viernes, 1 de septiembre de 2006

El increible hombre menguante


Richard Matheson es uno de los más notables autores de la literatura fantástica del siglo XX y The Shrinking Man (traducida en España como El Increible Hombre Menguente) una de sus obras más reconocidas. Hace poco se ha reeditado ésta novela escrita en 1956 y que llevaba tiempo queriendo leer.

Quizá más conocida por su adaptación cinematográfica en 1957, de la que el propio Matheson escribió el guión, ésta es otra novela, como ya ocurría en
Soy Leyenda (1954), donde lo cotidiano se retuerce para convertirse en algo anormal y grotesco. Un extraño fenómeno físico hace que Scott Carey mengüe su tamaño progresivamente hasta verse convertido en una rareza, en una especie de fenómeno de feria desvinculado de los afectos y emociones de un ser humano corriente. Pero pese a saber que tiene sus días contados, habida cuenta de que su reducción de tamaño es inexorable, un sentimiento interior, una especie de apego a la vida más alla de todo entendimiento racional (Scott Carey sufre lo indecible a medida que va empequeñeciendo y se va convirtiendo en un ser aislado del mundo) le lleva a luchar contra toda adversidad que se le pone delante para comprobar, no sin sorpresa que, una por una, las va superando todas. Objetos cotidianos se ven transformados en barreras infranqueables o en amenazas solapadas. En otras palabras, la adversidad que le ha puesto a prueba le ha incrementado su latente instinto de supervivencia y autoconservación haciendole, paradójicamente, más fuerte tanto física (proporcionalmente a su tamaño) como psicológicamente pese a ser cada vez más minúsculo.

Mención aparte merece el tratamiento que Matheson hace de la presuntuosidad humana, burlándose del
homo sapiens que se cree la medida de todas las cosas y cuestionando el encaje que el hombre se ha otorgado en el esquema general de universo.

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