miércoles 16 de diciembre de 2009

La ama Aguirre y el siervo Terstch

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en la inauguración de la sala de hemodinámica de un hospital.

El periodista Hermann Terstch ingresado tras una pelea en un bar de copas.

Es tanta la comunión entre jefa y empleado, ama y siervo, reina y súbdito, cacique y feudatario, patrona y vasallo, propietaria y propiedad, cabecilla y apesebrado, tanta la obsesión por hallarse en situaciones coincidentes que finalmente lo han conseguido. Los dos encamados, la predemocrática lideresa y el paniaguado caza prebendas, por separado, pero démosles tiempo que el roce hace el cariño.

En caso de buscar un trío, les puedo hacer alguna sugerencia.

viernes 11 de diciembre de 2009

Todo lo que un nuevo usuario de Linux desea saber y no se atreve a preguntar

Uno de los aspectos que más asustan a un recien llegado al universo Linux en la sobreabundancia de términos, mayormente anglicismos, empleados en cualquier texto sobre el particular que cae en sus manos. Visitando los foros y sites especializados, encontramos que todos esos vocablos forman parte de la jerga habitual de cualquier usuario medio, y son empleadas con total naturalidad. De este modo, ocurre que un novato recién llegado a uno de esos lugares en busca de luz se ve asaltado, sin previo aviso y a traición, por un alud de palabros a cual más extraño y que le impiden entender prácticamente nada de lo que lee, lo que conduce primero a la frustración, luego a la desesperación y finalmente al cabreo más monumental. Cuántos potenciales usuarios de Linux se habrán se habrán arrepentido de cuestionar la supremacía de Windows por este motivo es algo que no me atrevo a valorar. Porque, ¿preguntar? Olvídalo. Siempre saldrá el talibán de turno quejándose de tener que estar siempre respondiendo a lo mismo. El caso es que yo superé ese momento (laaaaargo momento) de pánico para echarle el tiempo y las ganas precisas para saber dónde me estaba metiendo. Porque lo anterior es una somera descripción de lo que fueron mis primeras tomas de contacto con Linux, en este caso con Ubuntu.

Lo que a continuación viene es un compendio esencial de toda esa terminología, que en su momento me costó numerosas visitas a Wikipedia y otras páginas, descrito de forma que, espero, sea fácilmente entendible por usuarios nuevos. Dicho de otro modo, lo que me hubiera gustado encontrar el día que decidí dar el salto a Ubuntu.

UNIX: Unix es un sistema operativo de pago creado a finales de los años 60 del siglo pasado, semilla de Linux y de los sistemas Mac OS.

GNU: Sistema desgajado de UNIX en los primeros años 80 del siglo XX con la intención de ser distribuido libremente. Pronúnciese "Ñu".

GNU/Linux: Sistema operativo abierto (es decir, puede ser alterado por alguien con los conocimientos necesarios) y gratuito basado en un kernel (núcleo) Linux y la tecnología de aplicaciones GNU.

Linux: Véase GNU/Linux. Popularmente se le conoce como Linux a secas pese a que suyo solo es el kernel mientras que las aplicaciones y herramientas son GNU. Un ataque de celos hará que, según se anuncia, GNU se terminará distribuyendo con su propio núcleo llamado Hurd.

Kernel: El kernel es el núcleo del sistema operativo, lo que permite acceso seguro al hadware y, en general, gestiona todo lo relativo a nuestro ordenador. El kernel Linux no nació a partir de UNIX, sino que es considerado un clon de éste.

Distribución: Una distribución es cualquier sistema operativo basado en Linux. Ubuntu, Open SuSe, Fedora, Mandriva, Debian... todas son distribuciones, sistemas operativos distintos pero todos basados en GNU/Linux (o Linux a secas, para qué liarnos). Como si los fabricantes y propietarios de Windows sacaran al mercado otros sistemas operativos para PC basados en el mismo código de computación y los llamaran, por ejemplo, Doors, Walls o Tables.

Distro: Viene a ser un diminutivo de distribución.

Debian: La distribución de Linux que goza de las simpatías de los linuxeros más ortodoxos. Cuentan que es de las más estables (esto es, de las que menos se cuelga) pero en contrapartida es poco intuitiva. Terreno vedado para quien no busque complicaciones y sí fácil manejo.

Gnome: Toma un conjunto de colores para el escritorio de tu ordenador, añádele unos tipos de letra concretos, una disposición de iconos y menús con un aspecto y forma de acceso definidos y ya tienes Gnome. Simplemente, es la estética conjunta del escritorio, no es nada más. Como si en Windows seleccionas una de las configuraciones de pantalla que trae por defecto, la llamas Nostromo y, a continuación diseñas aplicaciones justo con esos valores estéticos. Outlook Express para Nostromo sería el Outlook Express de toda la vida pero con estética Nostromo. Pues eso.

KDE: Lo mismo que Gnome variando colores, disposición, formas y aspecto general.

Nautilus: Es el navegador de archivos de Ubuntu, exactamente lo mismo que el Explorador de Windows. Lo que pasa es que ni en el menú ni en su pantalla una vez abierto aparece el nombre, y cuando lo ves referido en algún artículo, foro o wiki cuesta saber de qué carajo están hablando.

Repositorios: Depósitos virtuales de software desde donde te bajas aplicaciones y actualizaciones de la más diversa índole, siendo accesibles desde el menú de Ubuntu. Al principio es frecuente que, preguntando en la web por algún tipo de software, te digan que lo busques en los repositorios, siendo la respuesta más común del pardillo un balbuceante "¿ein?".

Consola/terminal: Aplicación parecida a la ventana de MS-DOS que aún conservan las últimas versiones de Windows (ignoro si viene en Windows 7). Muy usada en Ubuntu, no es más que una pantallita en la que, junto a tu nombre de usuario, parpadea un cursor a la espera de que introduzcas órdenes por teclado.

Sudo: Palabreja que tienes que teclear en la consola/terminal en primer lugar cada vez que quieres introducir órdenes básicas por teclado. Para otras operaciones más avanzadas creo que no es asi, pero quien no sea usuario avezado no necesita saber más.

Root/superusuario: Al instalar el sistema operativo creamos una cuenta de usuario con el nombre que queramos y con el cual funcionamos normalmente. Bien, pues para entrar con todos los privilegios y poder realizar tareas que como usuario normal no podemos hacer hay que entrar como "root", también llamado "superusuario". Vendría a ser como entrar en modo "administrador" en los sistemas Windows pero más pomposo.

Software propietario: Software de pago. O todo aquel software que que se piratea a diario como Windows, Office, Photoshop, Corel...

Información más extensa en Wikipedia y páginas varias.

miércoles 9 de diciembre de 2009

¿Qué pasa con la saharaui Haidar?

Confieso que me ha costado entender la problemática que plantea la activista saharaui Aminatu Haidar. A la complejidad intrínseca del asunto se le unieron unos días de baja actividad internáutica por mi parte, por lo que la información que tenía sobre el particular era escasa. Una vez situados, entrados en materia y conociendo algunos detalles que antes ignoraba, pienso que la situación de la señora saharaui se está saliendo de madre, sí, pero no entiendo todos esos reproches que le hacen al Gobierno, como si la huelga de hambre de Haidar, que va camino de un mes, hubiera sido instigada directamente desde Moncloa.

Tirando de historia, no vamos a negar que la forma en que España se fue del Sáhara fue bastante triste. En 1975, con el fundador del franquismo echando sus últimos esputos, y viviendo unos tiempos convulsos que entonces nadie sabía a dónde iban a conducir, se cedió ante la presión marroquí y su
Marcha Verde. No era cuestión de meterse en más fregados en una colonia donde, además, ya no se nos quería; bastante teníamos con lo que se cocía en nuestro propio territorio. Fue un intercambio de cromos, se cambió un colonialismo por otro, siendo, eso sí, su validez a efectos de legalidad internacional más que dudosa. Desde entonces Marruecos es el administrador de facto del territorio conocido como Sáhara Occidental, con el apoyo de los USA.

Ahora estamos en el avión que transporta a Aminetu Haidar desde el país de Obama hasta El Aaiún, capital saharaui, con escala en Las Palmas. Según las leyes marroquíes, Haidar
comete un delito tipificado en su ordenamiento penal al no querer declararse ciudadana marroquí en su ficha de ingreso, por lo que se le retira el pasaporte, se la expulsa y es devuelta a su destino inmediatamente anterior: Canarias. El primer vuelo era con destino a Lanzarote, de modo que allí fue de acuerdo con nuestra propia ley de extranjería (
artículo 66), que obliga al transportista a hacerse cargo del extranjero que traslada hasta la frontera de otro país cuando, por problemas de documentación, le es denegada la entrada. Esto desmontaría lo que se ha dicho acerca de que el Gobierno retuvo ilegalmente a la activista saharaui en territorio español [información tomada de los cuadros finales de este artículo de Público].

El resto de la historia es de todos sabido: toma y daca entre España y Marruecos para que se la permita volver a El Aaiún. Haidar inicia una huelga de hambre para protestar por la situación y
arrecian las acusaciones contra el Ejecutivo de Zapatero por dar facilidades para un
desenlace fatal. Por su parte, Marruecos lanza veladas amenazas hacia España en caso de que nuestro país tome partido por Haidar en este contencioso, táctica esta que Frente Polisario también pone en marcha aunque por motivos notablemente distintos, por supuesto.

Y ahora ya, la reflexión. No puedo dejar de recalcar nuevamente cómo se están cargando las tintas contra el Gobierno español. La propia Aminatu Haidar ha sido una de las que más lo ha hecho, a pesar de que desde España se le han ofertado varias salidas a su situación:
se le ofreció la nacionalidad española, tramitarle otro pasaporte marroquí, el estatus de refugiada política y alojamiento para ella y sus hijos. Entiendo que ella quiera volver a su casa sin limitaciones ni regalos de ningún tipo, pero la situción se ha vuelto en su contra y, en este contexto, enrocarse en una posición inviable dadas las circunstancias no parece la solución más coherente ni la más sensata. A menos que busque convertirse en una mártir o en un símbolo de la lucha por la libertad del pueblo sharaui a costa de su propia vida, pero dudo que para ello esté legitimada para involucrar a todo un país.

No resto un ápice de legitimidad a su causa dada
la forma coactiva en que Marruecos se apropió del Sáhara, aprovechando la debilidad de la España de la transición, pero no por ello se puede pretender que su problema con el reino de Mohamed VI se convierta en el problema de los españoles que, no lo olvidemos, no eramos ya bienvenidos cuando nuestro ejército se retiró de allí. Muy poco ayuda el empleo de un lenguaje que, salvando las distancias -que son muchas-, recuerda al victimismo esgrimido por ciertos encapuchados que lucen txapela en sus comunicados, culpando al Gobierno las consecuencias de actos que no ha provocado.

Desde sectores de la
izquierda social y política se critica que el Ejecutivo aluda a los intereses generales de España por no forzar la máquina con Marruecos por Haidar. Hay que recordar que la balanza comercial entre ambos países es más favorable a España que al reino alauí, y que ante un eventual deterioro de relaciones bilaterales Marruecos no tendría problema en acudir a Francia, nuestro gran competidor en la zona, mientras que España lo tendría mucho más crudo para conseguir un socio comercial de ese calibre. Pesca, inmigración, exportaciones, narcotráfico, islamismo radical... Demasiadas cosas en riesgo que afectan a demasiada gente, y la obligación del Gobierno de España es para con sus habitantes antes de para con una ciudadana saharaui más preocupada por responsabilizarle de su suerte que de por volver junto a su familia. No digo que sea agradable, a todos (a al menos a muchos) nos gustaría que las cosas funcionasen de otro modo, pero para cambiar el mundo hacen falta personas, no cadáveres. Haidar ya es un símbolo, todos la conocemos ya y su muerte nada iba a cambiar en relación al conflicto saharaui. Tragar saliva ante el atropello de un estado semidictatorial siempre es difícil, pero no hacerlo nunca posiblemente tuviera un coste humano inasumible.

Una última reflexión. Conviene no olvidar que la última vez que España sostuvo una posición de fuerza con Marruecos fue con motivo del incidente del islote Perejil;
la implicación y el apoyo recibido entonces por los USA de George Bush, entonces considerado decisivo para una resolución del conflicto favorable a nuestro país, fue una de las prebendas derivadas de la "relación especial" que mantuvo con José María Aznar, relación ésta que tuvo en las Azores su foto más letal. ¿Hace falta un recordatorio más profundo? No creo que la izquierda que critica al Gobierno socialista por su gestión de caso Haidar persiga volver a aquello. En política internacional lo que funciona son las alianzas y estas no se establecen a cambio de nada. Negar tal extremo es vivir al margen de la realidad.

miércoles 2 de diciembre de 2009

Gobierno, artistas e internautas, vaya tres patas para un banco

Sobre la polémica suscitada por el texto recogido en el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, quería hacer algunos apuntes. Una cosa sí es cierta, y es que la descarga masiva de contenidos en internet es algo que muchos ya tomamos por cotidiano, por lo que vernos privados de un plumazo de esa facilidad de acceso a tantísimo material nos suena a ataque a nuestros derechos, aunque no lo sea. Se está confundiendo el concepto de "cultura libre" con el de "cultura gratis", y convendría que empezásemos a tomar nota de la diferencia. La cultura también es negocio, tan negocio como cualquiera que nos venga a la cabeza, del que vive mucha gente y que todos alimentamos cada vez que acudimos al cine, vamos a un concierto o compramos un videojuego. No podemos despojar a la cultura de su faceta lucrativa como modo de vida de sus autores sólo porque así podemos descargar archivos con la conciencia más tranquila. Dudo además que las principales redes P2P, auténticos objetivos del Gobierno, se construyan por amor al arte y a la libre difusión cultural sin el menor ánimo de lucro.

Yo me pongo en el pellejo del autor, alguien que registra una obra y que pretende ganar dinero con ella en virtud de la ley de propiedad intelectual -ley que existe en cualquier país civilizado- y que es tan legítimo como cualquier otra actividad comercial con ánimo de lucro que se nos ocurra. Si su trabajo se distribuye libremente por internet aumentan las probabilidades de que tenga que renunciar a sus aspiraciones; en este país lo gratuito es muy goloso, y si un españolito puede conseguir gratis algo antes que pagando, lo obtendrá gratis, con independencia de su precio. Pienso que ese es el trasfondo de todo. Si los artistas se mueven por ese motivo es que les va algo en ello, de eso no hay duda, aunque posiciones maximalistas como las que están exhibiendo, proclives a solucionar la problemática pasando por encima de algunos derechos fundamentales, es una mala e inaceptable apuesta que les puede pasar factura a no muy largo plazo.

Tema aparte, pero relacionado, es la actitud del Gobierno. No es admisible legislar ad hoc de la forma que tienen previsto, al margen incluso de elementales preceptos democráticos como ocurre con el canon digital, el cual presupone delincuente a todo aquel que adquiera un dispositivo digital de almacenamiento, por lo que se le cobra por adelantado en lugar de demostrar que ese delito ha sido cometido. Lo de ahora parece ir en la misma senda, la del error. En lugar de buscar fórmulas que ayuden a solventar la cuestión sin conculcar derecho alguno da la impresión de que el ejecutivo únicamente busca satisfacer a una de las partes en litigio (la otra sería las asociaciones de internautas) dando así una imagen muy poco aseada que habla mal de su concepto de ecuanimidad, algo muy serio tratándose de quien se trata.

Intertet lo ha revolucionado todo, no cabe duda. Más vale que, por su bien, los colectivos de artistas lo asuman y se adapten, pero también sería bueno que los internautas se dieran cuenta de que el "gratis total" no es posible sin atacar derechos tan respetables como los suyos.

lunes 30 de noviembre de 2009

Algo huele mal en la prensa española


Sí, algo huele mal y la saharaui Aminatu Haidar parece saber de donde viene. Eso o al maquetador de la edición digital de Público se le ha pasado momentáneamente por alto lo que éste irrelevante bloguero ha cazado a la primera. Un par de minutos después la foto y el artículo de Haidar ya habían sido desplazados hacia abajo, pero ahí queda la curiosa composición.

Edito la entrada por dos motivos: porque me ha quedado demasiado corta y porque me puede la indignación tras leer, vía Facebook, el blog de Rosa María Artal, en el que figura la siguiente portada de ABC del pasado 28 de noviembre, y cuya foto de portada la ocupa Diego, el padrastro de la niña fallecida recientemente y que ha sido sometido a un rabioso e irresponsable linchamiento desde los medios:


Hay que decir que el director del diario conservador ha pedido disculpas a Diego en su videoblog, pero ello no debe desviarnos de los problemas que sufre esta cada vez más desprestigiada profesión en nuestro país: lenguaje visceral, prejuicio ideológico, sensacionalismo cutre, apelación a los bajos instintos, preponderancia del efecto mediático frente al rigor informativo... Ni dos docenas de disculpas diarias serían capaces de ocultar la fétida realidad que enmierda al periodismo patrio.

viernes 27 de noviembre de 2009

Acerca del editorial conjunto de la prensa catalana

Hay varias cosas que no me gustan del editorial conjunto que doce periódicos catalanes publicaron ayer a favor de la aprobación del estatuto de Cataluña por el Tribunal Constitucional (leerlo aquí). La primera es el propio hecho de la publicación masiva del mismo texto por semejante cantidad de medios. Uno pensaba que la libertad de prensa, un derecho democrático fundamental, estaba asociado al concepto de diversidad de informaciones; libertad para opinar de forma diversa, facilitando la apertura de debates sobre los más variados temas y fomentando la creación espacios de crítica. Con éste editorial conjunto ese vínculo queda fracturado, ya que los más relevantes medios impresos radicados en Cataluña asumen una única mirada común (un editorial no es una opinión más, es la postura oficial del periódico) desterrando cualquier atisbo de discrepancia y uniformizando criterios en torno al espinoso tema del Estatut.

Si para solventar el asunto hay dos soluciones, estos doce periódicos optan deliberadamente por una de ellas, menospreciando la otra sin dedicarle idéntico espacio para ofrecer sus argumentos, desechándolos de principio.
Si esto no es entregarse al pensamiento único, no se qué lo es. Los medios, tradicionalmente concebidos como una forma de controlar al poder, deciden en este caso alinearse unánimemente con la clase política dominante en un pintoresco ejercicio de entreguismo, convertidos en una extensión del poder. Es legítimo y algo avalado por la libertad de expresión y el derecho a la libre filiación, pero no me parece una evolución sana del ejercicio de la profesión. Tampoco debería sorprenderme; a fin de cuentas no deja de ser prensa española, sobre la cual ya he opinado alguna vez en ésta bitácora.

El siguiente aspecto del comunicado que me disgusta es la representatividad de todos los catalanes que se arrogan todos esos medios.
Que yo sepa nadie les ha elegido para erigirse en portavocía oficial del pueblo catalán, no se con qué derecho lo hacen. ¿Por el nº de lectores, quizá? Según el EGM del masado mes de mayo, sólo cuatro de esos doce medios escritos aparecen aparece en la lista de las cincuenta publicaciones diarias más leidas: El Periódico (764.000 lectores, también con ediciones fuera de Cataluña), La Vanguardia (718.000, el mismo caso), El Punt (172.000) y Avùi (121.000). En total podría decirse (y sigue siendo mucho suponer) que los cuatro representan a 1.775.000 ciudadanos. Si observamos que, según Wikipedia, la población catalana asciende a 7.467.423 estamos hablando del 23,77 % del total poblacional catalán, algo más si contamos a los lectores del resto de medios. Erigirse en representante del 100 % cuando menos del 24 % (a los que habría que descontar los lectores de fuera de Cataluña) se molesta en leer lo que dicen me parece un acto de osadía muy poco calculado y que excede con mucho el grado de responsabilidad que se le presupone a directores de medios que se saben creadores de opinión.

También alude el comunicado a que la voluntad popular ya decidió favorablemente sobre el
Estatut en el referéndum convocado en junio de 2006. No voy a cuestionar su legalidad, por supuesto, pero si pongo en cuestión su cariz ético habida cuenta de cual fue la respuesta de la ciudadanía catalana. En ese referéndum sólo participó en 49,42 % de los catalanes llamados a las urnas, de los cuales votó a favor el 73,90 %. Es decir, que de 5.309.767 de catalanes con derecho a voto solo lo ejercieron 2.624.086; y de esos más de dos millones y medio, 1.952.502 se decantaron por el sí al Estatut. Resumiento, que sólo el 36,77 % de la masa electoral catalana ha refrendado con su voto el estatuto que los doce medios que firman el editorial conjunto juzgan tan esencial para sus conciudadanos. ¿Es o no pertinente hacerse algunas preguntas? Como por ejemplo, ¿cual sería la reacción de esos mismos medios si idénticas cifras respondieran a una inciativa que hubiera partido del nacionalismo españolista? No creo que haga falta someter a un gran esfuerzo a nuestra imaginación para conocer la respuesta.

Continuar con el anterior párrafo conllevaría una cada vez más profunda y larga reflexión sobre algunas de las normas sobre las que se asienta la democracia española. Pienso que un proyecto que requiere una consulta popular que sólo obtiene en la práctica el 37 % de apoyo explícito
es un proyecto que carece de legitimidad moral para ser llevado a la práctica, se llame Estatut o se refiera a cualquier otra cosa. Lo podemos convertir en legal pero será difícil que con ello se convenza a nadie que vivimos en una democracia participativa real cuando, con ese a todas luces insuficiente porcentaje de apoyo, se concede poder para actuar sobre el 100 % de la población. Que haya miembros de la clase política que se aferren a ese resultado, obviando lo que hay detrás y las lecturas que de ello se desprende, es algo a lo que, lamentablemente, nos hemos habituado. Pero que a ese mismo discurso se adhiera en Cataluña el sector de la prensa, tradicional elemento de control y crítica del poder, es algo para lo que muchos no estabamos preparados.

Mención aparte merece el tono en que está escrito el editorial, sugiriendo sibilinamente consecuencias en caso de que la norma estatutaria sufra algún recorte a su paso por el Constitucional.
Y todo ello sin conocer ni un ápice de los argumentos jurídicos que pudieran esgrimirse, que son los que cuentan. Curiosa forma de buscar el "encaje" en el estado español, expresando menosprecio hacia su más alto tribunal al dejar claro que lo que dictamine solo será aceptado si apunta en una dirección concreta. Todo por la "dignidad catalana". Valiente forma de defender esa dignidad.

viernes 20 de noviembre de 2009

Más reflexiones sobre el caso Alakrana

Y es que está dando para mucho el secuestro del atunero vasco. Por ejemplo, al hilo de la sugerencia de meter militares en los pesqueros, ¿nos parecería bien que el Gobierno también enviara soldados para proteger la obra de una constructora porque de noche se le cuelan unos gitanos que le roban la maquinaria? ¿Que el Ayuntamiento le ofreciera policías municipales o el Ministerio del Interior nacionales? ¿O que Repsol o recibiera idéntico ofrecimiento para proteger sus instalaciones petrolíferas allá donde las tenga?

A mí no me parece mal que se pague. Pienso que prima el factor humano por delante del económico, pero sí se ha de advertir a los armadores que lo suyo es una actividad PRIVADA ejercida fuera de los límites territoriales de nuestro país, en aguas internacionales y que no pescan en representación de España, por tanto, es responsabilidad suya procurarse su propia protección.

Se me abre el siguiente interrogante: si la justicia actúa contra un empresario de la construcción porque, tras un accidente laboral, se descubre que sus obreros subían a una quinta planta sin arnés de seguridad, ¿no merecería el mismo tratamiento el armador o el patrón del barco tras ordenar adentrarse a sabiendas en una zona claramente insegura, como ahora sabemos, sin unas medidas de protección mínimas?

Los ejércitos ya delimitan una zona de seguridad que el Alakrana se saltó a la torera “porque hay que ir donde está el pescado”. Me parece muy bien, pero si al final vamos a sufragar entre todos su seguridad (al menos parece que no hemos sufragado el rescate), que al menos ello repercuta positivamente en el precio del pescado que luego nos venden. Si no al final esto va a ser como con los bancos, todo ayudas pero luego se hacen los suecos cuando acudes al mostrador.

miércoles 18 de noviembre de 2009

Cainismo español

El atunero Alakrana ya está libre. La primera preocupación del Gobierno parece haber sido la integridad de los pescadores a la vista del resultado final del secuestro. Pero en este país de cainitas no faltarán quienes se le echen encima también por eso, porque de eso se trata: hay que sonar crítico con el poder. Quienes piensan que la credibilidad está siempre en jugar a la contra no se pueden permitir una sola posición que aparente apoyo a cualquier decision gubernamental. Eso está feo, contamina, es nocivo para las mentes sanas; lo guay y lo chachi es situarse enfrente del que manda, haga lo que haga, aunque acierte. Hay que simular independencia, desafección, que nada te pueda ligar con el Satanás que lleva las riendas, aunque mantener esa postura en el caso Alakrana hubiera supuesto, en lógica consecuencia, jugar con la vida de los pescadores -asaltar el pesquero- o directamente no pagar rescate y abandonarles a su suerte.

Pero como eso no ocurrió, le pese a quien le pese gracias a la gestión del Gobierno, los adalides del
librepensamiento patrio no tienen que lidiar con ello, no tienen que enfrentarse al crudo resultado de su pensamiento libre, no tienen cadáveres sobre la mesa que amenazen la firmeza de su postura.

Se exigía al Gobierno la resolución del secuestro, pero no se hablaba explícitamente de pagar el rescate. Cómo se va a hacer cuando en España cualquier concesión a ETA es sinónimo de
rendición. ¿En qué se diferencia la piratería somalí del terrorismo vasco? Ambos tienen sus razones, pero pensaba que la razón se pierde cuando se recurre a la violencia. En las últimas semanas hemos estado a un suspiro de ver a los apóstoles de la rendición exigir el pago del rescate por la vida de los pescadores/terroristas; a un milímetro de escuchar a quienes aplauden detenciones de batasunos por reunirse pedir la liberación de los piratas detenidos en Madrid. Pero no lo hemos llegado a oir; hay que exigir resultados, pero nunca mojarse en la forma de obtenerlos que luego las hemerotecas pasan factura.

La crítica desaforada será, por pagar o por no haberlo hecho; porque el secuestro duró dos meses o porque simplemente se produjo. País cainita donde los haya.

Humanidad o economía

¿Qué es lo que debía primar? ¿El factor humano o el económico? El Gobierno ha apostado por el primero,
sea por cuestiones humanitarias o por pura táctica política (36 cadáveres sobre la mesa es un golpe demasiado duro para la imagen de un gobernante) y esa ha sido su decisión, la cual ha traído lo que todos pedían: los pescadores de una pieza y de vuelta a casa. Si tan molesto es que se haya pagado rescate, contribuyendo a la financiación del negocio pirata, que empiecen por perseguir a los familiares de secuestrados por ETA que también lo hicieron. ¿Qué es lo que cambia?. La piratería en el cuerno de África no se va a disparar por los 2 millones y pico que han abonado por el Alakrana, los secuestros se dan por docenas en buques de naciones más potentes que la nuestra que también pagan. Lo del Alakrana no es ninguna excepción. Eso sí, a partir de ahora el que quiera protección en mitad del océano que se la pague, como espero que el armador del atunero vasco haya pagado por rescatar un barco que faenaba muy lejos de la zona de seguridad delimitada.

domingo 15 de noviembre de 2009

Yo también quiero la excomunión, nuevo grupo en Facebook

Los obispos han afirmado que cualquier político que apoye la reforma de la ley del aborto será excomulgado. Esto no es nuevo, ya en enero habíanse manifestado de forma similar. Con motivo de aquello confeccioné un banner relativo al deseo que los no católicos tenemos de vernos mezclados con los tejemanejes de la jerarquía romana. Visto que el tema está nuevamente de actualidad, he creado un grupo en Facebook con el mismo nombre que reza en el banner: Yo también quiero la excomunión.


Esto es algo simbólico, no busca atenerse a la ortodoxia católica ni de lejos. Lo que se busca y se exige es la desvinculación TOTAL con la Iglesia. No es de recibo que consideren católico a quien nunca ha pedido formar de la secta, y que encima tenga que ser uno el que haga movimientos para salir cuando jamás ha pedido el ingreso. Eso es lo que representa la idea: ni somos católicos ni queremos serlo, y exigimos que no se nos cuente en ningún registro de fieles, ni oficial ni extraoficial.

jueves 12 de noviembre de 2009

Islam, política y populismo

Estamos pasando por una crisis a escala mundial, y España la está sufriendo con mayor dureza que ningún otro país de su entorno. Históricamente, épocas como la que atravesamos son propicias para el nacimiento de iniciativas que, al amparo de la necesidad popular de ver luz al final del tunel, aprovechan la situación para intentar hacerse un hueco entre los más castigados, presentándose como asidero al que aferrarse, si no material sí moral, en busca de esperanza. El nacimiento del PRUNE, el primer partido político de ámbito nacional de corte musulmán, ha de ser considerado una mala noticia. Y lo digo porque afirmar, como hace su portavoz, que valores como justicia, igualdad, solidaridad y libertad manan del Islam es, aparte de falso, peligroso. Tan falso y peligroso como que brotan de las fuentes del cristianismo, vaya.

Es falso porque la historia acredita la existencia de civilizaciones con valores morales previas al inicio de la tradición judeo-cristiano-musulmana, así como la existencia de un ateismo sobradamente cargado de ética; y es peligroso porque se asocian valores escasamente repudiables, asumibles por todos, a un credo concreto que, en este caso, marca la pauta en algunos de los paises donde más se atenta contra esos mismos valores. Un comienzo como éste es toda una declaración de intenciones, que, como no puede esperarse de una opción abiertamente confesional, es la de adoctrinar e imbuir a quien entre en su ámbito de captación de una moral adecuada con la que encauzar su vida. Todo ello bajo el bonito eslogan de pelear por los derechos de las minorías.

Que las minorías necesitan quien las defienda no es algo que vaya a poner en duda. Tampoco que la política española no esté necesitada de savia nueva que ayude a regenerar un panorama cada vez más tiznado de mezquindades y corruptelas, elevando cada día los niveles de desconfianza ciudadana en las instituciones. Pero refugiarse en la religión no puede ser la salida de personas que cotidianamente tienen en la razón y el sentido común el origen de la práctica totalidad de sus actos. Sabido es que las épocas de crisis, repito, suelen ser caldo de cultivo de movimientos populistas de la más diversa índole, algunos de los cuales han llevado al mundo a alguno de sus peores momentos. La comunidad inmigrante, especialmente golpeada por el paro galopante que padecemos en España, con la situación de marginalidad y exclusión social que genera, puede ser víctima propiciatoria de alguno de esos movimientos. Permanezcamos atentos a ello.