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sábado, 27 de julio de 2013

Accidente de tren de Santiago: sobre los actos y sus consecuencias

Siempre cuesta hablar de hechos tan desgraciados y catastróficos como el acaecido en Galicia con el descarrilamiento del tren Alvia. Las imágenes son tan impactantes que le dejan a uno paralizado, incapaz de ponerse en el pellejo de quienes han sufrido tan atroz experiencia. Imagínense, circular a 190 km/h en un tramo determinado como de 80. ¿Cómo pudo ocurrir?

Lo siento, pero me puede la vena visceral, a la cual me voy a abandonar por completo. Alguien que alcanza esa velocidad conduciendo un tren en una curva que los expertos consideran como de 80 km/h es, simple y llanamente, un homicida. Me da igual que ahora se especule con las señalizaciones, el peso de cabeza y cola del convoy o las insuficientes medidas de seguridad. El factor crucial fue la excesiva velocidad, y el responsable de ello ("la he jodido") es el que va en la cabina conduciendo. La ley puede calificarlo como quiera, pero en mi opinión lo ocurrido con el tren de Santiago de Compostela es un homicidio que tiene en el maquinista a su máximo culpable.

Es muy simple. ¿Cuántos accidentes se llevan contabilizados hasta la fecha en ese tramo de vía? Por lo que yo se, ninguno. Ergo, ni las señalizaciones defectuosas (de haberlas) ni las insuficientes (de serlo) medidas de seguridad fueron antes condicionantes suficientes para provocar infortunios como el que nos ocupa. Por la sencilla razón de que no se daba lo que provocó el accidente: superar en más del doble la velocidad permitida en un tramo curvo a cuatro kilómetros de la estación de Santiago. ¿De verdad nos hace falta esperar otras deliberaciones?

Vuelvo a repetir: 190 km/h frente a los obligatorios 80. ¿Es que hace falta mayor argumentación? ¿Es que los trenes no disponen de frenos y acelerador que obedecen los mandatos del maquinista? Me sorprenden las reacciones tendentes a no arremeter contra este hombre, en apariencia cargadas de cautela y precaución. Pero esto lo dejaré para el final.

A cuatro kilómetros de la estación de Santiago. ¿Cuándo pretendía frenar este hombre? Fuera un despiste, un acto de chulería o una acción deliberada, ya que parece descartada una indisposición u otro problema físico, espero que al infierno que le espera de por vida a este funcionario por causar la muerte de, hasta hoy, ochenta personas, le acompañe una buena pila de años en prisión. Simple y llanamente, se lo ha buscado.

No, no me estoy ensañando, pese a que pudiera parecer lo contrario. Es que estoy harto de que en este jodido país nadie asuma las consecuencias de sus actos. Si un conductor borracho provoca un accidente múltiple, es responsable de las consecuencias; si un médico se equivoca y amputa la pierna equivocada, es responsable de las consecuencias; si un controlador aéreo falla en el acercamiento de un avión, es responsable de las consecuencias. Y si un maquinista encara una curva de 80 km/h a 190 con su tren también es responsable de las consecuencias.

Porque en determinadas profesiones, esas consecuencias suponen el fin de la vida de personas. Hay que exigir esa responsabilidad, y hacerlo no debería ponernos en ningún disparadero. ¿O nos tiene que tocar de cerca para que lo hagamos? No, me niego a girar la vista hacia el Estado, el Gobierno o la autoridad que sea. Es uno de los grande males que hemos sufrido y seguimos sufriendo en este país: la culpa siempre es de otros, mayormente de las autoridades. El Estado es quien tiene siempre que asumir las consecuencias derivadas de los actos de sus ciudadanos.

¿Alguien compra un piso que, años después, no puede pagar? La culpa es del Gobierno por alimentar la burbuja inmobiliaria. ¿Una entidad financiera sufre pérdidas por el mal resultado de sus inversiones? Ahí está el Estado para rescatarla como si hubiera sido responsable. ¿Un sector comercial atraviesa una mala racha? Rápidamente apela al Estado para salir del bache. La tópica frase "la culpa es del Gobierno" es una impecable escapatoria para los que quieren huir de su deber, el comodín perfecto para eludir la pesada carga de la obligación. Un conductor de tren entra con su unidad a 190 km/h en una curva de 80 y...la culpa es del Gobierno, es irrelevante si del actual o del anterior. ¿Es que nadie ve el daño que, como sociedad, nos hace estar siempre renunciando a asumir la responsabilidad sobre las consecuencias de nuestros actos? ¿La inmadurez que se desprende de semejante conducta, que nos convierte en un país con una ciudadanía permanentemente tutelada? Cómo vamos a extrañarnos de que luego los políticos abusen de nosotros, si se lo estamos pidiendo a gritos. Queremos políticos honrados cuando no somos capaces de ser honrados con nosotros mismos.

Volviendo a esos supuestos llamamientos a la cordura y la ponderación que he visto por la red, llámenme retorcido, pero por desgracia percibo intereses espurios en tanta prudencia. Sospecho que los hay deseosos de que investigaciones posteriores determinen algún tipo de responsabilidad política que poder emplear como arma arrojadiza. Sencillo: si la señalización o las medidas de seguridad fallaron podemos culpar al PP, piensan unos, pero si toda esa instalación finalizó antes de su llegada al poder entonces es al PSOE al que le toca soportar el chaparrón, piensan los otros. Sí, estimados lectores, hasta este grado de cainismo hemos llegado en esta Españistán nuestra. La baza electoral se juega sin importar el calor que desprendan los cadáveres sobre la mesa. Así de asqueroso es el hedor que desprende nuestra atmósfera social, directamente contagiada de nuestro nauseabundo clima político.

viernes, 7 de septiembre de 2012

¿Es racismo todo lo que parece?

Hace poco me crucé con un grupo de chavales cerca de casa. Discutían en una de esas riñas de chicos (de unos doce años) que tantas veces se dan y dos chicas se terminaron alejando del resto del grupo. Una de ellas era de raza negra, y mientras se marchaba tuvo que escuchar la inevitable alusión a su color de piel, a lo que respondió en similares términos (“¡y tú blanco!”).

En seguida uno tiende a juzgar el hecho en clave racista, pero una valoración en ese sentido pienso que es precipitada si no se atienden las circunstancias particulares de cada caso. Hablamos de jóvenes que aún están creciendo, sin ideas claras sobre lo que supone el rechazo o la discriminación y carentes de la formación intelectual necesaria para comprender el alcance de mucho de lo que dicen.

Recordemos cuando éramos chavales. Siempre había un gordito o un flacucho, alguien con gafas o con muchos granos, con otra particularidad física o un apellido fuera de lo común que le convertía en blanco de las burlas. Todos lo hemos vivido, en nuestras carnes, como acosadores o simples espectadores. A esas edades lo que no se perdona es destacar, ser distinto, tener algo que los demás no tienen. Se señala al diferente por el hecho de serlo, y se resalta la cualidad que lo diferencia como un modo de castigar, dañar y hacer sentir mal. No veo intenciones más profundas y este tipo de conflictos (casi) siempre se resuelven sin mayores consecuencias.

Sin embargo, cualquier alusión al tono de piel ya se concibe como una agresión racista, sin más. No creo que esto sea bueno, principalmente porque, pienso, no es cierto. Un adolescente temprano no está aún facultado para entender las implicaciones de un insulto racista. Por lo general solo quiere quedar por encima, superar al otro y, si puede, humillarle. Son cosas de niños que tampoco debieran ir más allá, somos los adultos los que atribuimos intencionalidades que no tienen por qué existir, los que trasladamos nuestros prejuicios a nuestros hijos, los que contaminamos su lenguaje.

Que un chaval llame “negro de mierda” a otro no debería preocuparnos más que si le llama “gordo asqueroso” por estar obeso o “cuatro ojos” por llevar gafas. Es natural (poco edificante, pero natural) este comportamiento entre la chavalería, lo ha sido siempre y no por ello existe un sentir “gordista” que promueva la discriminación por razón de peso. Son cosas que la edad acaba diluyendo. No me cabe duda que quien tiene compañer@s de otras razas en el colegio será más sensible a la problemática de la discriminación racial que cualquiera de sus padres. Aunque no lo parezca, estamos avanzando en ese aspecto.

Así que, por favor, no le demos más importancia que la que tiene. Ejerzamos de padres, de educadores o de simples ciudadanos con conciencia cívica, eduquemos conforme a una reglas básicas de respeto mutuo y no inventemos problemas raciales donde solo hay chiquilladas. De los adultos depende que no se conviertan en otra cosa.

sábado, 4 de agosto de 2012

Haciendo un fisking a @UPyD a cuentas del cheque escolar

ACTUALIZACIÓN: tal y como he dicho en comentarios, la página de UPyD que aparece enlazada al principio de la entrada no es parte del ideario del partido sino una enmienda que fue rechazada en su día. En su programa, el bueno, se puede comprobar lo que de verdad piensan sobre la enseñanza pública. Agradezco a Manuel Custodio la aclaración.

No obstante, el cheque escolar es algo sobre lo que merece la pena abrir un debate, al margen de quien lo ponga sobre la mesa, de modo que mantengo la entrada con este fin.

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He visto enlazado en Twitter esta página del programa del partido de Rosa Díez, UPyD. Su simplismo y prejuicios son tan enormes que no he podido resistirme a hacerle un fisking, una réplica punto por punto.
Cada vez nuestro sistema educativo está peor por la estatalización y la burocratización y cada vez se propugna intensificar el mal, ya desde los 0 años. La implantación del cheque escolar es una de las vías para invertir la situación. A continuación, por el sistema de pregunta-respuesta, explico en qué consiste esa fórmula.
Decir que un servicio público está mal por ser público no es una explicación de por qué está así, sino una expresión de ideología. Vaya por delante esta puntualización antes de acometer el fisking.
Un bono por el coste del puesto escolar con el que cada familia acude al colegio de su elección es la propuesta del Premio Nobel de Economía, Milton Friedman, para liberalizar el último reducto del estatismo: la enseñanza.
Mal empezamos si para avalar la iniciativa se cita a uno de los ideólogos de la escuela económica que ha parido el sistema que nos ha sumido en la actual crisis. Difícilmente puede ser la educación el "último reducto del estatismo" cuando judicatura, fuerzas de seguridad y sanidad, entre otros estamentos, siguen siendo públicas. El rigor en la afirmación brilla por su ausencia, pero está bien que UPyD se retrate de cara a la consideración que este partido tiene hacia lo público: algo cuya extinción hay que forzar.

- ¿En qué consiste es el cheque escolar?
- Las ayudas del Estado se trasfieren directamente a las familias, de forma que éstas son las que deciden el centro al que envían a sus hijos. La ayuda por cada niño escolarizado se corresponde con el coste del puesto escolar.
Las familias decidirán el centro siempre que haya plazas libres en aquel que escojan. Si la popularidad de un centro educativo se extiende muchos padres y madres querrán llevar a sus hijos allí, lo que irremediablemente llevará a que su oferta se vea superada por la demanda. Y con ello, una de dos: masificación o imposibilidad de ejercer el derecho de libre elección
- ¿Cuál es el efecto sobre el modelo educativo?
- Introduce la competencia. Los centros han de mejorar su oferta para dar satisfacción a sus clientes. Eso eleva la calidad.
Argumento que en teoría funciona pero que la práctica me hace desconfiar. La televisiones privadas no han aumentado la calidad de los contenidos de las cadenas, y las quejas de los usuarios hacia las operadoras de telefonía desde que se liberalizó este sector son muy frecuentes. Por no hablar de los pactos entre petroleras para igualar precios fraudulentamente, hecho que también ocurre en el ámbito de la alimentación. Además, cuando la demanda supera con mucho a la oferta no es necesario fomentar la excelencia para tener clientes: tendrás clientes sí o sí porque a los niños hay que escolarizarlos de todas formas. Y si los mejores centros se colapsan rápidamente sufrirán de masificación, con todos los males que conlleva, mientras que los peores colegios recogerían a los rechazados en los anteriores, con lo que la prerrogativa de elegir colegio se iría al garete.

Añadiría que no se puede hablar de competencia educativa en un país donde los colegios católicos han venido disfrutando de privilegios desde prácticamente siempre. Contando con ese aspecto de partida, la "competencia" es en realidad una pugna desigual en la que los privilegiados parten en condiciones mucho más favorables que el resto. Ignorar este extremo es otro ejemplo de lo que pasa cuando se prefieren seguir dictados ideológicos en lugar de ceñirse al rigor.
- ¿Y sobre el pluralismo?
- Habría un mayor diversidad de la oferta, porque grupos minoritarios de padres podrían estar interesados en que la educación de sus hijos incidiera más en algún aspecto concreto; por ejemplo, la música-. 
Este argumento, sinceramente, no lo entiendo. ¿Grupos de padres determinando materias? ¿Técnicas de aprendizaje? Todos sabemos que sin masa crítica de alumnos no es rentable para un centro no sostenido con fondos públicos ofrecer una asignatura alternativa. Así que perfectamente podría darse el caso de padres interesados en incidir en la formación musical de sus hijos sin centro educativo capaz de satisfacer tal demanda por pura cuestión aritmética. No olvidemos que un colegio privado no deja de ser un negocio, y como tal su prioridad es el beneficio económico.
- Y ¿sobre el profesorado?
- Tendría un incentivo para desarrollar una profesión indudablemente profesional, evitando los efectos de la burocratización. Muchos profesores podrían estar interesados en unirse para poner en marcha sus criterios pedagógicos. Los colegios estarían, además, interesados en fichar a los profesores más creativos, dinámicos y preparados.
De aquí y del anterior punto se desprende que cada centro de enseñanza podría diseñar un proyecto educativo propio, al margen del resto. Tal diversificación haría imposible una enseñanza cohesionada en el sentido de que todos los chicos sean formados en las mismas materias con los mismos criterios. Habría centros que darían mayor peso a determinadas áreas y métodos de enseñanza, creándose un desequilibrio educativo que derivaría en alumnos incapaces de enfrentarse a los mismos retos en igualdad de condiciones. También albergo dudas de que los criterios de selección del profesorado en los colegios privados sean homologables, en términos de objetividad, al de una oposición.

- ¿Quién tendría el poder en el sistema educativo?
- Indudablemente, los padres, pues ellos decidirían a que colegios desean llevar a sus hijos.
Estamos viendo que sobre esta realidad que pintan tan idílica y absoluta penden serias amenazas. Omitirlas o menospreciarlas no es precisamente un ejercicio de honradez intelectual ni de transparencia.
- ¿Podrían los colegios cobrar cantidades adicionales por actividades extraescolares? 
- Es una opción dentro del cheque que, en cualquier caso, cubriría el coste de la enseñanza.
Esto es una puerta abierta a que el tan traido cheque escolar no sea capaz de cubrir todas las necesitades educativas de los chavales, que es lo que se trata de vender.
- ¿Tendría algún otro efecto el cheque escolar?
- Resolvería cualquier conflicto lingüístico, porque los padres elegirían la enseñanza para sus hijos, sin estar condicionados por los políticos.
UPyD y su obsesión antinacionalista periférica. Pero el simplismo es tal que de aquí se extrae que unos padres podrían elegir educar a sus hijos solo en catalán o euskera. O inglés, o chino. Que alguien les revise sus manifiestos o pensaremos que UPyD no es el partido cohesionador que quiere aparentar.
- ¿Qué papel le quedaría al Estado?
- Establecería los mínimos exigibles de la educación y ejercería la inspección. 
Ah, son liberales pero no del todo. El Estado determina los mínimos, en los cuales no podría haber injerencia ideológica, of course. Y si hay centros con problemas, papá Estado al rescate, ¿verdad? Porque el liberalismo está muy bien salvo cuando da pérdidas. No hay nada más liberal que privatizar beneficios y socializar pérdidas.
- ¿Por qué es tabú hablar del cheque escolar?
- Porque cuestiona los estatus de las cúpulas sindicales de docentes y de las patronales, y quita el poder a los políticos para desarrollar procesos de ingeniería social educativa.
No tengo noción de que sea tabú hablar del cheque escolar. De hecho es lo que estamos haciendo. Sobre la primera consideración no tengo datos para cuestionarla. La segunda me hace mucha gracia por la gran cantidad de colegios privados religiosos que se verían beneficiados por la implantación del cheque escolar, y que han venido disfrutando del favor de distintas administraciones públicas. Centros que no desarrollan ningún proceso de ingeniería social ni intentan moldear la mente de sus alumnos, por supuesto...
- ¿Se ha experimentado el cheque escolar?
- Funciona en Nueva Zelanda y Australia, en cinco regiones italianas, en varios estados norteamericanos. En España, el Ayuntamiento de Valencia desarrolla una iniciativa limitada en las escuelas municipales. 
Para ser algo tan estupendo tampoco parece tan implantado, según estos datos. Por contra, podríamos hablar de la educación en Finlandiatotalmente estatal y subvencionada y de la que salen los estudiantes mejor preparados del mundo según el informe PISA.
- ¿Cuáles han sido sus efectos prácticos?
- Reducción del gasto público y mejora de la calidad. En Estados Unidos, los experimentos se han puesto en práctica en barrios deprimidos con escuelas conflictivas y los resultados han sido excelentes. 
Me quedo con los efectos prácticos de una educación pública bien dotada y en manos de personas responsables como la finlandesa. Porque cuando hay interés en que algo funcione, funciona. Cuando no, la desangras, la ahogas y luego la privatizas.
- ¿No quedarían sin atender zonas rurales o deprimidas?
- La enseñanza es un sector con comportamientos similares a cualesquiera otro económico. No hay lugar que queda desabastecido de panaderías. Una enseñanza estatal es un modelo tan ineficiente como una minería o una siderurgia estatales.
Afirmación que no lleva aparejada argumentación que la corrobore. Nuevamente Finlandia le da una soberana patada en el culo a UPyD. De todas formas el ejemplo de las panaderías es válido para exponer algo opuesto a lo que se pretende: al final, el vecino compra el pan en el sitio que más cerca le ponen, no en el mejor. Pensar que la libertad de los padres de escoger centro educativo sería plena y absoluta, sin más condicionantes, es simplificar hasta el absurdo, ignorar la realidad cotidiana y, en última instancia, tomar el pelo con el fin de hacer comulgar al ciudadano con ruedas de molino. Y, por encima de todo, situar la ideología por encima del bien común.

miércoles, 25 de julio de 2012

Ocho puntos sobre una eventual reforma de la ley del aborto

1. La introducción

El ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, tiene intención de suprimir la actual ley del aborto, conocida como ley de plazos, y volver a la de supuestos de 1985, con la salvedad de su reducción de tres de esos supuestos a dos. El ministro, mientras fue presidente de la Comunidad de Madrid primero y alcalde la capital después, transmitió una imagen de político centrado, moderado y sensible a la realidad social que le granjeó antipatías entre su propio sector ideológico. Ahora, una vez alcanzado un mayor poder ejecutivo, se está revelando como un conservador de manual y en los meses que lleva ocupando la cartera de Justicia da la impresión de que agradar a la Conferencia Episcopal es una de sus mayores prioridades. Más cuando éste es un tema que le abre un frente innecesario a un Gobierno violentamente sacudido por la prima de riesgo y que demuestra una manifiesta incapacidad para contentar a sus ciudadanos.

Pero ya que hablamos del aborto recordemos cuales eran los supuestos contemplados en la ley del aborto de 1985: 1) peligro para la vida de la madre; 2) embarazo fruto de una violación; 3) tara física o psíquica en el feto. Y éste último es que que Gallardetas se quiere cargar.

2. La hipocresía de los pro-vida

Hace poco escuché a miembros de asociaciones autodenominadas pro-vida, cuyo discurso hace suyo el ínclito ex-alcalde, referirse a este supuesto como "eugenésico", esto es, que conlleva la eliminación sistemática de todo aquel fuera de unos estándares de normalidad. Es muy fácil abordar la problemática del aborto desde posiciones ideológicas, eso queda claro. Los pro-vida estan en contra del aborto por prejuicio religioso, porque su religión considera toda vida sagrada, incluida la no nacida. Me sería muy sencillo aludir a la hipocresía de ese pensamiento en relación al libro de cabecera de todo católico que se precie, el cual glosa crímenes y atentados sin cuento contra la vida humana por mano de su dios (aunque, curiosamente, ninguna prohibición expresa del aborto). Pero no es objeto de esta entrada referir cada una de las atrocidades que uno puede encontrar en la Biblia. Solo quiero reflexionar acerca del componente moral que tiene el hecho de abortar, como éste a veces queda subordinado a los efectos prácticos de tomar esa decisión y cuál podría ser una solución justa y ponderada.

Eugenesia implica plan de exterminio premeditado, como el que diseñaron los nazis para librarse de los judíos. Esta vinculación en manos de los pro-vida es un arma para atacar el aborto en cualquiera de sus formas, pero en espacial la que atañe al tercer supuesto citado. ¿Quien puede sentir simpatía por algo tan terriblemente relacionado con el nazismo? Un caso tácito de ley de Godwin y una manera de retorcer la cuestión de forma espuria, una falacia. Nadie aborta como método de selección racial artificial, aunque puedan esgrimirse motivos más que censurables. No hay necesidad de, por intereses ideológicos, inventar intencionalidades con el único objetivo de pintar una realidad de blancos y negros, y así poder señalar con el dedo quien es malo y quien bueno dentro de una sociedad.


Tengo claro que la "defensa de la vida" que hacen sujetos como Gallardón o las asociaciones antiabortistas termina en la propia frase, es decir, no incluye la palabra "digna". Vivimos una época convulsa en la que la educación y atención sanitaria están sufriendo duros ataques por parte de los poseedores de unos provilegios que se resisten a abandonar. Choca enormemente la preocupación por seres aún no nacidos en tanto a los que ya cuentan con años de vida en la Tierra les pueden mermar el derecho de acceso una educación y sanidad de calidad sin problema alguno. Una vez nacido, allá se las apañen y el Estado antes intervencionista se vuelve casi invisible. Pues no. Si los poderes públicos intervienen, ley mediante, para decidir que un bebé con parálisis cerebral nazca no pueden luego mirar para otro lado y soslayar su porcentaje de responsabilidad. En otras palabras, es dolorosamente hipócrita suprimir el tercer supuesto de la ley de 1985 y, al mismo tiempo, limitar las ayudas a la dependencia. Es sencillamente indecente.

Piensan que toda vida tiene derecho a florecer. Lo que les importa una higa es en qué condiciones lo haga. Una vez nacidos allá se las compongan. Es la lógica del que se ocupa de aquello que ni conoce ni va a sufrir en sus carnes.

3. Los niños que todos deseamos

Es evidente que todos queremos hijos sanos y sin taras. Ignoro lo que sienten unos padres cuando escuchan que su próximo retoño sufrirá sindrome de Down o espina bífida. La pregunta es: ¿están facultados estos futuros padres para poner fin a la vida del nonato por esa razón? Un bebé que nazca aquejado de una de estas enfermedades, u otra similar, no solo vivirá condicionado hasta que muera, sino también su familia. Todos tenemos sueños, ilusiones y la idea de cumplir con un proyecto vital dentro de unos órdenes masivamente aceptados. La perspectiva de una existencia comprometida a cada minuto y que, en un gran número de casos, supone un sacrificio casi diario es un golpe muy duro de encajar para un adulto. Cuando son pequeños quizá es cuando mejor se sobrelleva debido a que, con excepciones, puede no haber tanta diferencia entre cuidar a un bebé sano y a otro con una discapacidad, a tenor de la indefensión con que todos nacen. Además, a edades tempranas el vínculo padres-hij@ es cuando más se fortalece, de tal modo que el compromiso de los primeros se adopta de forma natural, rendida e incondicional, como corresponde a personas deseosas de estrenar paternidad. Pero cuando los niños crecen y los años se acumulan la historia da un giro paulatino hasta volverse sustancialmente distinta. El desgaste continuado, físico y mental, puede hacer mella hasta hacerse muy difícil de soportar.

Visto lo anterior ¿da eso derecho a decidir si se da o no término a un embarazo en razón de la salud del feto? Aunque, seamos honestos, esta pregunta no está bien formulada. Confesemos y admitamos que, en el caso de un embarazo como los referidos, en la decisión de detenerlo, aunque pueda haber excepciones, pesa más el interés particular de los padres que la preocupación por su hijo/a. Ver tan drásticamente golpeado un prometedor ideal de vida tiene más relevancia que el potencial sufrimiento que un niño disminuido arrastrará durante décadas. No nos engañemos, las personas por lo general no suelen ser tan altruistas, o así es como las veo yo. Ello tampoco les convierte en monstruos pero todo esto depende, como veremos más adelante, de a qué llamemos "bebé".


4. La analogía con los dependientes

Este razonamiento nos lleva a una incómoda pendiente resbaladiza. Son muchas las familias que tienen a su cargo miembros, generalmente de avanzada edad, que requieren atenciones continuadas. Los que se lo pueden permitir les ingresan en residencias, que suelen comportar un desembolso económico importante. Los económicamente menos afortunados los mantienen en casa al precio de invertir su vida en su cuidado, renunciando prácticamente tener una vida propia. Esto genera frustración, depresión, trastornos del sueño y otros desórdenes psicológicos, agravado todo ello por la escasez de ayudas estatales. Si en el caso de los bebés no nacidos esta perspectiva (no reconocida pero real) basta para llevar a cabo un aborto, ¿qué impide aplicar la misma solución a los familiares dependientes hasta el extremo?

Se como suena, pero pienso que no viene mal un poco de especulación intelectual para avivar la mente y acostumbrarla a hacerla trabajar. No hay, que yo sepa, ningún país avanzado cuyo sistema judicial y penal equipare al no nacido con el nacido. Es por eso que, en ausencia de leyes que regulen la eutanasia, dar matarile a un viejo con Alzheimer es un crimen, pero no lo es provocar deliberadamente un aborto porque el feto no cumpla con determinada espectativas físicas y/o psíquicas. Nadie se plantea poner en práctica esta atrocidad con los ancianos por cuestiones morales y humanas básicas, y ello tiene su reflejo en la protección legal que gozan. Esto es esencial para entender la problemática en lo tocante al supuesto que Gallardón quiere suprimir. Un bebé no tiene asegurada su supervivencia hasta que nace y un equipo médico lo declare con plenas garantías. En el momento de su nacimento pasa a ser persona jurídica a ojos de la ley, y no antes. Es por ello que asesinar a una embarazada con muerte del feto no es cometer dos asesinatos, sino uno mas un delito de aborto.


5. El punto de vista legal

Visto está que un nonato no es persona jurídica, por lo que no se le pueden aplicar las mismas leyes ni conceder los mismos derechos que a un niño o a un adulto. ¿Significa eso que podamos arrogarnos el derecho de interrumpir un embarazo cuando nos plazca y convenga? En absoluto. No tener consideración de adulto no convierte al feto en un objeto del que deshacerse cuando molesta. Continúa siendo un bien jurídico sujeto a protección...siempre que ésta no colisione con un derecho más elevado, como el derecho a la vida y a la salud de su madre, que sí disfruta de amparo legal completo. De ahí otro de los supuestos contemplados en la ley de 1985, el cual, hasta hoy, no tengo noticia que vaya a sufir modificación.

6. ¿Los hijos de violadores no merecen vivir?

¿Y qué ocurre con el supuesto de violación? Un embarazo fruto de una agresión sexual puede perfectamente ser llevado a término si no surgen complicaciones. No obstante, se concede a la madre la potestad de decidir si lo hace o no. No cuesta mucho entender que una relación sexual forzosa no engendra ni hijos deseados ni predispone de la mejor forma a la madre de cara a recibir a su futuro retoño, dado el frecuente daño psicológico. En España si parece haber consenso a este respecto (no así en algunos países suramercanos, donde la influencia de la Iglesia es más poderosa). En el supuesto de violación no entra en juego ni el bienestar del bebé ni la presunta inmoralidad de llevar a cabo el aborto. Y no percibo debate público en torno a esta cuestión. Supongo que el rotundo rechazo social que producen este tipo de delitos lleva a los antiabortistas a no encontrar terreno abonado por el que dispersar sus consignas.


7. Persona (o no)

Al final, todo debate sobre el aborto gira en torno a una piedra angular fundamental, que no es otro que la consideración o no de persona hacia el feto. Yo no creo que un embrión sea una persona, y no me parece relevante que ese amasijo de células sea un proyecto de persona. Puestos así, una eyaculación es la semilla de una persona. ¿Estamos los hombres atentando contra la vida humana cada vez que nos masturbamos? ¿Y qué pasa con las histerectomías por motivos terapeúticos? ¿Han de aguantar las mujeres con el útero plagado de cuerpos extraños y dañinos habida cuenta de que sin aquel no hay embarazo que valga? ¿Dónde está el límite y quien lo dicta? La doctrina antiabortista establece que el momento clave es la concepción, y que a partir de ahí el embrión es intocable, sagrado. Me parece absurdo otorgar los mismos derechos a ese cúmulo de células que a una persona nacida, hecha y derecha. Es cierto que no es lo mismo abortar con siete semanas de embarazo que con cinco meses, de modo que límites tiene que haberlos. Lo complicado es situarlos, y la consideración o no de persona puede ser un buen punto de inflexión.

¿Qué nos define como personas? Parece ampliamente aceptado que el raciocinio y la autoconsciencia determinan la diferencia esencial entre el ser humano y el resto de especies animales. El pensamiento es una cualidad intrínsecamente humana que nace y se desarrolla en el cerebro, el cual es imbuido de rasgos inequívocamente humanos hacia los seis meses de gestación. ¿Significa que el aborto es siempre admisible antes de cruzar esa frontera? No necesariamente.


8. Conclusiones

El Tribunal Supremo de los USA estableció en 1973 una doctrina que se mantiene hasta hoy y que me parece, si no cargada de sentido sí capaz de contentar a las partes enfrentadas, siempre que no se aferren a posiciones maximalistas. Determinó que durante el primer trimestre prevalece el derecho a la intimidad de la madre y la libertad de disponer de su propio cuerpo; en el segundo, permite el aborto con ciertas restricciones encaminadas a proteger a la madre, y en el tercero abre la veda de la prohibición en una etapa del embarazo en la que la ciencia y la tecnología pueden ayudar al feto a sobrevivir fuera del útero materno.

La ley de plazos española que el ministro de Justicia quiere lapidar sitúa las catorce semanas de gestación como tope para practicar abortos de forma libre. Queda claro que no estaremos asesinando personas, y que el grado de protección legal del feto se eleva a medida que este va creciendo. No es muy distinto de lo decidido en los USA, o de otras legislaciones europeas. Ignoro si hay un tratamiento específico en la ley de esos países acerca de fetos con anomalías, pero una vez superadas esas catorce semanas ya no veo problema en que se prohiba abortar, al igual que en hacerlo dentro del plazo sabiendo que no nos convertimos en asesinos por ello. Dentro de ese plazo hay tiempo de sobra para conocer lo que va a venir y adoptar una postura al respecto. Forzar a unos padres a cargar con hijos no deseados es el posicionamiento habitual de quien no se juega nada en el envite y cuya carta es únicamente la de ver implantado en la sociedad su modelo de pensamiento.

lunes, 9 de julio de 2012

De enfermedades laborales y despidos procedentes

Tengo un hérpes zoster. El virus de la varicela queda latente dentro del cuerpo y se manifiesta pasado un montón de años en forma de erupción cutánea acompañado de dolor agudo, en mi caso en el pecho. Este dolor es incapacitante por lo que me veo obligado a permanecer en casa y no acudir a trabajar. No aguanto más de diez minutos en otra posición que no sea tumbado debido al dolor punzante, y esto puede durar semanas. El tratamiento consiste en antivirales y analgésicos, los cuales al menos en estos primeros días no se muestran muy eficaces. De los tres motivos descritos como causantes del rebrote de este virus solo uno se ajusta a mi situación personal: el estrés. Es posible que el exceso de presión en mi trabajo, sin darme yo cuenta, me esté pasando factura.

Después de esta pequeña introducción el lector habitual de este blog se preguntará ¿y por qué este tío se pone ahora a hablar de sí mismo cuando es algo que casi nunca hace?

Espero hilar bien lo que quiero expresar. Lo primero que me ha pasado por la cabeza al cobrar conciencia de lo que me pasa es que no quiero coger una baja. Me las he apañado para quedarme tres días en casa sin que me cuente como baja, utilizando para ello mis días de exceso de jornada, con la esperanza de que para el jueves me sienta lo suficientemente bien como para ir a trabajar. Fíjense bien; estoy enfermo, lo que me ocurre me incapacita, pero mi fijación no es curarme sino evitar propiciar una situación que facilite las cosas a mi empresa en caso de querer desprenderse de personal. Porque los rumores están ahí, una lista de posibles despidos que podría ver la luz en septiembre... o antes. Tal y como están las cosas ¿quién quiere correr riegos? 

Tengo conocidos que con mi misma edad se han quedado en la calle tras años y años en su empresa, y el paro jamás fue una amenaza que planeara sobre su futuro...hasta que les tocó. Cuando lo compruebas de cerca, en los huesos de personas más o menos cercanas, cobras conciencia de lo vulnerables que nos hemos vuelto, de lo fácil que un proyecto vital se puede venir abajo. Basta con que...te pongas enfermo. No hace falta un ERE ni el cierre de la empresa. Con faltar al trabajo nueve días en dos meses, aun siendo bajas médicas justificadas, es suficiente para que te puedan despedir de manera objetiva con 20 días de indemnización por año. En mi caso les puedo asegurar que la política de mi empresa de despedir y recontratar de forma sucesiva durante años convierte mi eventual despido en algo muuuuy barato.

Observemos el panorama: te despiden y te contratan una y otra vez para que no acumules antigüedad que pueda incrementar una futurible indemnización por despido; en lugar de repartir el trabajo le sobrecargan a uno para evitar pagar más sueldos, exigiendo si ello es necesario la realización de horas extras que no están dispuestos a pagar; y cuando, fruto de la presión y el agobio, tu organismo hace ¡catacrock! en lo único en que piensas es en reincorporarte cuanto antes para no ver peligrar tu puesto. El paro es un fantasma demasiado terrible, y más cuando has sobrepasado los 40 años. Dado como funcionan las políticas de empleo en este país, quedarte en paro a partir de esa edad es dejarte prácticamente fuera del mercado laboral.

Lo que intento decir es que este modelo es una amenaza para sí mismo. No se puede forzar la máquina hasta el extremo de quedarte sin piezas que hagan funcionar el engranaje productivo. Muchos esperamos que el sistema colapse para que sea sustituido por algo mejor, pero ese pensamiento ha de tener en cuenta a todos aquellos a los que se nos puede llevar por delante. Te machacan y te exprimen hasta que te sacan la última gota de jugo, y en ese momento tu maquinaria interna "se cuelga" como un ordenador. ¿Ese es el premio por entregar tu tiempo, tu esfuerzo y tu sudor, incluso más allá de la medida necesaria? No, el premio es que te despiden pero no solo por ponerte enfermo, sino por enfermar debido a las condiciones que te han impuesto y que no nos queda más remedio que aceptar debido al dramático desequilibrio existente entre oferta y demanda laboral.    

La cima de la perversidad es que el sistema consiga que te sientas culpable por ponerte enfermo. La crisis no solo la estamos pagando con nuestro dinero, también la pagaremos con nuestra salud.

martes, 3 de julio de 2012

El timo del repago farmacéutico

Ayer entró en vigor el llamado copago farmacéutico. La expresión es incorrecta ya que todos, en la mayoría de los casos, pagábamos hasta hoy una parte del precio de los medicamentos. Es un repago ya que lo que hace es aumentar esa cantidad que cada uno de nosotros debe abonar por adquirir medicinas. Pero además de eso es una estafa disfrazada de método para hacer más justo y equitativo el gasto farmacéutico.

Me voy a centrar en un solo caso, el que va a ser más habitual (el resto los tienen descritos aquí y aquí). El trabajador que obtenga unos ingresos superiores a 18.000 euros pasa a pagar de un 40% a un 50% del precio del medicamento, mientras que a partir de 100.000 euros el aporte del usuario será del 60%. Piénsenlo bien: paga lo mismo el que gana 18.000 euros al año que el que gana 99.000. ¿Les parece lógico? Dicho de otro modo, que para un medicamento con precio de 50 euros tanto en el primer caso como en el segundo están obligados a pagar un 50%, esto es, 25 euros. ¿Un gasto de 25 euros produce el mismo impacto en una economía de 18.000 euros brutos anuales que en una de 99.000? Pensemos que ese sueldo puede ser el único que entre en casa con una familia por mantener.

Hagamos más cuentas. Para un sueldo bruto de 18.000 euros, descontando deducciones y calculándole un 13% de retención por IRPF (como es mi caso) nos queda un líquido mensual de entre 950 y mil euros. Por contra, para alguien que gane, vamos a decir que 56.000 euros al año (para que no me acusen de poner los datos de la forma más desfavorable), a idénticas deducciones y con una retención del IRPF del 47% (la que le correspondería según los últimos tramos tributarios) le quedan al mes unos 3000 euros netos (todo calculado con 14 pagas anuales).

Ya ven, los medicamentos le cuestan lo mismo al que no llega ni a mileurista que al que le triplica el sueldo neto. Y lo venden como una medida justa y progresiva, o sea, que hace pagar más al que más tiene. Y eso por no hablar del 60% que pagan las rentas superiores a 100.000 euros. ¿Qué puede suponer para la economía de alguien que gane ese pastizal que le cobren 30 euros por un medicamento que vale 50?


Puedo entender que obliguen a los beneficiarios de las pensiones más altas a abonar un 10% pero, puestos a progresivizar el pago de medicamentos ¿quién puede considerar justo que paguen lo mismo todos los cotizantes comprendidos en una horquilla tan amplia como la que va de 18.000 a 99.999 euros?

viernes, 18 de mayo de 2012

Mejor jodido y con trabajo que parado y sano

No hace mucho se hablaba de formas de estimular a los parados para aceptar empleos por muy desfavorables que les resultaran. Quizá se acuerden de un tal José Luis Feito, de la CEOE, diciendo que cuando uno está en paro hay que aceptar cualquier trabajo, aunque sea en Laponia. Y defendiendo la retirada de la prestación en caso de rechazarlo (aunque luego se desdijo).

Traigo esto a colación después de leer este artículo en el que se reseñan, según varios estudios, los serios inconvenientes que entrañan los desplazamientos largos para ir a trabajar. Entre otros se citan dolores musculares, estrés, aumento de la agresividad y patologías más serias vinculadas a distintas afecciones cardíacas. Incluso se afirma que a mayor tiempo de desplazamiento mayores son las posibilidades de ruptura con la pareja. Superar los 23 minutos de trayecto puede ser el comienzo de una espiral negativa susceptible perjudicar seriamente la salud.

[Inciso demagógico: no veo a la Conferencia Episcopal manifestándose contra ésto último; los avispos están a favor de la vida, no de la calidad de vida. Pero el tema de los divorcios ya les podría arrancar algún gesto]

Ya sabe, si está usted parado agárrese los machos y acepte un trabajo al margen del kilometraje que le suponga al día. La maquinaria productiva tiene que seguir funcionando sin importar el reguero de sacrificados. Estará usted machacando su salud, pero mejor jodido y con trabajo que parado y sano, ese parece ser el axioma.

Y a fuerza de repetirlo no faltarán obreretes que lo hagan suyo. Desde el ministerio de educación y las TV's públicas (y privadas) ya se encargan de que los ciudadanos del futuro y del presente se habitúen a no hacerse preguntas molestas. Ignorancia es felicidad, dicen. Un enfermo empleado es un enfermo feliz, sería el corolario.

domingo, 22 de enero de 2012

Cuanto más nos quiten, más trabajaremos para compensar lo que nos quitan


Este es un diálogo atribuido a Jean-Baptiste Colbert, ministro de la corte del rey Luis XIV de Francia, el llamado "Rey Sol" y al cardenal Mazarino. La reproducen distintas webs no demasiado relevantes (esta es la que más de las que he encontrado) así que no tengo modo de verificar su autenticidad. Pero es tan revelador que no puedo resistirme a difundirlo, con independencia de que la conversación realmente tuviera o no lugar.
Durante el reinado de Luís XIV de Francia:
Colbert: Para conseguir dinero, hay un momento en que, engañar [al contribuyente] ya no es posible. Me gustaría, Señor Superintendente, que me explicara como es posible continuar gastando cuando ya se está endeudado hasta al cuello...
Mazarino: Si se es un simple mortal, claro está, cuando se está cubierto de deudas, se va a parar a la prisión. Pero el Estado... ¡¡ cuando se habla del Estado, eso ya es distinto!!! No se puede mandar el Estado a prisión. Por tanto, el Estado puede continuar endeudándose. Todos los Estados lo hacen!
Colbert: ¿Ah sí? ¿Usted piensa eso ? Con todo, precisamos de dinero. ¿Y como hemos del obtenerlo si ya creamos todos los impuestos imaginables?
Mazarino: Se crean otros.
Colbert: Pero ya no podemos lanzar más impuestos sobre los pobres.
Mazarino: Es cierto, eso ya no es posible.
Colbert: Entonces, ¿sobre los ricos?
Mazarino: Sobre los ricos tampoco. Ellos no gastarían más y un rico que no gasta, no deja vivir a centenares de pobres. Un rico que gasta, si.
Colbert: Entonces cómo hemos de hacer?
Mazarino: ¡Colbert! ¡¡Tú piensas como un queso de gruyere o como el orinal de un enfermo!! ¡¡Hay una cantidad enorme de gente entre los ricos y los pobres!! Son todos aquellos que trabajan soñando en llegar algún día a enriquecerse y temiendo llegar a pobres. Es a esos a los que debemos gravar con más impuestos..., cada vez más..., siempre más! ¡¡Esos, cuanto más les quitemos, más trabajarán para compensar lo que les quitamos!! ¡¡Son una reserva inagotable!!
Y así, uno acaba convertido en esclavo porque, a fin de cuentas, peor es no trabajar y uno ha de considerarse afortunado de, al menos, ser esclavo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

De profesores vagos y ciudadanos mediocres

Va siendo hora de afrontar con entereza algunas realidades que, a mi juicio, caracterizan a éste nuestro país. Una de ellas es que si España no tiene remedio, como he afirmado otras veces, es algo que tenemos que agradecer a la fauna que lo habita. Uno se da cuenta cuando caza al vuelo determinadas conversaciones de ciudadanos anónimos acerca de temas de actualidad política o social. El típico sentenciar junto a la barra del bar, con chato de vino delante y palillo entre los dientes.

Ayer escuché una conversación a cuento del recorte practicado en las políticas de educación por la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid, y que tan airada protesta ha suscitado entre la comunidad educativa madrileña. Los dos contertulios de marras se mostraban furibundos contra el gremio de la enseñanza, a cuyos miembros tildaban, más o menos explícitamente, de vagos, mimados y privilegiados.

Los argumentos eran tan potentes como retrotraerse 20 o 30 años atrás y recordar que, en aquella época, los profesores lidiaban con aulas de 40 alumnos (justificando así el aumento de ratio de alumnos por clase) y mantenían su autoridad, siendo que ahora les toman por el pito del sereno (que debe ser culpa de los enseñantes). Que antes se encargaban de impartir diferentes asignaturas (no diferenciando entre maestro y profesor, of course), con la acumulación de horas que conlleva, sin afectar a su profesionalidad (ejem...) mientras que ahora la especialización resta más que sumar y, al parecer, es intrínsecamente mala.

Venían a sugerir que los colegios actuales son focos de delincuencia en los que las agresiones a docentes son práctica común. Por supuesto, el conocimiento de un solo caso les llevaba a generalizar, cosa que, parece, no es posible en el supuesto contrario. Los profesores, según esta conversación, no tienen nada más que hacer cuando terminan una clase ya que al haber uno por asignatura se tiran el resto del tiempo holgazaneando. Vivir de puta madre con cargo al presupuesto público y con unas vacaciones dignas de reyes fueron lugares comunes que también tuve la ocasión de oir. No se hizo mención alguna al tiempo destinado a la actividad no lectiva.

Llegados a un punto, decidí intervenir. Hablé de la preparación de clases, la corrección de exámenes, las clases de apoyo, las tutorías o la formación. Dio igual. Es algo que, al parecer, no existe, y lo que no existe no es merecedor de tiempo y esfuerzo. Llegué a escuchar que se puede opositar tanto a la enseñanza pública o a la privada (¡!), o que en la segunda se trabaja más ganando menos que en la primera (y hasta de un caso en el que, se dijo, alguien abandono la pública, después de cinco años opositando... para irse a la privada, ¡con ese panorama!). Así, como dogma de fe y sin mayores planteamientos ni demostraciones. En ese momento concluí que poco había que hacer ahí.

Un debate de altura, ¿eh? No me digan que no están impresionados. Es un ejemplo de desinformación, ignorancia y también, claro que sí, de ese sempiterno pecado capital patrio que es la envidia, todas ellas cualidades que durante tantos años han forjado el carácter del español medio. ¿Se imaginan que este sea un sentir generalizado en la sociedad española? Porque a mí no me cuesta imaginarlo.


Repasemos el cuadro: resulta que un gobierno regional de Madrid efectúa un recorte presupuestario que reduce notablemente las prestaciones de la enseñanza pública, y en lugar de producir una indignación cuasi completa entre la ciudadanía, en vista de que la educación es la mayor inversión de futuro para una comunidad, hay un cierto número de personas, que yo no me atrevería a calificar de pequeño, a quienes el cuerpo les pide cargar contra los profesores. A muchos no parece entrarles en la mollera que las principales víctimas de precarizar un servicio público tan esencial es al alumnado, los escolares, los hijos de todos los que apuestan por la educación pública, que son la mayoría. La cortedad de miras de mis conciudadanos a veces me produce espasmos.

¿Cómo va a ser bueno volver a prácticas de hace tres décadas? ¿Desde cuando retroceder es positivo en educación? Volvamos pues a los castigos corporales... No, los profesores se quejan sin motivo, y como son unos consentidos y unos privilegiados que no merecen su suerte (traducción: rabio de envidia por no disfrutar de esa atención y esos privilegios) entonces que se jodan y se aguanten. Total, no va a haber más perjudicado que ellos... Eso parece pasarles por la cabeza a esta clase de sujetos. Y el responsable de la poda, de rositas.

En España reina la mediocridad, y especial mención merecen aquellos que nos tratan de igualar a todos por abajo. Según su razonamiento, si alguien ha conseguido cierto status profesional, es él quien debe rebajar sus expectativas, no sea que provoque malestar entre la mezquindad reinante. En lugar de buscar que su ejemplo sirva como estímulo para los demás, se le señala y se le rebaja. En el momento en que alguien destaca se hace más evidente la vulgaridad que le rodea, y el mediocre cobra aún más conciencia de su propia necedad. La reacción suele ser disparar contra quien le recuerda su triste condición.


El mediocre siempre querrá ver descendido a su nivel al mejor situado y preparado en lugar de intentar alcanzarle, no digamos superarle. No se perdona al que triunfa (entendiendo como triunfo, en este contexto, la consecución de unas buenas condiciones de trabajo, ya ven...). Nada contenta más al mediocre, porque así su inanidad pasa más desapercibida, que verse rodeado de la misma mediocridad. Nada... salvo hundir al que destaca.

Ocurrió con los controladores aéreos y ahora se repite el episodio de envidia social con los profesores. El mediocre lo tiene muy fácil: cúrrese usted una oposición, estudie sin parar durante varios años sin otra espectativa vital en el horizonte, y logre una plaza. Luego ejerza su labor a ver si logra comprender por qué el gremio de profesores es uno de los más bajas por depresión solicita. Pero sin quejarse, eh. ¿A qué espera?

Este tipo de ciudadano no es que no tolere el privilego ajeno: lo que no soporta es no ser partícipe de ello. Pero si carece de la actitud, constancia, entrega y aplomo necesarios para conseguir lo que tanto critica cuando es patrimonio de otros, no es culpa de los profesores. Su mediocridad es únicamente responsabilidad suya, pero no es algo que, por descontado, esté dispuesto a admitir. Ya sabemos, es más fácil cargar contra el que ha demostrado superiores aptitudes que mejorar las propias.

sábado, 25 de junio de 2011

martes, 7 de junio de 2011

La plaza de Colón de Madrid, vetada para los skaters

Paso a menudo por la plaza de Colón de Madrid. Y era frecuente encontrar casi en cualquier época del año a jóvenes en monopatín practicando y haciendo saltos y piruetas. Me llamaba la atención su arquetípica indumentaria: sudaderas con capucha, pantalones XXL, gorras, auriculares... Todo muy de película americana. Siempre me preguntaba si vestirse según el cliché explotado por las multinacionales era lo que esos chavales entendían por rebeldía. Probablemente no era algo que se plantearan, pocos son los adolescentes que se cuestionan cosas como esa. El caso es que todo esto me parecía finalmente accesorio. Lo primordial era que esos chicos empleaban su tiempo libre en hacer deporte, socializar y, en cierto modo, cultivar el espíritu de superación. Y todo ello me parecía muy sano.

Hasta que esto dejó de ocurrir.



La foto que antecede (pinchar para ampliar) es el estado del tramo peatonal de la plaza de Colón en la actualidad. Este era el lugar antaño frecuentado por skaters madrileños. Digo antaño porque la última reforma del pavimentado parece que tenía como única finalidad echar a estos jóvenes del lugar. Objetivo conseguido, por cierto. Esas franjas transversales que se observan y que atraviesan la calle a lo ancho son tiras adoquinadas cuyo relieve detiene en seco a cualquier monopatín, o como poco dificulta mucho su avance. En paralelo a la vía, el ancho bordillo que antes era plano, y al que subirse suponía un reto para los skaters, ha sido salpicado de placas de piedra a intervalos de forma que ahora tiene un relieve escalonado. Huelga decir que no hay quien patine por ahí, tal y como se aprecia también en esta otra imagen (pinchar para ampliar).


Como digo, desde que la plaza sea abrió por completo al público con este nuevo pavimentado no he vuelto a ver a los chavales del monopatín. Ni un solo día. De ahí que, no encontrándole otro sentido a esta reforma, termine por deducir que el objeto de la misma era, precisamente, impedir la cómoda práctica de tan lúdico pasatiempoDesde luego, para solucionar el problema de acumulación de agua cada vez que llueve no ha sido a juzgar por las fotos. Dinero público invertido, en definitiva, para que unos jóvenes que solo quieren pasar un buen rato sin molestar a nadie vean como su lugar de reunión se convierte en un sitio hostil para ellos. 


Un momento. ¿He dicho sin molestar a nadie? Veamos, no niego que las idas y venidas de estos quinceañeros sobre ruedas no pudieran suponer motivo de molestia para algún transeúnte. En sus denodados intentos por mejorar su repertorio de cabriolas es cierto que a veces no eran muy conscientes del tránsito humano alrededor suyo, pero a mí nunca me supuso un problema cada vez que tuve que atravesar la plaza. Qué demonios, ¿molestaban más que el corte de calles con motivo de la celebración de una competición ciclista, una manifestación o una procesión? ¿Causaban más perjuicio al viandante que el ruido del tráfico o la polución? ¿Merece la pena en la España de los casi 5 millones de parados y casi nulas expectativas de futuro privar a unos jóvenes de tan sana diversión? Se me ocurren cosas mucho peores en las que esos muchachos podrán emplear su tiempo libre ahora que saben que los poderes públicos actúan para excluirles del uso de una ciudad que tienen igual derecho a considerar suya.

domingo, 5 de junio de 2011

Una fábula sobre el bipartidismo

Bueno, en realidad no se si trata exactamente sobre el bipartidismo, pero viendo el vídeo a mí me recuerda la dinámica política que tenemos en España. "Mouseland" está inspirada en Thomas C. Douglas, prominente activista y político, elegido en 2004 como “El canadiense más grande de todos los tiempos”. Fue reconocido como padre del paso del sistema de salud canadiense al modelo de Asistencia Sanitaria Universal. Creo que vale la pena saber cómo pensaba este hombre.


miércoles, 25 de mayo de 2011

El movimiento DemocraciaRealYa debería ser más transversal


Dice el instigador de las revueltas en Islandia que una de las claves fue condensar el mensaje de hartazgo e indignación en unas pocas propuestas sólidas y concretas. Los de la #acampadasol, sus sucedáneos y los de DemocraciaRealYa, en lugar de hacer eso se han dispersado en una plétora de reivindicaciones que van desde lo razonable hasta lo directamente alucinógeno. En lugar de hacer lo que sus colgas islandeses, tomando ejemplo del lugar donde las protestas sí han tenido éxito, se pierden en listas enormes en las que combinan la reforma de la ley electoral o la salida por ley de imputados de las listas electorales con el cierre de las centrales nucleares o la renacionalización de las empresas privatizadas.

Con tamaña estrechez ideológica no hay manera de que una mayoría de ciudadanos se sienta identificado con el movimiento DRY, ya que más que otra cosa parece una romería organizada por la militancia de Izquierda Unida. Y si encima le añadimos la morralla que se apunta al fenómeno en forma de conspiranoicos de diversa índole y practicantes de pseudociencias como el reiki o la danza terapéutica, lo que nos queda es una amalgama amorfa que, una vez superado su techo de popularidad, ve pasar los días sin que le preocupe mucho el poco calado de sus propuestas.


Los de DRY se han apresurado a señalar como reivindicaciones propias solo las que figuran en su web (como si fueran pocas, je…) Percibo en Twitter que el descontento y el desencanto está cundiendo entre cada vez más gente que apoyó la inicitiva con toda su ilusión y buena fe, pero que es consciente de que en este país las cosas hay que hacerlas de otra manera. Como ya dije en un post anteriorhay que tratar de abarcar a todas las sensibiliades posibles, y no dar voz solo una de ellas, porque de no ser así lo que se consigue es el enconamiento de posturas y un avance cero. Hay que ir a lo primordial, tres o cuatro propuestas claras e inequívocas para renovar un modelo sociopolítico agotado, y dejémonos la tasa Tobin y zarandajas utópicas. Que sigan pidiendo la Luna y verás que pronto descienden a la Tierra.


Pienso que la dicotomía izquierda/derecha está ya fuera de la realidad social que nos rodea. En Cataluña, si no estoy mal informado, existe un modelo sanitario muy similar al de Madrid, siendo que allí ha gobernado el PSC durante 8 años y no solo no lo ha derogado, sino que lo ha impulsado. De ahí que las peticiones básicas de DRY debieran ser todo lo transversales posible, a saber: reforma de la ley electoral para que cada voto valga lo mismo; reducción de privilegios a la clase política en lo tocante a sueldos, pensiones e incompatibilidades; imposibilidad de presentar imputados en listas electorales; declaracion de bienes de los altos cargos al tomar posesión y al abandonarlo; ley para acabar con la opacidad de la gestión pública; supresión del Senado. Para empezar no está nada mal, ¿verdad?. ¿Son o no cosas asumibles por adscritos a cualquier ideología? Consigamos esto y luego ya veremos si vamos más allá.


Son demandas que figuran entre las hechas por DRY, pero inmerso todo ello en un batiburrillo como el que tienen en su web queda bastante desdibujado, y sobre todo da la impresión de que no se prioriza y que tanto da una cosa como la de más allá. Y eso no es buscar la eficacia comunicativa, que debería ser la principal directriz de un movimiento emergente como este.

martes, 17 de mayo de 2011

Primeras valoraciones del movimiento Democraciarealya


#democraciarealya, #acampadasol o #spanishrevolution son hashtags de enorme relevancia estos días en Twitter. La plataforma Democracia Real Ya es la responsable del movimiento que un creciente número de jóvenes y no tan jóvenes protagoniza en busca de alternativas a un modelo político y social que perciben agotado y pernicioso. Aun compartiendo el fondo de las reivindicaciones, pienso que ya la están empezando a pifiar en el aspecto formal. El sesgo es pronunciadamente izquierdista, y en un país tan dividido ideológicamente hablando será difícil que esta plataforma aglutine a toda clase de sensibilidades, algo que sería lo deseable.


Hay que conocer este país, joder, y actuar con más inteligencia. ¿Qué hace Willy Toledo atesorando protagonismo? Habría que sacarlo a gorrazos de ahí, y lo mismo a quien porte banderas tricolores. ¿Qué demonios pintan, más que para dar munición a quien quiera señalar las concentraciones como expresiones de sectarismo político? Siempre cometiendo los mismo errores, y es que no hay manera de aprender, oye. Si continúa así, la iniciativa fracasará antes de alcanzar ningún objetivo. No solo hay que vencer, sino convencer, y si es posible seducir, pero así no veo muy posible avanzar en el terreno de las consecuciones. Más pragmatismo y menos visceralidad es lo que hace falta.


Lo de las banderas ya empieza a ser enfermizo. Van a acabar convirtiendo a la bandera tricolor en un espantajo carente de todo contenido. Como digo, no pinta nada ahí, y entre las propuestas de la plataforma no figura la de cambiar el modelo de Estado. Pasó igual el día de la huelga general. Para lo único que vale es para servirles en bandeja a quienes intentan restar legitimidad a las manifestaciones una excusa para desviar la atención. A los que portan banderas es para sacarles de las concentraciones con un azuzador de ganado, por imbéciles y por lerdos. Qué decir cuando veo que también se entremezclan conspiranoicos aprovechando la circunstancia para hacerse notar.


Mención aparte merece el modo en que la prensa tradicional está cubriendo el evento. Sus periodistas de cámara, cual perros de presa prestos a atacar la yugular de quien ose amenazar el negocio de sus amos, no pierden la ocasión de desacreditar lo que está pasando. En especial, a los medios de derechas les faltó tiempo al principio para únicamente hacer énfasis en los incidentes que protagonizan los tarados de siempre, tratando que este movimiento ciudadano quedara manchado por el estigma de la violencia nada más nacer. Sin mostrarse tan ultramontanos, periodistas a sueldo del principal conglomerado mediático de izquierdas también lanzaron sus andanadas en busca del descrédito de los manifestantes. El Ayuntamiento de Madrid corta la conexión de la webcam de la Puerta del Sol; Telemadrid vincula la acampada de la plaza madrileña con Bildu... En Twitter se da cumplida cuenta de todo ello.


No es que me extrañe. La prensa tradicional no puede permitirse un cambio de modelo socio-político, porque no son más que apéndices del mismo poder político que los manifestantes pretender doblegar. Están protegiendo su cortijo, en el que nos tienen atrapados a todos. Somos sus rehenes, y reaccionan como todo secuestrador hace si su víctima intenta escapar. Hay que tener mucho cuidado con esta gente. Desde sus púlpitos mediáticos lanzan soflamas simples y de fácil digestión directas a mentes poco preparadas y con nulo espíritu crítico, algo que abunda en éste nuestro país.
Habrá que ver si esto es flor de un día o la cosa persiste. De momento anuncian que las concentraciones seguirán hasta el día previo a las elecciones municipales. Es algo que tendrán que razonar, ya que no cambiarán grandes cosas con el más que previsible resultado. La plataforma ha demostrado un sorprendente poder de convocatoria funcionando al margen de los grandes medios. Puede ser el comienzo de algo mayor, pero la exigencia va a ser enorme y pondrá a prueba las energías y el compromiso de muchos manifestantes.

Cine de 2021 que ha pasado por estos ojos

A continuación dejo un listado de las películas de 2021 que han visto estos ojitos, junto con un enlace a la reseña que dejé en Filmaffinity...