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miércoles, 14 de octubre de 2009

La mentira de la sentada de ZP ante la bandera yanqui

El presidente Rodríguez Zapatero vio ayer cumplido uno de sus sueños húmedos por excelencia: visitar el despacho oval de la Casa Blanca teniendo este como inquilino a su deseado Barack Obama, flamante (e incomprensible) premio Nobel de la paz.

Si nos fiáramos de la prensa de La Caverna, esto supondría que se normalizan una relaciones bilaterales quebradas a raíz de la sentada que protagonizó Zapatero el 12 de octubre de 2003, durante el desfile de las Fuerzas Armadas al paso de la bandera de barras y estrellas. Pero los datos nos dicen que esa supuesta ruptura, o cuando menos enfriamiento de relaciones, no tuvo lugar en lo tocante a la balanza comercial entre España y USA. De hecho, en 2006 dicha balanza comercial fue mejor que en 2000, con Aznar de presidente y ya rondando la ventana de George Bush guitarra en mano:

Por lo que respecta a España, en 2006 obtuvo un superávit de 280 millones de euros, resultado de haber importado bienes por valor de 6.967 millones de euros y exportado productos por valor de 7.247 millones.

Este dato supone una recuperación con respecto a 2000 -según los datos que ofreció Eurostat--, cuando la balanza comercial se inclinó de parte de Estados Unidos, con un déficit español de 1.354 millones, producto de importaciones por valor de 7.406 millones y exportaciones valoradas en 6.052 millones.

Aunque en 2008 y lo que llevamos de 2009 el balance comercial con los USA es negativo para España, nada indica que haya una causa fuera del normal transcurrir de los flujos comerciales entre países, a los cuales les influye poderosamente su situación económica. Al menos nada que no ocurriera también en 2000 con Aznar en Moncloa. Es lógico que en época de bonanza anduviéramos en superávit y que en los dos últimos años suframos déficit habida cuenta de cómo nos está golpeando la crisis. Pero no hay nada que podamos atribuir al gesto (o no gesto) de Zapatero en el desfile de 2003 a los efectos que nos ocupan.

De lo que cabe inferir que el bombardeo a que nos sometió el corifeo mediático a sueldo cavernario, junto a su blogosfera talibán, anunciando incontables catástrofes a cuentas de aquel terrible desaire, no fue otra cosa que una sarta de mentiras.

martes, 10 de febrero de 2009

Lo llaman obamización pero es idiotización

El presidente de los USA, Barack Obama, está dispuesto a cerrar Guantánamo. Y todo el mundo aplaude con las orejas por lo ético de la decisión pero, ¿qué pasará con los presos que alberga?

Solución: mandarlos a Europa. Y como en Europa se encuentra España y el ejecutivo patrio babea con la sola idea de que el presidente de moda le preste cualquier tipo de atención mientras sea atención, nuestro sin par ministro de exteriores se ha ofrecido a acoger a un número "limitado" de prisioneros en cárceles españolas. Porque, explica, no quiere que se diga que "no quieren colaborar" ni "iniciar un nuevo problema". Por lo visto, ahora todo atiende a razones de conveniencia político-diplomática y no de principios, como antes presumían. ¿Habría aceptado si llega a ser Bush quien hiciera el ofrecimiento?

Además, ¿qué es eso de que los presos de Guantánamo vengan a parar a Europa? ¿Acaso no es un problema generado por la administración USA? ¿Es que Europa es para los Estados Unidos lo que hace un par de siglos era Australia para el Imperio Británico, lugar de destino para convictos? ¿No hay sitio en sus cárceles o es que no quieren que su sistema judicial se enfrente a la aberración de haber violado sistemáticamente los derechos fundamentales de los retenidos, prefiriendo alejar el problema de la vista de los votantes estadounidenses, que a fin de cuentas no se enteran de lo que pasa en el viejo continente?

Vaya con la octava potencia del mundo, aceptando una posición de vasallaje junto a naciones tan potentes como Hungría. Lo mismo que se le achacaba a Aznar que hacía con Bush. Tanto enfuerzo para convencernos de las maldades de Guantánamo para terminar aceptando ser cómplice de facto de lo allí acontecido. Cosas de la obamización. ¿O es idiotización?

lunes, 27 de octubre de 2008

La fascinación de Obama

Según tengo visto en mis correrías digitales, un significativo sector de la izquierda española (quizá el más directamente vinculado el PSOE) tiene puestas en Barack Obama unas expectativas que no se si se acercan a lo que éste hombre verdaderamente representa. Vale que es distinto a Bush, pero es que Bush y su cohorte de neocons eran el extremo. Ser mejor no convierte a los demócratas, ni a Obama con ellos, en progresistas de pura cepa. Una analogía cercana y reconocible puede ser la de Ruiz Gallardón en el PP frente a parcela más selvática de su partido, encarnada por gente como Mayor Oreja, María San Gil o los felizmente desaparecidos -para la vida política- Ángel Acebes y Eduardo Zaplana.

Que Obama es negro -minoría racial históricamente discriminada en los USA- y de familia procedente de un país del tercer mundo son otros motivos que, a mi modo de ver, despiertan en la izquierda española un mayor sentimiento de afinidad y aprecio por el candidato demócrata. Se le presumen por ello principios de los que el progresismo hace bandera. Pero llevar ésta confianza hasta el extremo de pensar que éste hombre es de izquierdas o que va llevar a cabo políticas siquiera cercanas a la socialdemocracia me parece de una ingenuidad galopante. El deseo de pasar página de la etapa Bush es comprensible, pero tampoco justifica la estrechez de miras ni confundir la realidad con los deseos.

Yo no lo voy a negar, quiero que gane Obama, pero por el mismo motivo por el que me decanté por Zapatero en las últimas elecciones: percibo a la alternativa como más perniciosa para los intereses generales (del mundo en éste caso), no porque su figura me fascine o sus propuestas me seduzcan.

Cine de 2021 que ha pasado por estos ojos

A continuación dejo un listado de las películas de 2021 que han visto estos ojitos, junto con un enlace a la reseña que dejé en Filmaffinity...