jueves, 7 de mayo de 2015

¿Está Esperanza Aguirre gagá?

[Foto: estoybailando.com]
De Esperanza Aguirre se están diciendo muchas cosas pero hay un argumento que nadie parece querer utilizar: ¿es esta mujer apta para gobernar un ayuntamiento? Dicho de otro modo: ¿está capacitada intelectualmente para gobernar otra cosa que no sean sus funciones corporales más básicas?

Ella misma, con motivo del incidente de tráfico en la Gran Vía, aludió a su presunta carencia de facultades debido a la edad cuando se refirió a sí misma como "sexagenaria", con vistas a "dar penica" de cara a la opinión pública y las autoridades. Una sexagenaria que puede cometer otros "errores" como los de mantener a un corrupto de manual como Francisco Granados, actor principal en la trama Púnica, como secretario general de su partido en la capital; o tener durante años a Ignacio González como su segundo de a bordo mientras urdía su propia tramilla de corrupción alrededor de su ático; o nombrar a Alberto López Viejo, imputado por la Gürtel, viceconsejero de presidencia y concejal de deportes durante su presidencia de la Comunidad de Madrid.

Son demasiados "errores", y demasiado gordos para alguien que ha ostentado tanta responsabilidad. Y para quien se erige en martillo de sus adversarios políticos, siempre impartiendo lecciones plena de chulería y prepotencia.

Pero ahí no queda la cosa. Ahora tampoco recuerda haber hablado jamás con Luis Bárcenas cuando ella misma declaró en 2009 haber mantenido con el ex-tesorero una conversación telefónica. Lo último ha sido la acusación a Manuela Carmena, candidata de Ahora Madrid a la alcaldía, de no haber conseguido su plaza de jueza a través de una oposición. La lideresa ya ha tenido que pedir disculpas por un nuevo "error", otro que apuntar en su lista. Y lo ultimísimo, su conato de sinceridad en La Sexta cuando admitió los sobresueldos en el PP, cosa de la que ahora se intenta desdecir entre patéticas acusaciones de persecución.

Después de este rosario, me sorprende que ninguno de sus rivales  se ensañe con las facultades intelectuales de alguien que comete "errores" tan  graves y significativos. No se trata de hacer sangre de manera inmisericorde, a tenor de que todos nos haremos mayores antes o después, pero es palmario que esta mujer comienza a mostrar síntomas que, a mi entender, no la hacen apta para el desempeño de funciones de gobierno. Una presidenta con las dotes intelectuales mermadas es algo que la ciudad de Madrid no se puede permitir.

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