanos. En su lugar tenemos un Gobierno del que han escapado algunas de sus elementos más destacados al tiempo que se encumbra a la mediocridad; que se ha desdicho un millón de veces sin caérsele la cara de vergüenza y que ha visto hechos pedazos sus pronósticos en mil y una ocasiones sin que fueran depuradas responsabilidades. Y una oposición que sólo mueve ficha en virtud del puro cálculo electoral y que no tiene mayor receta para el país que esperar cómodamente a que la intención de voto demoscópico le vaya sonriendo mientras el Gobierno socialista cae solito; así Rajoy y quienes le manejan podrán adueñarse de España para profundizar aún más en el atraco a que nos han sometido hoy en el Congreso.

La cosa está como para
iniciar una revolución social. El sistema es un fraude y no se puede seguir consintiendo sin protestar. Yo al menos siento la necesidad de gritar esto que estoy diciendo y de buscar apoyo para no caer en el convencimiento de que vivimos en un país de zombis y dejarme atrapar definitivamente por la depresión. La cosa está como para dinamitarlo todo. Este sistema no sirve, pero a ver quien piensa otro mejor y cuantos se ponen de acuerdo en llevarlo a cabo. Con la de países modernos que hay que tener que haber nacido en este. Un año después de haber escrito esto sigo sintiendo la necesidad de hacer algo, pero sigo sin saber qué puedo hacer.

lunes, 24 de mayo de 2010

Violencia, toros, televisión y responsabilidad

Estoy viendo en la red a gente que se queja de lo fácil que lo han puesto en los medios generalistas para ver la terrible cornada que sufrió el torero Julio Aparicio y cuyas imágenes no pienso reproducir. Personas que, sin desearlo ni ser advertidos, han tenido que tragar con las impactantes imágenes del matarife de luces convertido en una banderilla (sin vinagre) mientras degustan su almuerzo o su cena acompañados por sus hijos. Confieso que tengo sentimientos encontrados acerca de este tema.

Durante la guerra de Irak hubo algún periódico, como El Mundo, que publicó en portada
fotos de niños víctimas de los bombardeos, imágenes que resultaban muy duras. Se levantó el mismo debate que ahora percibo con la emisión/publicación de la cornada, y las posiciones se divídían entre quienes negaban la necesidad de publicar escenas tan explícitas y quienes veían en ellas motivo de interés periodístico (o puro morbo y sensacionalismo, que en España viene a ser la misma cosa).

Pero había una tercera vía, y era la de quienes opinaban que las imágenes eran necesarias para que
el impacto de su visionado actuara a modo de “vacuna”, la gente cobrara conciencia de lo que entraña una guerra y se lo pensara dos veces antes de mostrarse proclive a apoyarla. Me parece una línea de opinión cuando menos interesante. Al igual que la imagen terrible de lo que una bomba de racimo puede causarle a un cuerpo humano, si al ciudadano despreocupado le escupen a la cara en mitad de la sopa la estampa del torero ensartado quizá sea un modo de sacudir su conciencia y hacerle entender la cruel violencia que realmente conlleva la “fiesta”. No es esta la intención de los medios, pero si podría ser una consecuencia no poco deseable.

Se me prodría replicar que lo verdaderamente grave es la emisión de esas imágenes en horario infantil, dado el potencialmente elevado número de niños sentados frente al televisor durante esa franja horaria.
Un niño procesa ese tipo de cosas de forma distinta a un adulto y su mente es más vulnerable a determinados estímulos, de los que debería ser protegido. Las administraciones no lo hacen a la vista de la impunidad con que se sigue vulnerando la normativa audovisual, pero su inacción no es motivo para que los padres renuncien a la autoregulación. Impedir a los niños ver la tele a según qué horas y en según qué cadenas es una obligación educativa a la que no se debe renunciar, porque a día de hoy no hay ni puede haber padre ni madre ignorante de lo que sus hijos pueden llegar a ver en la caja tonta si dimiten de su responsabilidad.

No me gusta ponerme como ejemplo de nada, pero en mi casa no hemos visto la cornada por televisión ni en portada de ningún diario. Nos enteramos de sus pormenores a través de una página web de noticias en la que se explicaba someramente lo que había ocurrido, sin imágenes.
Tuve que buscar en Google para tener constancia visual; la vi porque la busqué, no porque me la arrojaran a traición sobre la mesa mientras almorzaba o porque no pude evitar verla al pasar junto a un kiosco. Quien no quiera exponerse a este tipo de violencia visual lo tiene fácil, existen formas de eludirla pero hay que tener interés en hacerlo. Basta con dejar de ver una televisión que solo persigue embrutecernos y negarse a consumir prensa únicamente interesada en manipularnos.

Como ya dije en
una entrada reciente, hay que conocer del tipo de periodismo que se practica en España y actuar en consecuencia. Somos nosotros los primeros que debemos tener el valor de aplicar en nuestra casa aquello que exigimos a los medios. Y todo pasa por negar nuestra atención a toda esa escoria. No es tan difícil.

jueves, 20 de mayo de 2010

La religión sigue presente en la legislación española

El legendario cantante popular Javier Krahe será llevado a juicio por cocinar un cristo en 1978. Quien quiera leer más sobre este esperpento que lo haga aquí.

Muchos se quejarán del juez, que como es posible que hoy en día un magistrado pueda sacar adelante una causa como esa. Pues bien, el problema no es el juez, sino de la ley. Más concretamente del Código Penal, que castiga la ofensa a las las creencias religiosas en su artículo 525:

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los
sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de
palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus
dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes
los profesan o practican.
Lo gracioso es que si se presenta una denuncia por este motivo el juez tiene base legislativa para aceptarla y tramitarla, y si no lo hace puede ser acusado de prevaricación, porque la ley es la ley y, si está escrita, no puede saltársela. El artículo de marras no es más que otra reminiscencia que aún nos queda del nacionalcatolicismo franquista más cavernícola. ¿Quien dijo que la transición estaba superada?

Por cierto, el mismo artículo también trata del mismo modo a quienes no profesen confesión alguna:

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.
Como laicos, ateos y cultivadores del libre pensamiento necesitáramos mayor defensa ante el pensamiento mágico que los argumentos dados por la lógica y la razón. Peste de teístas fanáticos. Visto el caso, habrá que postularse a favor de llevar a juicio a la gente religiosa por ofender los sentimientos de los ateos en sus persistentes atentados contra la razón y el sentido común. ¡Y que a nadie se le ocurra mofarse del sacrosanto monstruo volador de espagueti que le meto una querella!

El vídeo, que aún siendo una chorrada, no lo es más que las salidas de tono de algún que otro
representante eclesiástico:





George Carlin: religion is a bullshit. Hoy es un buen día para recordarle:


lunes, 17 de mayo de 2010

Pasotismo español

La situación que está atravesando nuestro país parecería estar demandando un mayor activismo ciudadano, para el cual internet podría ser un buen trampolín. Hechos como la sospecha de corrupción en trama Gürtel, la impunidad que disfruta el franquismo traslucido del proceso al juez Garzón, la evidencia de que la propia economía española está determinada por entes ajenos a la soberanía popular y la cobardía de quienes en posiciones de gobierno no se atreven a intentar cambiarla, haciéndoselo pagar a las clases más sufridas, son detonantes de lo que, repito, podría ser el inicio de un movimiento activista ciudadano del que nuestro país anda más que necesitado.

Pero si estoy hablando en condicional es porque hay un problema: este país se llama España.
¿Acaso se puede esperar de los españoles un movimiento cohesionado de la masa para salir al paso de la cuadrilla de bandoleros que nos dirige? Quien espere tal cosa es que no sabe de que tipo de país hablamos y que tipo de ciudadanos lo pueblan.

Aquí la gente lo que menos quiere es mojarse, dar la cara, incluso cuando se lo ponen en bandeja y les garantizan el anonimato. ¿Un ejemplo? El pasado fin de semana se celebró una consulta popular en Barcelona para pedir a los ciudadanos su opinión sobre la reforma proyectada por el Ayuntamiento de la Diagonal, su popular avenida. Si este fuera un país donde la conciencia popular estuviera viva este tipo de iniciativas serías recibidas como se merecen: con una respuesta masiva y la celebración derivada de poder participar en las decisiones que directamente nos afectan.

¡Mira que en Madrid, la ciudad de las obras eternas, hay quien desearía poder disfrutar de algo así! ¿Y cual ha sido el índice de participación de la consulta barcelonesa?
El 12,17%. ¿Sobran o no sobran las palabras? Por un lado se acusa a los políticos de trabajar de espaldas de la ciudadanía y por otro renunciamos a participar cuando nos dan la oportunidad de hacerlo. Y encima habrá quien eche también la culpa también a los políticos. ¿Qué se puede esperar de la casta dirigente cuando los mismos ciudadanos tienen un comportamiento más propio de súbditos que de ciudadanos con derechos? ¿Qué autoridad moral podemos blandir para ser exigentes cuando abdicamos de nuestra propia responsabilidad ciudadana?

¿Ciudadanía anestesiada? ¿Pereza intelectual generalizada? ¿Falta de hábito? ¿Conformismo antropológico? Que cada uno escoja la alternativa que más le guste. Yo cada día estoy más convencido: este país no tiene remedio.

jueves, 13 de mayo de 2010

Llegó la hora de Zapatero

El Gobierno no tocará el sueldo de los funcionarios

El gasto social no se tocará

Son solo dos ejemplos.

Creo que a Zapatero le ha llegado la hora del relevo. Se ha desdicho demasiadas veces, ha tenido que rectificar en demasiadas ocasiones en temas demasiado importantes y los hechos le han dejado mal parado con demasiada frecuencia. No, ya no veo a este hombre con crédito para seguir gobernando. Está acabado y debería dejar paso a otra persona, pero ¿quien? No hay nadie en el PSOE actual al que se le reconozca cierta capacidad para tomar las riendas del país, o yo al menos no veo a nadie. Y en 2012, si tenemos que esperar a esa fecha para nuevas elecciones generales, no creo que debiera presentarse. ¿Con qué credibilidad puede acudir a esa cita?

Ahora, lo primero que habría que hacer es convocar una huelga general, tanto para responder a esta toma de medidas como para protestar por el propio sistema, que cada ver se revela más corrupto y ladrón de la soberanía popular. Si lo que determina la gestión de nuestro país ya no depende de las personas que elegimos para ello, ¿podemos llamar a esto democracia? Salir a la calle y negarse a plegarnos ante un poder usurpador se me antoja ya casi un deber ciudadano.

Y eso que las medidas no son todas malas. El ahorro farmaceutico me parece un acierto (¿quien no tiene un cajón lleno con sobrantes de medidinas no usadas una vez agotada la dosis prescrita?), pero ello queda también en el debe de ZP ya que es algo que podría haber hecho sin necesidad de la presión obamita. La ajuste a los funcionarios tampoco me parece del todo mal siempre que sea calibrado y no centrado únicamente en los escalafones inferiores (y si afecta a todos los funcionarios y no solo a los de las administraciones estatales); algo caro les tiene que salir tener el trabajo asegurado de por vida. Lo de las pensiones, en cambio, no tiene nombre y lo del cheque bebé ya critiqué en su día que fuera extensivo a todas las economías en lugar de ser una medida progresiva; suprimirla ahora también a todos es un ataque contra las economías más débiles.

¿Una sugerencia de recortes alternativos? Iglesia, partidos políticos y sindicatos: que se financien ellos solos; persecución eficaz del fraude, lucha también eficaz contra la economía sumergida, gravar a las rentas más altas… ¿Que no se puede porque no te dejan? Entonces ¿para qué vamos a votar cada cuatro años?