lunes, 4 de diciembre de 2006

Hard Candy: ¿de dónde sale ésta caperucita?


Otra de la pelis que he tenido a bien visionar últimamente ha sido
Hard Candy, primer premio del festival de cine fantástico de Sitges del año pasado.

Sus protagonistas son una descarada adolescente menor de edad y un joven treintañero que entablan relación en un chat y que deciden conocerse en persona. El encuentro conduce a la pareja a la vivienda de él, aparentemente de común acuerdo. Pero una vez allí, la en apariencia cándida Hayley se torna en una una gélida e insensible máquina de infligir dolor a Peter. ¿El motivo? Le acusa de pederasta y asesino, pero nunca veremos evidencia alguna de tales fechorías, tan solo tenemos las interpretaciones de los actores para convencernos de que el proceder de Hayley está empujados por un deseo de venganza justificado y de que la reiterada apelación a la inocencia propia de Peter es sincera y no un truco para salvar el pellejo.

El film, cimentado casi en su totalidad en la actuación de éstos dos personajes en un entorno cerrado, consigue que uno llegue a sentir aversión por Hayley pese a la aparente simpatía que podría despertar su particular tour de force (dar una merecida lección a un pederasta) y a empatizar con el supuesto pedófilo, víctima indefensa de los manejos de la adolescente. Además plantea interesantes cuestiones: ¿hasta dónde llega la responsabilidad de los adultos frente a los menores cuando éstos se comportan siguiendo unas pautas poco acordes con su edad? O, tal y como refleja David G. Natal en su crítica para La Butaca, "¿acaso alguien capaz de hacer lo que hace Hayley con sus 14 años no es lo suficientemente adulto como para mantener relaciones con alguien que supere los 18?".

Uno de los aspectos cruciales es si la culpabilidad de Peter es fidedigna o si sólo está pagando los platos rotos (en un momento dado, confiesa ser pedófilo -que no pederasta-, pero no asesino) de otros. Como ya he señalado, la labor de hacer más o menos creíble a los personajes recae enteramente en los actores, a los que no juzgaré por haber visto la película doblada al castellano. No hay información adicional por otras vías, no hay más datos que nos hagan refinar nuestra opinión sobre los actos de Hayley y sobre la actitud pasada de Peter.

Y la película termina (no diré cómo) con una duda que me hace cuestionar todo lo que previamente he visto. ¿Quién es Hayley? ¿De dónde sale? Hay un momento, ya en la escena final en la que Hayley grita al presunto pederasta algo que no transcribiré (entre otros motivos porque no recuerdo la frase con exactitud) pero que conduciría a pensar que no es más que la personificación del remordimiento de Peter, lo que llevaría a deducir su culpabilidad. Pero no es así, Hayley es un ser tangible, como muestra la escena con la vecina de Peter: habla con ella, interactúan. No es, por tanto, un ente imaginario, no es la personificación de nada. Hayley existe, pero en ningún momento se nos explica quien es, de dónde viene, cómo está tan segura de la culpabilidad de Peter.

Personalmente, ésto último convierte todo el anterior metraje en agua de borrajas, en un ejercicio gratuito de morbo sin mucha significación. ¿Ha salido Caperucita a la caza del lobo? Pues muy bien, pero para los que deseamos que las películas que se presentan en términos de verosimilitud sean verosímiles, el final de Hard Candy es todo un mazazo, ya que se nos ha entretenido durante hora y media con algo que supuestamente tiene una motivación y un sentido para, finalmente, comprobar que uno ni siquiera puede explicar la presencia en pantalla de su principal protagonista.

2 comentarios:

  1. Ya tengo el gusanillo en el cuerpo, Flash. No había ni oído mentar la peli: se me habrá escapado la mención en Metrópoli ¿Cine o DVD?

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  2. Ya en dvd, o tira de mula si tienes opción.

    Saludines.

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