martes, 11 de agosto de 2009

Más fundamentalismo católico en los colegios públicos

La Confederación Española de Centros de Enseñanza (CECE), Isabel Bazo, arremetió hoy contra la intención del Gobierno de retirar los símbolos religiosos de la enseñanza pública, porque "va en contra de la libertad de las familias". [Noticia]
No, perdone. A los efectos que nos ocupan, la libertad reside en que no te impongan una moral concreta, que es lo que hasta hace escasas décadas venía haciendo la Iglesia Católica, objetivo que, visto el percal, aún ambiciona. Lamento el trauma que le produce, pero estamos finalizando ya la primera década del siglo XXI.
En declaraciones a Servimedia, la presidenta de la CECE, Isabel Bazo, criticó también que el Ejecutivo "se está adjudicando así un papel que va contra un derecho constitucional".

No, perdone. El derecho de rezar a la efigie que más le guste permanece intacto. Lo que se pretende es que esa figurita, o cualquier otra, no presida las aulas de unos menores que aún no tienen conciencia de lo que representa.

Bazo hizo hincapié en la importancia de que se respete "la libertad de las familias para elegir, aún en un centro público, si los hijos se han de educar en la religión católica, o en cualquier otra".

No, perdone. Ese derecho que ud. menciona ya está garantizado y hecho efectivo. ¿Está ud. tratando de engañarnos, señora? Porque suena muy poco cristiano. Pero tranquila, por algo se empieza y la completa desaparición de la enseñanza doctrinal de los centros públicos se situa en un horizonte cada vez más cercano. Cuando sean ustedes quienes tengan que sufragarla de su bolsillo -que es lo que debería ocurrir en un estado verdaderamente aconfesional- me gustará comprobar cuantos verdaderos católicos quedan entre sus huestes.

"No entiendo por qué el Gobierno quiere asumir el papel de formar la conciencia de las familias. Se trata de la escuela pública, pero los padres que la eligen están siendo lesionados en todos sus derechos", añadió.

No, perdone. Quien tiene como meta formar conciencias ha sido y es la Iglesia Católica, así como cualquier otra confesión religiosa. No veo cómo la despoblar los colegios de estampitas y figuritas talladas es capaz de "formar conciencias". En todo caso, para derechos lesionados los de los padres que no quieren ver en espacios públicos elementos doctrinales, y a los cuales les asiste, aquí sí, el derecho constitucional de no ver atacadas sus no-creencias con simbología confesional. Aunque precario, el Estado Español sigue siendo aconfesional según nuestra Constitución.

Nunca dejará de sorprenderme el ánimo de tantos creyentes de tratar de imponer a los demás sus hábitos, sus creencias y sus símbolos, incluso en espacios públicos que deberían estar despojados de toda referencia doctrinal. No les entra en la mollera que la religión pertenece a la esfera de lo personal, y que lo que persiguen no tiene cabida en una sociedad democrática y moderna. Pero son muchos siglos de dominación católica, en gran medida apoyada por el poder -cuando la Iglesia no era el poder mismo- y consolidada a base de miedo y coerción. El hábito de la imposición debe ser como una droga, y algunos fundamentalistas católicos llevan demasiado tiempo padeciendo el mono. Pero avanzamos. Ladran, luego avanzamos.

2 comentarios:

  1. Creo que es importante distinguir los colegios públicos, de los cuales debe desaparecer toda enseñanza de caracter moral, de los privados, donde son libres de enseñar lo que quieran.

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