martes, 1 de agosto de 2006

Israel, terrorismo y el GAL

El despliegue militar que Israel está protagonizando en el sur de Líbano como respuesta a las acciones bélicas de Hezbolá acapara las portadas de los últimos días. A la luz de las víctimas civiles libanesas que el conflicto se está cobrando, el adjetivo "desproporcionado" es el más utilizado para calificar dicha respuesta. Y a eso voy.

Las declaraciones del secretario de organización del PSOE, José Blanco, en las que aseguraba que Israel buscaba causar víctimas civiles el Líbano deliberadamente, aderezadas con la imagen del presidente Zapatero con una kufiya o pañuelo palestino hicieron que el embajador israelí protestara enérgicamente ante el gobierno español. Inmediatamente, la derecha política, por boca del
portavoz del Partido Popular en la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados, Gustavo de Arístegui, y la mediática saltaron al unísono para abroncar a ambos líderes socialistas tildándoles de antisemitismo e israelofobia. No abundaré en lo que decía Arístegui cinco días después de comenzar los bombardeos..., bueno, por qué no:

"los ataques israelíes están afectando a millones de personas inocentes que no sólo no tienen nada que ver con la organización radical, sino que son firmes opositores a la misma. Yo no pongo en duda el derecho a defenderse, especialmente después de sufrir un ataque unilateral sin que mediase provocación alguna. Sin embargo, las medidas tomadas por el ejecutivo de Ehud Olmert son desproporcionadas, indiscriminadas y muy probablemente, ineficaces. La reacción israelí hubiese debido centrarse en objetivos claramente vinculados a la organización terrorista y no a los que han afectado gravemente a la población civil libanesa y que han causado decenas de victimas civiles. Ese no es el camino, eso no es aceptable."
Dejémoslo estar. El caso es que la derecha política parece justificar las acciones de Israel, aunque implique la matanza de civiles, suponga la invasión de un país soberano (el mismo motivo que tuvo la ONU para bendecir la primera guerra del Golfo) y lleve a saltarse a la torera cualquier atisbo de legalidad internacional.

¿Y el GAL que pinta aquí?

Muy sencillo. El GAL fue un grupo terrorista montado desde las cloacas del gobierno socialista de Felipe González. Su objetivo era, simple y llanamente, matar etarras. Lo consiguieron, pero también cometieron errores (el asesinato de Santiago Brouard, el secuestro de Segundo Marey,...). En mayor o menor medida, era una iniciativa armada auspiciada desde el Estado para acabar ilegalmente con una banda terrorista que no paraba de causar bajas entre la población española (recordémoslo, eran los terribles años 80, los años de plomo).

¿Cual es, entonces y en su fundamento básico, la diferencia entre el GAL y la actual actividad bélica desarrollada por Israel? A mi juicio, sólo una: el GAL era negado por el Estado y después fue perseguido por el propio Estado, mientras que las acciones de Israel son promovidas en primera persona por el ejecutivo israelí. Es decir, hacen bandera del lo que aquí calificábamos de terrorismo de estado en el caso del GAL y bajo el mismo pretexto: proteger a sus ciudadanos.

Y los que ahora se muestran comprensivos con Israel, ¿qué han llegado a decir del GAL?

Los diputados del PP les aplaudieron en pie y luego despidieron al presidente del Gobierno con abucheos y gritos referidos al GAL.
Aquí tenemos otra:
La reacción del PP a una proposición no de ley presentada la semana pasada por el PSOE ha sido rápida. En la iniciativa socialista se pedía que el Parlamento declare que, "más allá de toda duda razonable", Irak no poseía armas de destrucción masiva en 2003. El PP ha registrado este martes otra proposición no de ley para que el Congreso declare "probado, más allá de toda duda razonable", que existieron los GAL y que "se produjo también una continuada utilización ilegal de los fondos reservados en el Ministerio del Interior".
Y no hablemos de la cal viva...
La Diputación Permanente del Congreso (órgano que sustituye al Pleno en períodos no ordinarios) volvió a rechazar la solicitud del Grupo Popular de convocar una sesión plenaria extraordinaria que discuta la creación de una comisión de investigación sobre la detención ilegal de dos militantes del PP en una manifestación de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) en enero de 2005. En un intenso debate con el portavoz adjunto socialista, Julio Villarrubia, la diputada del PP, Ana Torme, agradeció al PSOE que no utilizara "cal viva" contra los detenidos.
¿Alguien se imagina a un dirigente del PP instando al primer ministro israelí, o al embajador, a que haga público reconocimiento del incumplimiento sistemático de las resoluciones de la ONU que su país viene realizando? Yo tampoco.

Parece que el PP considera el GAL como una de las siete plagas de Egipto, poco menos. A nadie se le escapa que en la refriega política, el principal partido de la oposición se agarra al clavo del GAL siempre que piensa que ello puede hacer daño al presidente o al Gobierno. Pero ello no deja de ser curioso habida cuenta de la benevolencia con que despachan las acciones de Israel, que en comparación dejan a los Grupos Antiterroristas de Liberación como una muchachada jugando a los petardos. No se si esa actitud deja traslucir una mal disimulada doble moral o todo forma parte del cálculo electoral.


El ministro portavoz en funciones, Josep Piqué , ha dicho al término del Debate de Investidura en el Congreso de los Diputados, que el Gobierno, «como es habitual en estos casos», no quiere pronunciarse sobre la sentencia del «caso Lasa y Zabala». Según Piqué, «el Gobierno expresa el máximo respeto a lo que es el ejercicio de la independencia del Poder Judicial y, por tanto, no va a hacer mayores comentarios».Tabién el vicepresidente primero del Gobierno, Francisco Alvarez-Cascos, ha asegurado que no está en condiciones de hacer valoraciones sobre la sentencia del caso por respeto a la Justicia y porque la norma del Gobierno en materia de resoluciones judiciales es «no hacer declaraciones».
Personalmente, me quedo con lo segundo.

1 comentario:

  1. Un gran análisis, con el que coincido en gran medida.

    Un saludo

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