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martes, 5 de mayo de 2015

Las reglas son para respetarlas, también en el catolicismo

[Foto: comuniones.com]
Hay cosas que no dejan de sorprenderme pese a que ya lo hemos visto todo en lo relativo a la religión y a sus costumbres. Resulta que una señora se queja de que le hayan prohibido tomar la comunión el día en que su retoño entraba oficialmente en la Iglesia a través del rito conocido como, precisamente, "primera comunión". El motivo es que la buena señora es divorciada, y en una circular de la parroquia se comunicaba que, entre otras cosas, no era posible dar la comunión a divorciados por su situación "irregular" ante los ojos de la Santa Madre Iglesia.

Pueden leer la circular aquí.

El caso es que esta señora, presa de una sutil indignación, pergeñó un escrito en el que denuncia, no sin cierta ironía, el impedimento de cumplir con el susodicho rito católico debido a lo irregular de su situación marital, sin que ello sea obstáculo para que su dinero sea tan bueno como el que más cuando de engordar el cepillo parroquial se trata.

Aquí tienen la respuesta.

Y aquí es donde me invade el desconcierto. Es de suponer que esta mujer se sienta dentro de la Iglesia y en su círculo de influencia, de ahí que su hijo vaya a hacer la primera comunión. Si esto es así entonces no debería escapársele que todo club privado, al igual que cualquier secta que se precie, se rige por una reglas de obligado cumplimiento. ¿Que los divorciados están mal vistos? Pues oiga, no tiene que gustarle, igual que si le prohíben la entrada a la discoteca con calcetines blancos. Puede parecer estúpido pero las reglas están para cumplirlas. Es su club y se lo follan como quieren, y si no le agrada ya sabe donde está la puerta.

Pero esta señora pretendía seguir con su normal vida católica tras haber quebrantado un principio básico en el catolicismo: los matrimonios solo los separa la muerte. Considerarse miembro de una secta para, cuando conviene, contravenir sus reglas no es muy serio, admitámoslo. Lo más normal es que si ya no comulgas con preceptos básicos de la comunidad cerrada a la que perteneces la abandones. Muy al contrario, la ofendida y divorciada mamá pretendía llevar a su hijo por la misma senda que ella había traicionado, haciéndose la longuis sin esperar consecuencias.

Para culminar el despropósito, esta prenda se las ha apañado para que su caso aterrice en las siempre permeables redes sociales, comenzando a alcanzar cierta repercusión. E incluso que sea presentada como una especie de luchadora por la libertad de conciencia en grupos ateos. ¡Pero si estaba dispuesta -en su carta no consta que cambiara de parecer- a que su hijo, un menor aún sin criterio sobre estas cosas, entrara de cabeza en la misma Iglesia que la rechaza a ella por su condición de divorciada!

¿Qué podemos extraer de esta historia? Básicamente, que muchos de quienes hoy por hoy se definen católicos lo son por puro arrastre, por presión social o por simple hábito. Que esta mujer muestre sorpresa ante el instinto de rapiña católico habla mucho del poco conocimiento que tiene de esta secta. Y que no hay catolicismo light, lo que hay es lo que hay, y lo tomas o lo dejas. Sorprenderse de que se te apliquen las reglas del club al que voluntariamente decides adherirte no debería ser, en modo alguno, motivo de protesta ni indignación. Esta señora y su historia me no levantan ni un átomo de empatía, ambos me resultan absolutamente indiferentes salvo para la redacción de este post. Como ateo no me merece ningún reconocimiento y como ente intelectual tampoco encuentro en su proceder nada defendible.

Es más, esta muestra de desprecio, que no es otra cosa, de la Iglesia Católica por boca de su párroco le está bien empleada por varias cosas: 1) por considerar tan importante una insípida oblea de harina de trigo; 2) por dirigir a un menor influenciable y sin capacidad de discernir por un camino que quizá no es el suyo; 3) por carecer de la sensatez y el pundonor necesarios para abandonar un lugar en el que te declaran persona non grata; y 4) por pretender ganarse las simpatías ajenas publicitando su desatino como si de un ejercicio de dignidad se tratase.

lunes, 20 de mayo de 2013

10 razones para no matricular a tu hijo/a en religión

Hago mías las razones aducidas desde Europa Laica para que su hijo o hija no curse religión en la escuela pública.

1. Provoca la segregación del alumnado en función de la ideología de sus padres.

2. Los programas de esta asignatura son elaborados por las autoridades religiosas. Algunos de sus contenidos y valores van en contra de los derechos de las mujeres y de la libertad sexual.

3. Resta horas a otras asignaturas.

4. Pagamos con el dinero de toda la ciudadanía el adoctrinamiento de algunos.

5. Los profesores y profesoras de religión son seleccionados en base a su fe, directamente por el obispado y pagados con dinero público.

6. Algunos contenidos y valores religiosos se enfrentan abiertamente con la razón y la ciencia.

7. La educación en igualdad de niños y niñas no es compatible con valores religiosos que proclaman la subordinación de las mujeres como elemento esencial en la configuración de la sociedad.

8. La educación en la diversidad no es compatible con un sistema que prioriza a una religión y la introduce en sus contenidos escolares.

9. Los valores religiosos pueden ir en contra del pensamiento crítico y la autonomía personal.

10. Las distintas religiones deben usar sus recintos propios para el adoctrinamiento y no la escuela que debe educar el valores universales y posibilitar el acceso a los conocimientos científicos.

Y añado: 

11. La religión obligatoria en la escuela viola el artículo 16.2 de la Constitución al forzar un posicionamiento religioso al que nadie está constitucionalmente obligado.

12. El Estado tiene la obligación de ser neutral y no fomentar en ámbitos públicos la enseñanza doctrinal de ninguna ideología.

jueves, 16 de febrero de 2012

Llegada a la meta: por fin soy apóstata de la Iglesia Católica

Este es un gran día, el día en que oficialmente dejé de pertenecer a la Iglesia Católica. Por fin recibí la deseada carta en la que se me comunica que mi nombre ya "no figura en ningún tipo de listado, fichero o base de datos de la Iglesia con fines estadísticos". Es una gran recompensa moral para alguien que se encuentra tan en las antípodas de la fe doctrinal.

Me ha costado enviar dos cartas, gastarme algo más de seis euros en correo certificado y tres visitas a dos parroquias. Apenas nada comparado con los casos que había leído por la red en los que el rechazo sistemático a la petición de apostasía es la norma. Ignoro si he tenido suerte o si las cosas empiezan a cambiar. Solo espero que mi experiencia sirva a otros para demostrar que uno puede salir de allí donde no quiere estar a poco que ponga empeño y paciencia. En mi caso, ya lo han visto, tampoco ha sido tanto esfuerzo siendo como es de hermética la institución católica.

Solo una cosa me mosquea: ¿qué es eso de "fines estadísticos"? Pues, a mi entender, justo lo que parece. Pese a que el Tribunal Supremo ya negó la calificación de registro a los libros bautismales al parecer siguen siendo empleados para elaborar el listado oficial de adscritos de la Iglesia Católica. No quiero imaginar la de prebendas obtenidas en virtud de todos aquellos a los que, sin comerlo ni beberlo, nos metieron en la secta sin siquiera tener uso de razón. Pero este es un disparate que puede corregirse, al menos parcialmente. Si no eres creyente y te utilizaron siendo bebé para engordar unas cifras que se antojan del todo falsas, hazte apóstata. Niégales lo que nunca tuvieron derecho a poseer.

Quiero terminar resumiendo los pasos dados hasta esta feliz resolución, por si a alguien pudiera serle de utilidad. En primer lugar es necesaria la partida de bautismo, la cual se obtiene en la parroquia donde de produjo el bautizo. A mí no me costó nada y tardó una semana en estar lista. La fotocopia del DNI compulsada en comisaría no les vale, así que aquí les dejo una copia del formulario que yo tuve que rellenar, enviado por el propio arzobispado. No lleva membrete ni sello de ninguna clase así que se puede reproducir cuantas veces haga falta. Al final debe ir firmado por el párroco "de su domicilio" (por si las moscas también se lo hice firmar al párroco de donde me bautizaron, pero creo que el que cuenta es el primero) con su nombre en caracteres reconocibles y el sello de la parroquia. Recomiendo enviar la partida de bautismo y el formulario de apostasía por correo certificado con acuse de recibo; así estamos seguros de su recepción.

Y no, mi vida no ha cambiado a raíz de ser apóstata. Pero qué demonios, me siento genial, y solo por eso merece la pena.

miércoles, 25 de enero de 2012

Tercer capítulo de mi petición de apostasía

Continúo mi peregrinar en busca de mi ansiada apostasía. En vista de la carta recibida tras enviar mi petición, he tenido que volver a la parroquia donde fui bautizado para que el párroco firme y me vea firmar el formulario que me enviaron desde el Arzobispado. Asimismo, me aclara que una vez enviada la partida de bautismo no tiene sentido que me la vuelvan a solicitar, que esa carta es una carta tipo que no está redactada ex-profeso para contestarme. Incluso se ha ofrecido ha hacer una gestión para dejar claro que mi partida de bautismo ya está en poder del Arzobispado, lo cual es de agradecer.

Pero, ah, alguna treta tenía que haber. En la susodicha carta se habla de que el formulario ha de ser cumplimentado ante el párroco "de mi domicilio". ¿Y puede saberse qué es eso? ¿Qué obligación tengo yo de saber cual es el párroco que me toca por zona, según criterios eclesiásticos, cuando hace tres décadas que solo piso una iglesia por razones turísticas o con motivo de una boda? En la misiva no me aclaran el dato, dando por hecho que yo tengo que saberlo o que tengo el cometido de enterarme.

Yo hasta este momento solo había acudido a mi parroquia de bautismo, y a esa es a la que volví para firmar la declaración de apostasía. Pero el párroco, que, todo hay que decirlo, se ha mostrado de lo más colaborativo, rozando incluso la indiferencia, me advierte que esa no es mi parroquia y que tendría que ir a "la que me toca" por zona. Insisto, yo no tengo por qué conocer la parroquia que "me toca" porque no soy cristiano y no tengo interés en ello, por mucho que la Iglesia me considere así. Pese a todo, el hombre ha dado fe de mi solicitud y la ha firmado. No obstante, iré a la que me asignan con una copia del formulario y enviaré los dos para asegurarme. Con esta gente no hay que dejar cabos sueltos.

Una vez que las tenga escribiré otra carta explicando el proceso, acompañada de una copia de la partida de bautismo que YA tienen después de habérsela yo remitido en mi primer envío. Si tras esto siguen dándome largas concluiré no solo que hay mala fe sino que ni siquiera hay intención de disimularla. Espero que esto no sea el comienzo del largo peregrinar que he visto descrito en otros casos de solicitud de apostasía.

jueves, 19 de enero de 2012

Respuesta del Arzobispado de Madrid a mi petición de apostasía

Ya he recibido contestación del Arzobispado de Madrid a mi petición de apostasía. Es cierto que los precedentes no invitaban al optimismo, pero aún así preferí dejar a un lado los prejuicios y esperar la mejor de las resoluciones. La carta recibida hoy invita tanto al chascarrillo como a la indignación, pero no representa ningún obstáculo insalvable. O eso quiero pensar.

La misiva episcopal comienza señalando algo que ya sabía: los libros bautismales no son un registro ni una base de datos, sino que simplemente reflejan un hecho cierto, tanto da que sea un bautismo como la tala de un árbol. Luego continúa enumerando las consecuencias -terribles- de mi decisión de abandonar el seno de la "fe cristiana" (yo pensaba que a lo que renunciaba era a la Iglesia Católica, pero ellos sabrán como emplean el nombre de Cristo), como son:

 - Exclusión de los sacramentos. Mi vida pende de un hilo al enterarme.

 - Privación de exequias eclesiásticas, a no ser que antes de la muerte se hubiera dado alguna señal de arrepentimiento. Total, desde pequeñito lo que me mola es el rollete ese del crematorio, la ceniza y la urna.

 - Exclusión del encargo de padrino para el bautismo y la confirmación. No creo que nadie jamás tenga el mal gusto de invitarme a ejercer semejante papel.

 - Necesidad de licencia del Ordinario del lugar para la admisión al matrimonio canónico. Lo siento, pero no me veo haciendo un Letiziaortiz.

A continuación me desvelan los requisitos necesarios para el abandono de la Iglesia (¿pero no era la "fe cristiana"?), y que fueron ya declarados en mi solicitud, a saber: mayoría de edad, pleno conocimiento de las consecuencias y ausencia de coacción. No tienen pruebas de que haya sido coaccionado pese a dar por sentada la posibilidad pero... ¿qué digo? ¿Qué significado tiene el concepto "prueba" para alguien que cree que un ente ultrapoderoso está ocupado en vigilar cada uno de mis movimientos mientras en el otro extremo del mundo mueren docenas al día por falta de alimentos y sin que nadie les asista?

Después de esto ya empieza el cachondeito. El sr. secretario de la Vicaría General, firmante de la carta, me emplaza a una reunión para "mantener una conversación" más "personal". La otra opción es firmar ante un notario el formulario de declaración de apostasía que se me adjunta. Por suerte para mi bolsillo me ofrece la alternativa de acudir al cura de la parroquia que me corresponde para que sea él ante quien firme y quede así acreditada mi identidad. Les envíe en mi solicitud fotocopias de mi DNI compulsadas en comisaría, pero para el Arzobispado de Madrid la Policía Nacional no debe ser una institución suficientemente fiable.

Y la traca viene en negrita, nada menos. El sr. secretario de Vicaría General primero afirma que no existen copias digitales de los libros bautismales (¿acaso he mostrado interés por ellas?) y, por tal motivo, le es imposible localizar mi partida de bautismo. ¿La misma partida de bautismo que les envié en mi carta de solicitud de apostasía, sr. secretario, y que me hicieron llegar ustedes? Llegados a este punto la tomadura de pelo ya es indisimulable, hasta el extremo de pedirme otra copia original de la partida de bautismo, que tendré que volver a pedir, vía párroco de mi barrio, al mismo Arzobispado que me la exige.

Estoy mirando al mismo tiempo que escribo la copia escaneada de lo que ya les remití, y pone "Certificación de partida de bautismo", firmada de puño y letra por el Vicario General. Ahora me piden el "Certificado original de la partida de bautismo". ¿Soy yo o me está pidiendo el mismo documento que ya han recibido? Porque ante semejante dislate uno tiende a pensar mal. No tuve problema en recibir la primera partida de bautismo, pero tampoco declaré para qué la quería. Ahora que tienen una petición de apostasía con mi nombre sobre la mesa, ¿serán igual de diligentes? Uno ha leído lo suficiente acerca de otras solicitudes como para presuponerle buena fe a esta institución.

Por fin, la carta finaliza asegurando que si cumplo con todo lo que me piden darán curso a mi demanda y anotarán mi decisión en la partida de bautismo, cancelando además mis datos en cualquier listado o archivo de la Iglesia. Pueden estar seguros de que comprobaré si son capaces de cumplir con su palabra.

Se despide el sr. Secretario de Vicaría "encomendándome al Señor" para que me guíe por el camino correcto en caso de llevar completamente a término mi petición. Como si eso tuviera algún significado para alguien que desea apostatar. Y concluye dejándome la puerta abierta a reingresar en el seno de la Iglesia en el momento que lo reclame. Como pasa con las mafias, las sectas y las operadoras de telefonía lo chungo es salir, no entrar.

Seguimos luchando.

martes, 10 de enero de 2012

Formalizada mi solicitud de apostasía

Hoy ha sido el día en que he hecho efectiva mi solicitud de apostasía de la Iglesia Católica. Entre pitos y flautas me he puesto en enero de 2012 cuando inicié los trámites allá por noviembre del pasado año, pero como tampoco era algo urgente lo he ido relegando en mi orden de prioridades. Finalmente hoy he enviado por correo certificado y con acuse de recibo mi escrito solicitando ser excluido de la Iglesia Católica Apostólica Romana (ICAR).

Había leído en distintos sitios la dificultad de muchas personas para ver satisfecho el deseo de salirse de la secta. En mi caso no he tenido el menor problema con los trámites hasta hoy efectuados. Por ahí se cuentan las trabas que te ponen para obtener la partida de bautismo; hablan de interrogatorios, de preguntas indiscretas y de malos gestos cuando revelas el motivo que te lleva a pedirla. Yo lo recogí a la semana de solicitarlo y no tuve que responder sobre ninguna cuestión. El cura de mi parroquia se mostró muy cordial y no mostró interés alguno en conocer mis razones. Siete días después tenía mi partida de bautismo en el bolsillo.

Escritos declarando la voluntad de abandonar el seno de la ICAR hay muchos por la red y no son difíciles de encontrar. Yo elegí uno que me pareció completo y actualizado al que solo tenía que añadirle mis datos, los de la parroquia donde me bautizaron y los de la diócesis de mi ciudad, dato que también es fácil de conseguir en Internet.

Finalmente solo me quedaba añadir una fotocopia del DNI, la cual es mejor que esté compulsada en la comisaría más cercana, algo que te hacen en el momento de pedirla. Una vez con todo, y para tener la seguridad de que llega a su destino, se mete en un sobre y se envía certificado con acuse de recibo. Hay quien sugiere escribir en el sobre "Apostasía", será para ir mentalizando a quien abra la carta. Yo no lo hice, me basta con tener la certeza de que es recibida. Una vez exista constancia documental de su recepción no pueden desatender la petición. Al menos no de cualquier manera, pero pensemos en positivo y en que no tiene por qué haber mayores dificultades. Tengo como un mes para esperar contestación.

Se que este acto no entraña ninguna consecuencia práctica. La ley no obliga a borrar mi nombre del libro bautismal; a lo sumo, añadir una nota al pie aclarando mi voluntad de no ser incluido allí donde nunca pedí entrar. Aunque esto no es algo de lo que exista obligación gracias a una sentencia del Tribunal Supremo que niega la calificación de registro o "conjunto organizado" de ficheros a los libros bautismales, por lo que no están sujetos a la ley de protección de datos. Lo se y lo asumo. La satisfacción que obtendré cuando lo consiga es puramente moral y absolutamente personal. No espero que ningún católico lo entienda, ni nadie a quien este acto le pueda parecer trivial o gratuito.

Creo que es una buena manera de empezar el año. Las mayores construcciones siempre comienzan poniendo una sola piedra.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Un homenaje a Christopher Hitchens

Falleció uno de los intelectuales ateos más destacados del momento. El cáncer pudo con Christopher Hitchens, un polemista como pocos se han conocido. Desde aquí quiero rendirle un modesto pero sentido homenaje en nombre de todos los que echaremos de menos su carácter incisivo, su habilidad dialéctica y su honestidad intelectual.

Les dejo con el documental El ángel del infierno, en el que atacaba duramente a Teresa de Calcuta y su supuesta "caridad cristiana". Juzguen ustedes sin con motivos o no.




jueves, 25 de agosto de 2011

Los laicos tienen todo el derecho a salir a la calle

Un día del presente mes de agosto un nutrido grupo de ciudadanos laicos y ateos salieron a la calle para expresar su rechazo al trato de favor que el falso estado aconfesional español dispensaba a la Iglesia Católica (IC) con motivo de la vista de su máximo mandatario y de miles de sus seguidores. A propósito de tal evento nuevamente he podido leer críticas desde sectores que, si bien apoyaban la idea y el sustrato iniciales, han acabado señalando con el dedo la marcha laica por mostrar desde su seno unas maneras que poco margen dejaban a la corrección política.

Al parecer, la denuncia de un hecho cierto, como es la rendición institucional española ante la IC, quiera llamarse ésto como cada cual prefiera, es incompatible con ponerla de manifiesto en la calle ni empleando los mecanismos que esas mismas instituciones ponen a disposición de los ciudadanos. Puedes estar en contra, pero cuídate de hacer pública expresión de ello. ¿Como se puede protestar por algo si las vías para que la protesta tenga eco están tácitamente vetadas? ¿Acaso toda demanda popular no tiene como fin ser escuchada? Y si no salen a la calle a expresar su descontento ¿cómo lo hacen? ¿Una protesta virtual en Facebook? ¿Un vídeo subido a Youtube? ¿Por sms quizá? ¿A voces desde las ventanas, sin molestar a los viandantes?

Visibilizar la denuncia y la protesta es importante para obtener repercusión. Del silencio general y el asentimiento implícito, de la mansedumbre imperante ante la connivencia estatal se alimenta toda la maquinaria vaticanista. Sí, una protesta de esta naturaleza tiene algo de pose desafiante, pero no por ello pierde legitimidad ni ve adelgazados los fundamentos sobre los que se asienta. Hay que recordar que la marcha laica estaba permitida por la delegación del gobierno, con un recorrido previamente establecido y que los "peregrinos" fueron los convocados en la Puerta del Sol, vía redes sociales, para encontrarse a propósico con los laicos. Un conato de contramanifestación en toda regla. Si hubo quien meó fuera del tiesto es algo que pasa en toda concentración reivindicativa, no se puede controlar a todo aquel que decida integrarse en ella.

Es muy sintomático que se hable de las agresiones laicas cuando en único detenido por terrorismo ha sido un voluntario de la JMJ que pretendía gasear a los participantes en la manifestación de aquellos. Debe ser que eso es lo que entienden por respuesta proporcionada. También conviene recordar que hay policías expedientados por emplear violencia desmedida contra manifestantes que en modo alguno se hicieron acreedores de ella.

Sobre los provocadores de la marcha laica, ¿de cuántas personas hablamos como para hacer su actitud representativa de todo el acto? Mientras, el entramado vaticanista, ese que exige respeto y sumisión generalizados, recurre a la mentira y la manipulación histórica con el fin de engañar a jóvenes y llevarles por la vía del fundamentalismo. ¿Esa es su forma de pedir respeto y de mostrarlo por el país que les acoge? ¿Qué podemos esperar de la institución que por sistema ha sido condescendiente, cuando no connivente, con las tiranías?

Lo perverso de la religión, o más concretamente de la fe acrítica y sumisa, entre otros aspectos, es que te obliga a autolimitarte porque quienes la practican han establecido unos límites no solo para ellos, sino también para todos los demás, por mucho que nada quieran tener que ver con su credo. Es lo que tiene partir de posiciones maximalistas del tipo "Jesús es la verdad" y similares. Negarse a este tipo de condicionamientos es una expresión de la libertad que la religión institucional durante siglos ha querido cercenar, y todavía hoy se intenta combatir. La marcha laica era un acto implícito por la libertad de conciencia, por la libertad con mayúsculas, y la autocensura es incompatible con esa libertad.

viernes, 15 de abril de 2011

El fraude aconfesional español tiene responsables socialistas

Con motivo de la convocatoria de la procesión atea de la que hablé hace poco, se han estado vertiendo en sede judicial una cantidad de infundios, excesos y sandeces que cuesta creer que ello se pueda estar ocurriendo en una nación occidental civilizada. El integrismo católico está en auge y sus representantes se están viniendo arriba y se sienten fuertes. Se permiten lujos como acusar de genocidio a una asociación atea o denunciar a un cómico por citar a Winston Churchill (sic). ¿Hay o no hay motivo para preocuparse por esta deriva, sobre todo al ver que hay jueces receptivos a semejantes desvaríos?

No se trata de ver las cosas únicamente desde una perspectiva. Ateos En Lucha escogió la peor manera posible de apelar al sentimiento ateo al emplear un lenguaje beligerante y agresivo. Hizo unas alusiones inaceptables en un llamamiento que, lejos de fomentar el civismo, parecía un intento deliberado de exaltar los ánimos. Las inquietudes ateas no pueden ser identificadas con un hatajo de cantamañanas como ese, pero está bien que hayan salido a la luz para así poder hacer un cordón sanitario que les impida manchar el nombre y la reputación del movimiento ateo. En cuanto a Leo Bassi, no le sigo especialmente. El humor es muy subjetivo y no tengo problema en admitir que, quizá, las aptitudes del señor Bassi estén en no pocas ocasiones asociadas a la acepción más peyorativa de la palabra payaso.

Dicho lo anterior, una cosa es el mal gusto, la mala baba, el retorcimiento, la provocación gratuita... y otro distinta el delito. ¿Por qué hay ciudadanos que piensan en clave delictiva cuando alguien dedica epítetos poco halagadores hacia la fe religiosa que profesan, y hay jueces que, aunque sea en primer término, les dan la razón? Muy sencillo. Esto ocurre porque en nuestro Código Penal está presente un artículo, el 525, que convierte en punible cualquier mofa, escarnio o burla dirigida hacia cualquier religión, aunque no hay dudas de que se redactó con sólo la religión cristiana en mente, y el catolicismo en especial. Y si este artículo existe es porque un político socialista, el actual alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, a la sazón ministro del Interior cuando se produjo la reforma del Código Penal de 1995, introdujo la prohibición legal de burlarse de las creencias religiosas.

Quien lo iba a decir. Un miembro del partido socialista, que durante los últimos años ha sido señalado por la derecha católica como la mayor amenaza contra la virtud y la decencia, es uno de los mayores referentes morales del catolicismo patrio. En 1988 el gobierno de Felipe González derogó el delito franquista de blasfemias con el apoyo del PP en su versión AP. Ocho años después, el mismo gobierno, ya en situación terminal y de la mano de Belloch, resucitaba el viejo espíritu nacional católico y le insuflaba nueva vida en el nuevo Código Penal. De aquellos polvos estos lodos, y viva la Transición.

La libertad de expresión solo puede tener un límite: las personas. O más concretamente su derecho al honor, a su buen nombre y a su reputación. Las ideas, como conceptos abstractos no tienen que ser respetables. No es propio de una democracia avanzada que su sistema legal disponga de preceptos orientados a proteger lo abstracto. Eso es más propio de las teocracias. La religión pertenece a ese ámbito, algo incuestionable a tenor de la cantidad de credos religiosos existente en el mundo incompatibles entre sí. Por muy asentado que esté un sistema de creencias en un lugar, no deja de ser la opción personal de quienes lo asumen, no una realidad incontrovertible que deba tener reflejo en el plano terrenal.


El ataque verbal contra las ideologías es un derecho, sea el caso del cristianismo, el islam, el comunismo o el liberalismo. El artículo 525 es una embestida contra el derecho a la libre expresión. Es un privilegio otorgado al credo católico y deja en papel mojado la presunta aconfesionalidad estatal de la que habla la Constitución. Si a ello le añadimos el concordato firmado con el Vaticano, aún vigente y que regula diferentes aspectos de las relaciones Iglesia-Estado, lo que nos queda es un pobre simulacro de Estado aconfesional, una impostura. Un fraude.

miércoles, 13 de abril de 2011

La verdadera amenaza de la procesión atea

Quienes pensamos que en no pocos aspectos España sigue siendo un estado confesional recibimos estos días una nueva confirmación. Se quiere celebrar en Madrid una concentración atea coincidente con la procesión del próximo jueves santo en la que uno de los objetos de adoración, por llamarlo de algún modo, será la tetera de Russell. Dice la alcaldía de la capital que esta iniciativa puede ocasionar "problemas de orden público".

Cabría preguntarse de parte de quien vendrían creados esos problemas, si de los ateos o de los creyentes. Porque si es lo segundo quizá entonces la procesión que habría que prohibir es la de los católicos, esa que gusta exhibir efigies de cadáveres crucificados o de señoras con múltiple personalidad (¿acaso no es politeismo?) en función del lugar donde saquen a la virgen. Pero a buen seguro que la sola sugerencia sería recibida por la comunidad religiosa con toda case de improperios, alusiones al fascismo y como un ataque a los derechos de los creyentes. Eso sí, la procesión que se quiere prohibir es la de los ateos mientras la religiosa recibe toda clase de atenciones por parte de los poderes públicos.

Es un episodio más del modo en que el Estado español, falsamente aconfesional, privilegia a una confesión religiosa en detrimento de los derechos civiles de los ciudadanos. Esa aconfesionalidad, tan irreal que convive en nuestra Constitución con las prebendas que disfruta la religión católica, no puede ser creíble mientras exista el artículo 525 del código penal (añado: obra del PSOE) que convierte en delito la mofa, burla o escarnio del dogma religioso. Ojo, dogma religioso, es decir, una proposición específica que hay que creer sin necesidad de pruebas. Y se legisla para proteger eso. ¿Cómo puede un país que se defina como moderno y avanzado conceder prerrogativas legales a tamaño disparate, a semejante aberración democrática y lógica?

Vuelvo a lo mismo, ¿sobre quién recae la sospecha de los posibles altercados si no se prohibe la manifestación atea? ¿Sobre un colectivo social que jamás los ha provocado y que es apenas visible social y mediáticamente? ¿O sobre los herederos intelectuales de quienes arrastran el mayor número de crímenes perpetrados en la historia de nuestro país? Porque es precisamente ese historial de sangre, muerte y excesos el mayor aval del integrismo religioso para conseguir sus propósitos. El miedo que su pasado y lo que la fe ha sido capaz de hacer infunde, es la mayor arma de que disponen para prevalecer, para que la razón no avance y la superstición siga acaparando espacio público y dominio social.

viernes, 1 de octubre de 2010

El hedor que desprende la Iglesia católica

Un saco de mierda solo puede despedir mal olor, y este es un perfecto símil para definir algunas actitudes de la Iglesia católica. El portavoz de la Conferencia Episcopal española se muestra comprensivo con los sacerdotes pederastas porque, a fin de cuentas, la carne es débil y quién no tiene pecadillos de juventud.
No debe sorprendernos a estas alturas este arrebato de cinismo. Quien más debería velar por la honestidad de su institución es quien más relativiza el mal que en su seno se produce. Pero eso sí, cuando se hace público. Porque esa es la clave, que los delitos cometidos al amparo de la sotana alcancen relevancia mediática. Ese es el acicate que les lleva a actuar, pero ni aún así son capaces de mostrar el frontal rechazo, sin medias tintas, sin átomo de ambiguedad, que produce en las personas decentes. ¿Qué no ocurriría si todas sus bajezas y abusos siguieran disfrutando del anonimato? Y luego se atreven a hablar de "relativismo moral" y "crisis de valores" refiriéndose a los demás.

Apliquemos por un momento la
doctrina Martínez Camino, pongamos por caso, a los cuerpos policiales. ¿Alguien se imagina al portavoz de la policía mostrando pública comprensión hacia un agente por meter la mano en una bolsa de dinero incautada tras una operación contra el narcotráfico? ¿O tras propinarle una paliza a un detenido? ¿O después de adulterar pruebas para facilitar una condena? El escándalo sería considerable y dentro de la propia policía se depurarían responsabiliades. Pero ahí tenemos al portavoz episcopal ofreciendo su comprensión hacia quien abusa de su posición de autoridad para cometer uno de los más repugnantes crímenes que uno pueda imaginar. Como mucho, al pedófilo de turno le trasladarán de parroquia y a echar tierra sobre el asunto, como pasó con el sacerdote multipederasta irlandés Oliver O'Grady.

Cuán lejos está la mafia de la secta vaticanista de la Iglesia de base, de los auténticos cristianos. Y cuanta vergüenza deben estar sintiendo quienes de verdad se toman en serio las enseñanzas de Cristo, para mí un personaje ficticio, pero
no por ello los principios fundamentales del cristianismo dejan de ser asumibles por cualquier humanista laico.

Pero no nos engañemos. No podemos extrañarnos de la desfachatez clerical cuando su propio libro de cabecera, la biblia, nunca rechazada ni desautorizada por la autoridad eclesiástica,
es un compendio de los peores instintos del ser humano, donde se glorifica el genocidio, el asesinato, la pederastia o la esclavitud. Y que no me vengan con que son metáforas o alegorías, que el cura nunca hace esa distinción cuando está en el púlpito arengando a sus fieles. Ni se excusen en que son textos hijos de su tiempo, porque han tenido siglos para enmendarles la plana y eso es algo que nunca ha ocurrido. La biblia sigue siendo el manual de referencia para el buen católico vaticanista. Hoy y siempre.

Uno mira con envidia como hay lugares donde personalidades comprometidas con una visión secular de la vida salen a la palestra pública ante la visita del líder de la secta católica. El compromiso público de
Richard Dawkins o Christopher Hitchens es posible en una sociedad donde lo religioso apenas tiene relevancia social como es la británica. En España, donde el peso del catolicismo ha sido impuesto durante siglos hasta inundar el inconsciente colectivo, algo así es impensable. En seguida saldrían los pit-bull de la caverna, espoleados por el principal partido de derechas, directos a su yugular, y detrás de ellos miles de acríticos seguidores deseosos de ver impuestas sus reglas de convivencia a todos los demás. Posicionarse publicamente en nuestro país contra los intereses de la secta conduce al linchamiento mediático y a no estar bien visto. Ya lo dijo Fernando Vallejo en su libro La puta de Babilonia: "España ha sido la criada mayor y la esbirra más fervorosa de la Puta". Y pese a los esfuerzos aún lo sigue siendo.

sábado, 25 de septiembre de 2010

Christopher Hitchens le saca los colores a la Iglesia católica

Christopher Hitchens, periodista y escritor inglés, es uno de los más vehementes y curtidos personajes públicos que se han posicionados frontalmente en contra de los dogmas religiosos y a favor de la razón, el pensamiento crítico y el método científico. Autor de Dios no es bueno, lectura que recomiendo fervientemente, y miembro de un selecto grupo de intelectuales comprometidos con una visión secular del mundo entre los que se encuentran Richard Dawkins, Steven Pinker, Daniel Dennett o James Randi, se despacha a gusto contra la Iglesia católica en la demoledora ponencia que les ofrezco a continuación, sacándole las vergüenzas a la curia romana con una argumentación despiadada a la par que devastadoramente veraz. Disfrútenla.



jueves, 16 de septiembre de 2010

Gracias a dios, soy ateo

El Papa de Roma, Benito 16, ha comparado al ateísmo con el nazismo. Según la prensa, para el níveo ensotanado el totalitarismo nazi es comparable al actual "ateísmo radical" en el que, según se desprende, vive hoy sumido el mundo. Lo ha dicho en un discurso durante su visita al Reino Unido.

Como es lo habitual, un acto de este tipo no es más que una sucesión de consignas sin posibilidad de réplica. De no ser así uno le hubiera preguntado en qué consiste, donde se da y qué perjuicios causa ese ateísmo extremo que tan nervioso le pone. Pero eso es algo que se cuida mucho de hacer, no vaya a ser que alguien le deje en ridículo con un par de simples frases. Total, a verle sólo pueden ir hordas de rendidos devotos que no parecen tener otro objetivo que responder con un "sí, bwana" a cualquier soflama que se le ocurra expeler.

Joseph Ratzinger es consciente del momento en que vive el club que preside. Azotado por los cada vez más difundidos -y ya era hora- casos de pederastia en el seno episcopal, y por un devenir mundial que cada día abre los ojos a más personas a la realidad de un mundo sin dios piadoso que valga, Benito 16 está agitando el fantasma de un ateísmo agresivo que no existe, para combatir un cada vez más floreciente pensamiento independiente, crítico e ilustrado. Sabedor de que es el tipo de arenga que miles de sus fieles están esperando escuchar para poner dar rienda suelta a su faceta más montaraz, el Papa alemán que fue nazi pone sobre aviso a quien desde ya quiera frenar la progresión de toda reflexión desligada de dogmas y verdades preconcebidas. Ese pensamiento es el mayor enemigo al que la Iglesia puede temer.

Con el descaro que quien se sabe arropado por millones de serviles y acríticos incondicionales, y con el apoyo cómplice de gobiernos enteros, Ratzinger se atreve a efectuar esa siniestra comparación. Un tipo que fue nazi, cabecilla máximo de una de las instituciones que más seres humanos ha masacrado en la historia de este planeta, institución que desconoce el significado de la palabra "democracia" y que hace de la discriminación sexual una de sus señas de identidad, líder de una secta plagada de sátrapas violadores de niños, ¿se presenta ante el mundo como referente moral? ¿Y señala a los ateos como el verdadero peligro? Definitivamente, algo está muy jodido en este mundo si este sujeto en lugar de recibir la atención que recibe no acaba perseguido por la justicia.

Ratzinger el bombero pirómano. Primero crea el problema, un conflicto donde no lo hay, con el fin de movilizar a las masas católicas para plantar cara al peligro ateo. Enciende la mecha, espera a que la bomba explote, cosa que está por ver, para luego presentarse salvador manguera en mano. Y es que ya ven lo peligrosos que somos los ateos. Solo buscamos vivir nuestra vida en paz sin que nadie nos marque el paso en materia moral, sin sufrir las directrices de gentes que ni nos conocen y a las que, en el fondo, les importamos un comino. Queremos que los teístas nos dejen vivir nuestro ateísmo libremente, pero esta simple declaración supone un peligro para ellos, lo interpretan como una amenaza. Religión institucionalizada y libertad son términos antagónicos. Y su gurú espiritual, el ex nazi de límpido blanco, nos quiere poner en el disparadero, convertirnos en carnaza para fanáticos. No creo que el Papa sea tan estúpido: sabe lo que dice, quien recibe el mensaje y como lo interpreta buena parte de esa audiencia.

Por todo ello, no puedo callarme. El Papa de Roma, Benito 16, el ex nazi Joseph Ratzinger (no creo que le importe la reiterada mención ya que él es el primero al que gusta mencionar a sus antiguos camaradas), es un miserable, un mendaz, un manipulador y un canalla de la peor especie, que solo busca el enfrentamiento con el fin de que su secta siga prevaleciendo para condicionar la moral de pueblos enteros a los que maldita la falta que les hace su perniciosa ayuda. No, machote, no vas a conseguir que nos callemos. Seguiré luciendo mi ateísmo con orgullo, en completa libertad y con total tranquilidad de conciencia. Porque...

GRACIAS A DIOS, SOY ATEO

...y también gracias a Ratzinger.

PD: en Murcia, una discoteca llamada "La Meca" ha decidido cambiar su nombre y su decoración debido a las amenazas de grupos radicales islámicos, que consideraban ofensivo el local. Una nueva muestra de la amenaza para la libertad de las personas que representa la religión, venga en el formato que venga. Tarde o temprano nos arrepentiremos de que este país no haya avanzado más en su laicidad.

¿Esto es lo que les molesta?


Pues que lo disfruten.

jueves, 20 de mayo de 2010

La religión sigue presente en la legislación española

El legendario cantante popular Javier Krahe será llevado a juicio por cocinar un cristo en 1978. Quien quiera leer más sobre este esperpento que lo haga aquí.

Muchos se quejarán del juez, que como es posible que hoy en día un magistrado pueda sacar adelante una causa como esa. Pues bien, el problema no es el juez, sino de la ley. Más concretamente del Código Penal, que castiga la ofensa a las las creencias religiosas en su artículo 525:

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los
sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de
palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus
dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes
los profesan o practican.
Lo gracioso es que si se presenta una denuncia por este motivo el juez tiene base legislativa para aceptarla y tramitarla, y si no lo hace puede ser acusado de prevaricación, porque la ley es la ley y, si está escrita, no puede saltársela. El artículo de marras no es más que otra reminiscencia que aún nos queda del nacionalcatolicismo franquista más cavernícola. ¿Quien dijo que la transición estaba superada?

Por cierto, el mismo artículo también trata del mismo modo a quienes no profesen confesión alguna:

2. En las mismas penas incurrirán los que hagan públicamente escarnio, de palabra o por escrito, de quienes no profesan religión o creencia alguna.
Como laicos, ateos y cultivadores del libre pensamiento necesitáramos mayor defensa ante el pensamiento mágico que los argumentos dados por la lógica y la razón. Peste de teístas fanáticos. Visto el caso, habrá que postularse a favor de llevar a juicio a la gente religiosa por ofender los sentimientos de los ateos en sus persistentes atentados contra la razón y el sentido común. ¡Y que a nadie se le ocurra mofarse del sacrosanto monstruo volador de espagueti que le meto una querella!

El vídeo, que aún siendo una chorrada, no lo es más que las salidas de tono de algún que otro
representante eclesiástico:





George Carlin: religion is a bullshit. Hoy es un buen día para recordarle:


martes, 5 de enero de 2010

Ateismo es neutralidad

Son estos propicios días para sentirse orgulloso de ser ateo. No es por estar en las postrimerías de las fiestas navideñas sino por diversos acontecimientos aislados que juntos dibujan un escenario que reafirma mi declarada condición con un convencimiento renovado.

Por un lado, el arzobispo de Granada afirma que abortar legitima al hombre a ejercer cualquier clase de abuso contra la mujer. Si esto no es toda una incitación a la violencia sexista que venga su dios y lo vea, aunque también convendría que alguien con autoridad tomara cartas en el asunto por si hubiera delito en esta repugnante apología. Me preguntaría que hay de cristiano en las palabras de este sujeto si no fuera porque hoy día ser católico implica en gran medida ser anticristiano. No les basta haber tenido un trato preferente por un Gobierno presuntamente laico, no. Quieren más, y no dudan en recurrir a la agitación social para intentar conseguirlo. Muy a su pesar España avanza hacia la secularización, exasperantemente lenta, sí, pero inexorable.

Luego está la multa recientemente implantada en Irlanda para todo aquel que blasfeme contra cualquier credo. Hasta 25.000 euros nada menos. Otra duda surge, y es si tendrá el mismo coste blasfemar contra Dios, Jehová o Alá que contra el Monstruo Volador de Espagueti. Todas cuentan con la misma cantidad de pruebas para sostener su existencia de modo que, según la lógica y el raciocinio que guían cada uno de nuestros actos más cotidianos, considerarlas a todos los efectos entidades imaginarias es lo más consecuente. ¿O acaso debemos hacer un alto en la razón para que la religión entre en nuestras vidas? ¿No es esta una forma de admitir que se rige al margen de esa misma razón que, entre otras cosas, concibe el código penal irlandés que ahora la bendice? ¿No es un sinsentido mezclarlas? Un peligroso paso atrás el que se da en la verde Erin de los crucigramas.

También tenemos el ataque sufrido que hace poco por el autor de las archifamosas caricaturas de Mahoma por un exaltado islamista. No digo que la caricatura de marras fuese un acierto, ya que era una forma de asociar la violencia a toda una religión, pero sirvió para evidenciar el fanatismo que puebla amplios sectores del Islam y que no soporta el menor atisbo de crítica.

Ateismo es neutralidad, sin sesgos, sin filias exacerbadas ni mayores fobias que las desatadas por lo irracional y contrario al sentido común y hacia la ausencia de evidencias. La misma neutralidad con la que cada ser humano viene a este mundo antes de ser contaminado por los prejuicios y miedos de los ya adultos. Prejuicios y miedos como los que hemos visto retratados en los tres párrafos anteriores.

lunes, 26 de enero de 2009

Reacciones cavernarias al bus ateo

La campaña del bus ateo tiene inquietos a los caudillos católicos españoles. No puedo decir que no lo entienda, habida cuenta de que éste es un país que hace poco más de tres décadas vivía entregada al nacionalcatolicismo. Es como si alguien habituado a torturar a sus semejantes, en cuestión de unos años, viera como los torturados son reconocidos socialmente y reciben parabienes en toda clase de ámbitos. En una sociedad democrática es lo normal, pero en la mente del torturador, habituada a una perversa inversión de valores, siempre quedará un poso de rebeldía ante la destrucción del sistema que le disculpa y respalda.

Algo así es lo que está ocurriendo con el catolicismo en España, evidenciado en su atrofiada y pleistocénica clase dirigente. La Conferencia Episcopal ha tenido la ocurrencia de decir qué clase de publicidad no es apropiada para ser incluida en espacios públicos:

"la libertad de expresión es un derecho fundamental. Todos pueden ejercerlo por medios lícitos. Pero los espacios públicos que deben ser utilizados de modo obligado por los ciudadanos no deben ser empleados para publicitar mensajes que ofenden las convicciones religiosas de muchos de ellos"
Para empezar cabría decir que la Iglesia ha sido una de las instituciones más liberticidas que ha conocido la humanidad, así que más le valdría abstenerse de impartir lecciones en materia de libertad. Luego habla de "mensajes que ofenden convicciones religiosas". ¿Por qué me recuerda, salvando las lógicas distancias, a las reacciones suscitadas por las caricaturas de Mahoma? Nadie impide a los supersticiosos serlo. ¿Por qué los demás hemos de vernos condicionados por los términos que precisa dicha superstición?

"Si se hace así se lesiona el derecho al ejercicio libre de la religión, que debe ser posible sin que nadie se vea necesariamente menospreciado o atacado"
Hay que joderse. Los dueños de la cadena de radio campeona del insulto y el ataque personal, algunos de los cuales ya tienen coste penal, hablando de derechos lesionados. Es de una hipocresía que tira de espaldas. ¿Y puede saberse qué menosprecio hay en expresar algo que es rigurosamente cierto, como que no hay pruebas de la existencia de Dios? ¿Hay que callarse para no "ofender" a los creyentes y también hay que callarse cuando es la religión la que invade el espacio público, como en el caso del colegio de Valladolid? Porque en tal caso la reacción de los obispos no fue ni con mucho la misma. ¿Son los ateos los que siempre han de estar con la boca cerrada? ¿Consideran los obispos que la campaña de contrapublicidad en respuesta al bus ateo es un atentado contra los derechos de los ateos? No se les conocen declaraciones al respecto.

"insinuar que Dios probablemente sea una invención de los creyentes y afirmar además que no les deja vivir en paz ni disfrutar de la vida, es objetivamente una blasfemia y una ofensa a los que creen"
Aquí ya sí que se han superado. ¿Por qué narices ha de preocupar a un ateo qué o qué no es una blasfemia? Y se dice "probablemente" porque, a tenor de las evidencias, Dios no existe. Es objetivamente algo cierto guste más o menos. Si la verdad es lo que ofende, entonces son los obispos quienes tienen un grave problema. En realidad, todas las religiones tienen un serio e histórico problema con la verdad, la cual siempre han tratado de adaptar a sus dogmas.

"las autoridades competentes deberían tutelar el ejercicio pleno del derecho de libertad religiosa. Es posible hacerlo compaginándolo al mismo tiempo con el amparo y la promoción de la libertad de expresión de todos".

Traducción: queremos total libertad en la difusión de nuestros mensajes. Justo lo que pedimos restringir a los ateos o a cualquiera que se atreva a cuestionar nuestros pontificados. La Iglesia de toda la vida, vaya.

"En todo caso, los católicos respetarán el derecho de todos a expresarse y estarán dispuestos a actuar, tanto con serenidad y mansedumbre ante las injurias, como con fortaleza y valentía en el amor y la defensa de la verdad: Dios es amor"

Vaya, los católicos tienen la deferencia de permitirnos el derecho a expresarnos aun no formando parte de su redil. Cuánta generosidad. ¿Alguien me puede indicar dónde está la injuria de la que hablan? Nadie les impide acudir a los tribunales si consideran menoscabados sus derechos. Pero si lo hacen que sea con todas las consecuencias y acepten las sentencias sean éstas cuales sean.

Luego llega Rouco y la fiesta se anima. Dice Antonio María

[utilizar espacios públicos] "para hablar mal de los creyentes es un abuso que condiciona injustamente el ejercicio de la libertad religiosa"
Yo no veo que se hable mal de los creyentes en el lema del bus ateo, sólo se habla de una verdad científica irrefutable. Nadie ve lesionado su derecho a creer en lo que le de la gana. Lo que Rouco quiere impedir es que a la gente se le ofrezca la opción de pensar por su cuenta.

"La fe no es fuente de preocupación insana, sino de consuelo y de libertad"
Digamos que la historia nos ofrece modelos para pensar ambas cosas, aunque yo pienso que si hay algo que la fe explota son sentimientos humanos primarios como el miedo y la culpa.

[apelaba a las autoridades competentes para que] "tutelen como es debido el derecho de los ciudadanos a no ser menospreciados y atacados en sus convicciones de fe"
Nuevamente se insta a las autoridades a favorecer que la libertad de expresión haga excepciones cuando de la religión se trata. Y es que los viejos hábitos son difíciles de olvidar.

[La libertad de expresión] "ha de ser tutelada. Pero los medios públicos no deberían ser utilizados para socavar derechos fundamentales, tampoco el de los creyentes a no ser heridos y ofendidos en sus convicciones".
El jefe de Losantos, el insultador oficial de la COPE, hablando de heridas y ofensas. ¿Es o no es para sufragar cien campañas ateas? No se puede ser más cínico. Los ateos tienen el mismo derecho que los creyentes a ver representadas en soportes públicos sus creencias, que no son otras que las que demuestra la ciencia. Y si nos ponemos a analizar quién se beneficia más de la actuación pública tendría que ser Rouco el que cerrara la boca. Si tuviera un ápice de vergüenza, se entiende.

En éstas que aparece el Observatorio Antidifamación Religiosa (OADIR), una suerte de brazo propagandístico que pretende actuar como órgano censor y que merecería un post íntegro. Pero como ya me he extendido demasiado sólo me quedaré con ésta perla:
Entendemos que su intención (...) no es simplemente generar un “debate social” o “hacerse visibles”, sino que es transmitir una imagen negativa de Dios, como si fuera un ser del que hay que huir.
No señores. De lo que la campaña del bus ateo insta a huir es del dogmatismo, de la falacia, del sometimiento acrítico, de la hipocresía clerical y de la pereza intelectual. Y por contra, intenta fomentar la felicidad humana desde un pensamiento escéptico hacia todo lo relativo a fantasías improbables y/o engañosas. Y eso, señores obispos, es completamente sano, tanto como un sentimiento de religiosidad enfocado al consuelo personal y que no busca marginar ni someter al discrepante. Pero tanto lo uno como lo otro es ajeno a los intereses de esa monolítica empresa que es la Iglesia Católica Apostólica Romana.