jueves, 24 de febrero de 2011

Armas, energía y mucha hipocresía

El mundo árabe está convulso. Se está viviendo en diversos países del mundo musulmán expresiones populares masivas reprimidas con mayor o menor dureza. Europa, y España a la cabeza, vende armas a esos países. Algunas de esas revueltas, como es el caso de Libia o Bahrein, están siendo sofocadas con extrema violencia por sus gobiernos, haciendo uso en gran medida de armamento vendido por Occidente. Va siendo hora de que se plantee un debate abierto acerca de la moralidad en Europa, de si estamos dispuestos a sacrificar nuestra ética a cambio de que nuestro progreso se consolide sobre las montañas de cadáveres que van dejando atrás las armas que exportamos.

El modelo sociopolitico europeo se está cuestionando más que nunca. Primero por la irrupción de los mercados en la vida política de los países y en la toma de decisiones de índole económica, usurpando el lugar que los gobernantes obtuvieron en las urnas. Ahora, los datos existentes sobre la venta de armas a países con regímenes tiránicos abre un nuevo frente. Algunas de esas naciones están viviendo días agitados, con su población reclamando más libertad y el fin de la corrupción institucional. Desde el mundo presuntamente civilizado se jalea a las masas ciudadanas y se pide contención y mesura a sus gobernantes. Ya esto último es una burla total. ¿Contención y mesura, cuando la exigencia tendría que ser el fin incondicional de la opresión? Pero así funciona el Occidente de las democracias y los derechos humanos, hipócrita hasta la médula.

¿Alguien mentó los derechos humanos? A
 los mandatarios europeos solo les preocupa su cumplimiento dentro de las fronteras propias. Fuera de ellas es algo sin valor, más allá de declaraciones voluntaristas vacías de contenido. Solo desde esa postura se pueden tener socios comerciales como Libia, Irán, Marruecos o Arabia Saudí, países donde libertades fundamentales se encuentran seriamente amenazadas o directamente no existen, y encima venderles armamento. Sí, el fantasma del islamismo radical también es recurrente. Convenientemente agitado lleva a la conclusión de la necesidad de regímenes férreos que le pongan freno en esos lugares y a los que hay que mantener contentos, pero eso no fue un problema para emplear la máxima fuerza en Irak, ¿verdad?

Pero observemos el asunto desde una óptica más amplia, sin dogmatismos. No se puede negar que cerrar esta vía de comercio supondría un golpe para la economía española, algo que difícilmente podríamos permitirnos en el contexto actual. Si no vendemos armas, otros lo harán, y el abandono de ese segmento comercial abocaría a nuestras empresas productoras al cierre o a una costosa reconversión que se cobraría en los trabajadores a sus más propiciatorias víctimas. ¿Más paro? ¿Estamos realmente dispuestos a asumir semejante coste fruto de un comportamiento ético al más alto nivel? ¿Lo está el ciudadano de a pie, ese al que, Marca en mano y mente puesta en el partido del domingo, lo que ocurra en Egipto o Túnez le importa una higa? Yo no apostaría por ello.

El tema tiene calado. Y un trasfondo económico-energético innnegable. Europa en general y España en particular tiene una enorme dependencia energética de los países árabes productores de petróleo y gas natural (Rusia tampoco es un socio cómodo desde un punto de vista moral). No solo existen razones medioambientales para explorar e impulsar las energías alternativas, sino también éticas. Las democracias occidentales se cargarían de autoridad moral para demandar cambios en estos regímenes si abandonaran del todo la dependencia de su petróleo y gas y, por tanto, la necesidad de vínculos comerciales con ellos. Podríamos arrancar nuestro coche o encender nuestra caldera cada mañana sin sentir un aguijonazo en la conciencia (aquellos que la tengan y la usen). No obstante, los intereses de las multinacionales que explotan los yacimientos de crudo o gas de los países productores aún son demasiado fuertes. Intereses ante los que se pliegan los gobiernos que luego comercian con esos países.

Termino con una analogía curiosa que se me ha ocurrido. Quien quisiera justificar la venta de armas a países de más que dudosos principios se podría emplear el mismo argumento que muchos internautas esgrimen para pedir que no se cierren las páginas de enlaces: el hecho de enlazar contenidos no es delito, del mismo modo que vender armamento tampoco lo es. El propietario del servidor que aloja el material se puede estar lucrando al divulgar material protegido, o simplemente vulnerando la ley de propiedad intelectual, pero se exime de responsabilidad a quien lo enlaza porque no es quien está delinquiendo. Este razonamiento valdría también para defender la venta de armas, ya que el vendedor no es quien luego las utiliza para masacrar multitudes (se puede aducir que solo es para equipar a las fuerzas del orden), de modo que, siguiendo el mismo razonamiento, hay que eximirle de la responsabilidad de los actos del comprador. Ya se que pensarán que estoy mezclando churras con merinas, pero a mí me parece la misma lógica aunque aplicada a casos diametralmente opuestos. Y para lo que valdría es para desautorizar a las paginas de enlaces, no a los vendedores de armas. ¿A que mola?

5 comentarios:

  1. Empezando por el símil, a lo mejor has encontrado la prueba del nueve de que copiar creaciones intelectuales no es delito ni falta. Así no habría contradicción y podrías defender las páginas de enlaces y a la vez condenar la venta de armas. Esta es justo mi creencia.

    Sobre lo que está ocurriendo con el mundo árabe, sí hay mucho de hipocresía. Antes la señalábamos y hacían como si nada, ahora casi no pueden ni aparecer en público porque ya no cabe el engaño. Sólo los cínicos y los sádicos pueden seguir defendiendo la postura de USA-UE.

    Pero, como entender un poco de lo que ocurre realmente en situaciones tan confusas yo me voy a centrar en dos cuestiones. Una, que precisamente dos países tan importantes estratégicamente como Egipto en lo geopolítico y Libia en lo energético es donde más se están fijando las cámaras y que en Egipto, mientras no se demueste lo contrario, hay un golpe de estado que supone que una junta militar tome el relevo de otro militar; de ahí la rápida visita de Cameron para transmitir las directrices que quien les paga que no es otro que USA. Segunda, que de igual manera en Libia nadie quiere que el pueblo acabe con el tirano, por eso todos ponen la boca pequeña en sus condenas a lo que ocurre; lo que se espera es que Gadafi esté tan débil que con un empujoncito tipo "operación quirúrgica" y "justificadísima" ponga de nuevo las cosas en su sitio... para los socios petroadictos, claro.

    Un saludo.

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  2. Confieso que no entiendo tu primer párrafo. La misma lógica que exime de responsabilidad a las webs de descargas eximiría también a los vendedores de armas. Y como yo no quiero eximir a éstos últimos pero quiero ser congruente tengo necesariamente que darle idéntico tratamiento lógico a unos y a otros.

    Una vez sabido esto, y desde mi punto de vista, solo asumiendo que la propiedad intelectual no es algo digno de protección se pueden seguir defendiendo las páginas de enlaces.

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  3. Yo veo tu lógica pero lo que digo es que la premisa de que copiar ideas es un delito es falsa y, siendo así, tu ejemplo sería válido sin que entren en contradicción aquellos que defienden la inocencia de las páginas de enlaces y condenan la venta de armas, que creía que era tu caso. Es que soy de los que opinan, usando tus mismas palabras, que la "propiedad intelectual" no es algo digno de protección; por lo menos en la forma en que está defendiéndose ahora.

    Un placer leerte.

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  4. Copiar ideas sí es un delito tipificado, otra cosa es que no te guste. Para eso están los derechos a autor y patrimoniales. Luego están los matices (el ánimo de lucro y otros), pero a grandes rasgos la cosa es así.

    Yo sí estoy a favor de proteger la propiedad intelectual, posiblemente con cambios respecto a la legislación actual, pero considero que una creación es propiedad de su autor y que este tiene derecho a intentar sacarle rendimiento económico sin que venga alguien a decirle que no, que lo que él ha creado con su tiempo y esfuerzo es del primero que se lo quiera apropiar. Y así sí que funciona la analogía con el comercio de armas.

    Saludos.

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  5. “Sí, el fantasma del islamismo radical también es recurrente.”

    En efecto, gracias a la versión oficial del 11-S, que sirve tanto al Imperio como a Putin, Gadafi... para agitar ese fantasma.

    En cuanto a la ética, viene bien que la recuerdes, pero lleva mucho tiempo sacrificada: los políticos son demonios y las masas, sus comparsas.

    Saludos cordiales.

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