martes, 17 de mayo de 2011

Primeras valoraciones del movimiento Democraciarealya


#democraciarealya, #acampadasol o #spanishrevolution son hashtags de enorme relevancia estos días en Twitter. La plataforma Democracia Real Ya es la responsable del movimiento que un creciente número de jóvenes y no tan jóvenes protagoniza en busca de alternativas a un modelo político y social que perciben agotado y pernicioso. Aun compartiendo el fondo de las reivindicaciones, pienso que ya la están empezando a pifiar en el aspecto formal. El sesgo es pronunciadamente izquierdista, y en un país tan dividido ideológicamente hablando será difícil que esta plataforma aglutine a toda clase de sensibilidades, algo que sería lo deseable.


Hay que conocer este país, joder, y actuar con más inteligencia. ¿Qué hace Willy Toledo atesorando protagonismo? Habría que sacarlo a gorrazos de ahí, y lo mismo a quien porte banderas tricolores. ¿Qué demonios pintan, más que para dar munición a quien quiera señalar las concentraciones como expresiones de sectarismo político? Siempre cometiendo los mismo errores, y es que no hay manera de aprender, oye. Si continúa así, la iniciativa fracasará antes de alcanzar ningún objetivo. No solo hay que vencer, sino convencer, y si es posible seducir, pero así no veo muy posible avanzar en el terreno de las consecuciones. Más pragmatismo y menos visceralidad es lo que hace falta.


Lo de las banderas ya empieza a ser enfermizo. Van a acabar convirtiendo a la bandera tricolor en un espantajo carente de todo contenido. Como digo, no pinta nada ahí, y entre las propuestas de la plataforma no figura la de cambiar el modelo de Estado. Pasó igual el día de la huelga general. Para lo único que vale es para servirles en bandeja a quienes intentan restar legitimidad a las manifestaciones una excusa para desviar la atención. A los que portan banderas es para sacarles de las concentraciones con un azuzador de ganado, por imbéciles y por lerdos. Qué decir cuando veo que también se entremezclan conspiranoicos aprovechando la circunstancia para hacerse notar.


Mención aparte merece el modo en que la prensa tradicional está cubriendo el evento. Sus periodistas de cámara, cual perros de presa prestos a atacar la yugular de quien ose amenazar el negocio de sus amos, no pierden la ocasión de desacreditar lo que está pasando. En especial, a los medios de derechas les faltó tiempo al principio para únicamente hacer énfasis en los incidentes que protagonizan los tarados de siempre, tratando que este movimiento ciudadano quedara manchado por el estigma de la violencia nada más nacer. Sin mostrarse tan ultramontanos, periodistas a sueldo del principal conglomerado mediático de izquierdas también lanzaron sus andanadas en busca del descrédito de los manifestantes. El Ayuntamiento de Madrid corta la conexión de la webcam de la Puerta del Sol; Telemadrid vincula la acampada de la plaza madrileña con Bildu... En Twitter se da cumplida cuenta de todo ello.


No es que me extrañe. La prensa tradicional no puede permitirse un cambio de modelo socio-político, porque no son más que apéndices del mismo poder político que los manifestantes pretender doblegar. Están protegiendo su cortijo, en el que nos tienen atrapados a todos. Somos sus rehenes, y reaccionan como todo secuestrador hace si su víctima intenta escapar. Hay que tener mucho cuidado con esta gente. Desde sus púlpitos mediáticos lanzan soflamas simples y de fácil digestión directas a mentes poco preparadas y con nulo espíritu crítico, algo que abunda en éste nuestro país.
Habrá que ver si esto es flor de un día o la cosa persiste. De momento anuncian que las concentraciones seguirán hasta el día previo a las elecciones municipales. Es algo que tendrán que razonar, ya que no cambiarán grandes cosas con el más que previsible resultado. La plataforma ha demostrado un sorprendente poder de convocatoria funcionando al margen de los grandes medios. Puede ser el comienzo de algo mayor, pero la exigencia va a ser enorme y pondrá a prueba las energías y el compromiso de muchos manifestantes.

6 comentarios:

  1. Estoy completamente de acuerdo. Si esto toma un cariz de izquierdas no funcionará. Si queremos que haya algún cambio debe aglutinarnos a todos, a los derechas y a los de izquierdas. No se debería permitir a ningún exaltado utilizar este movimiento espontáneo popular para sus películas particulares. Se exige más democracia, pero para todos, absolutamente todos.

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  2. Estoy de acuerdo en todo menos en lo de Willy Toledo. Creo que él tiene derecho a aparecer por allí si quiere, si está de acuerdo con lo que se propone. ¿O por el hecho de ser famoso o profesar una ideología no debe aparecer por allí? Pues entonces, yo tampoco me uniré a la acampada en Valencia porque también tengo una ideología determinada.
    Si se exige democracia para todos, tendremos que empezar a demostrarla nosotros, y no quejarnos porque aparezcan (si aparecen nos quejamos, y si no aparecen también).
    Un saludo.

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  3. Suscribo brillantes párrafos como éste (quizá lo cite en mi blog): “La prensa tradicional no puede permitirse un cambio de modelo socio-político, porque no son más que apéndices del mismo poder político que los manifestantes pretender doblegar. Están protegiendo su cortijo, en el que nos tienen atrapados a todos. Somos sus rehenes, y reaccionan como todo secuestrador hace si su víctima intenta escapar...”

    A la vez, lamento descalificaciones como las vertidas contra el gran luchador Willy Toledo (ojo, no comparto muchas de sus ideas, ¡pero ojalá hubiera muchos como él en punto a implicación frente a la barbarie prevaleciente!). Tampoco, el consabido insulto (“conspiranoicos”) dirigido hacia quienes tienen todo el derecho a pensar –se comparta o no– que por ejemplo el 11-S ayuda explicar lo que está ocurriendo en el mundo y en España. Sí me parece que están de más las banderas republicanas... De todos modos, no cabe esperar que el movimiento emergente no sea de izquierdas. Si realmente aspira a cambiar las cosas (¡el Sistema!), necesariamente deberá tener un saludable sesgo anticapitalista.

    El movimiento es heterogéneo, ésa es su virtud... y seguramente también su mayor defecto. Vale que discrepemos con quienes desean orientarlo en una dirección determinada, pero ojo con querer imponerle la nuestra.

    ¿Tiene futuro...? A mi entender, llega demasiado tarde. Un saludo.

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  4. Si excluye a la derecha democrática, me bajo de este tren. O el cambio es para todos o no me merece la pena. Yo me siento una mezcla de ambas tendencias y no puedo concebir que mis amigos de derechas queden excluidos de la participación. Si queremos cambiar algo, tendremos que hacerlo entre todos. No confundamos el mal uso que del poder que les otorgamos hacen los políticos ni pensemos que estamos en la transición de nuevo. No se puede ningunear a diez millones y medio de votantes si realmente queremos transformar esta sociedad.

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  5. No tengo nada personal contra Guillermo Toledo, pero se ha significado en los últimos tiempos como un militante con un sesgo muy concreto. No le niego buenas intenciones, pero si queremos que este movimiento sea aglutinador debemos huir de lucir estandartes que provoquen división. Se trata de buscar la eficacia en la exigencia de reformas, no de dirigir la protesta hacia unos derroteros ideológicos bien marcados. Seguro que el propio Toledo se haría a un lado si fuera consciente de que su presencia no genera adhesiones precisamente.

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  6. Ender, nadie habla de excluir a nadie. De hecho, la inmensa mayoría de los votantes del PP necesitan tanto esa regeneración democrática y social como los demás.

    Lo que decíamos es que, nos guste o no (y yo no me considero “de izquierdas”), las medidas que están sobre el tapete (antineoliberales, pro sector público...) tienen claramente un sesgo más “izquierdista” que “derechista”; aun cuando, por cierto, no supongan nada especialmente revolucionario.

    Por lo demás, soy de los que piensan que hay que superar de una vez esa tan maniquea como falsa dicotomía “izquierda-derecha”, promovida por el 'establishment' porque sabe que al enredar al pueblo en ella lo mantiene dividido. Es el viejo truco de alimentar la guerra social.

    Un cordial saludo.

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