miércoles, 13 de octubre de 2010

España, país sin remedio

El campo de exterminio de Jasenovac está considerado como el más cruel de todos los tiempos. Creado en el Estado Independiente de Croacia en 1941 tras la invasión nazi de Yugoslavia, Jasenovac fue concebido por el últracatólico líder croata Ante Pavelic como un centro de aniquilación de todo aquel opuesto a los principios del régimen ustashi (ultranacionalista croata y filonazi), ya fueran étnicos, políticos o religiosos. Las cifras bailan según las fuentes, pero hay cierta unanimidad en elevar el número de víctimas hasta el medio millón, de los cuales la inmensa mayoría fueron serbios ortodoxos, aunque también hubo comunistas, gitanos, judíos o simples opositores, ya fueran hombres, mujeres, niños o ancianos.

El ex-jefe del servicio secreto yugoslavo, entonces al servicio de Pavelic, disfrutó de un entrenamiento privilegiado en Auschwitz que le sirvió para aplicar métodos de tortura y muerte que horrorizarían al mundo una vez dada a conocer la magnitud de la carnicería: degollamientos masivos, muerte a golpe de maza, hogueras donde se arrojaban vivos a los prisioneros, ahogamientos en el río Sava o en piletas de cal viva... Existen testimonios que declaran que el horror allí desatado excedía lo imaginable por la mente humana.

Ya en 1945, y con los partisanos comunistas de Tito a las puertas de Jasenovac, Pavelic ordenó destruir todo vestigio de la brutalidad allí empleada con el fin de eliminar la implicación de los ustashi en crímenes de guerra. Por suerte no fue suficiente para que lo allí acontecido no sea reconocido hoy día por los actuales mandatarios croatas.

Ustedes se preguntarán, ¿a qué viene este pequeño recordatorio histórico en un blog que nunca ha tenido semejante enfoque y con un título de entrada que habla de España? La respuesta está en el siguiente párrafo.

Tras el fin de la guerra y la caída del nazismo, Ante Pavelic encontró refugio en, entre otros lugares, Roma, donde la Iglesia Católica le ocultó hasta que pudo huir a Argentina, sin duda, ante el temor de que se destapara la directa participación de siervos del Vaticano en las masacres de Jasenovac. A mediados de los años 50 del siglo pasado, y dado que el país suramericano dejaba de ser seguro para él, Pavelic se trasladó a Madrid, donde acabó sus días en 1957 protegido por el régimen de Franco. Sus restos se encuentran enterrados en el cementerio madrileño de San Isidro.

España, lugar de transición modélica de un régimen totalitario a una democracia moderna... Todo basura. España es un lugar donde hay miles de ciudadanos que se vanaglorian de adorar a un caudillo que, siendo él ya un asesino, convirtió a nuestro país en refugio y consuelo de genocidas; es un sitio donde sus herederos ideológicos naturales, desde una podredumbre moral de semejante calado, amenazan con
demandar al Estado por osar poner sus manos allí donde más se evidencia la perversidad de su herencia; es un país donde la colaboración con la infame jerarquía católica cada día es más estrecha y donde sus cabecillas se permiten anunciar visitas en las que tienen pensado darnos un repaso en materia moral como si su espeluznante y maligna historia fuera presa del olvido, y mientras en el día de hoy se llenan de mierda con el tema de la pederastia.

España, país sin ética, país sin remedio.

Fuentes: Fernando Vallejo, La puta de Babilonia; Wikipedia.

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