lunes, 27 de octubre de 2008

La fascinación de Obama

Según tengo visto en mis correrías digitales, un significativo sector de la izquierda española (quizá el más directamente vinculado el PSOE) tiene puestas en Barack Obama unas expectativas que no se si se acercan a lo que éste hombre verdaderamente representa. Vale que es distinto a Bush, pero es que Bush y su cohorte de neocons eran el extremo. Ser mejor no convierte a los demócratas, ni a Obama con ellos, en progresistas de pura cepa. Una analogía cercana y reconocible puede ser la de Ruiz Gallardón en el PP frente a parcela más selvática de su partido, encarnada por gente como Mayor Oreja, María San Gil o los felizmente desaparecidos -para la vida política- Ángel Acebes y Eduardo Zaplana.

Que Obama es negro -minoría racial históricamente discriminada en los USA- y de familia procedente de un país del tercer mundo son otros motivos que, a mi modo de ver, despiertan en la izquierda española un mayor sentimiento de afinidad y aprecio por el candidato demócrata. Se le presumen por ello principios de los que el progresismo hace bandera. Pero llevar ésta confianza hasta el extremo de pensar que éste hombre es de izquierdas o que va llevar a cabo políticas siquiera cercanas a la socialdemocracia me parece de una ingenuidad galopante. El deseo de pasar página de la etapa Bush es comprensible, pero tampoco justifica la estrechez de miras ni confundir la realidad con los deseos.

Yo no lo voy a negar, quiero que gane Obama, pero por el mismo motivo por el que me decanté por Zapatero en las últimas elecciones: percibo a la alternativa como más perniciosa para los intereses generales (del mundo en éste caso), no porque su figura me fascine o sus propuestas me seduzcan.

2 comentarios:

  1. Ese es el problema del bipartidismo, pues realmente no ha alternativa posible y los ciudadanos acaban votando al "menos malo".

    Por otra parte, Obama es liberal significando una cosa de distinta de loa que se entiende por ese término en España. En sus propuestas no ha hablado ni de inmigración, ni de un seguro universal en la sanidad, así que mucho change no creo que traiga en su cartera, mas aún en un mandato que estará hipotecado por la Guerra de Irak (hasta 2011 nada de retirar las tropas) y la recesión económica.

    Y ya para rematar es que ¿nadie se acuerda de la declaraciones de Hillary Clinton sobre que ella no dudaría en bombardean Irán? eso sí que es progresismo del bueno, en fin.

    ResponderEliminar
  2. Hombre, tanto como que sus propuestas "ni se aproximan a la socialdemocracia" no creo que sea. Otra cosa es que un demócrata americano no tenga problemas para declararse liberal, o hablar bien del mercado, y a un europeo le cueste mucho más. Aunque en realidad el europeo también lo sea.

    Hay que tener en cuanta que si se "aproximara" un poco más a lo que aquí llamamos socialdemocracia, no lo votaría ni su padre: hablamos de Estados Unidos.

    ResponderEliminar