lunes, 26 de marzo de 2007

¿Quién puede ser peón negro?

Las comparecencias de los testigos en el juicio por el 11-M están revelando una serie de datos de lo más interesante. No es que fueran del todo desconocidos, ya que muchos de ellos ya se encontraban reflejados en el auto de procesamiento redactado por el juez Del Olmo y fechado en abril de 2006, pero el contexto mediático que rodea a éste macro-proceso judicial es tan poderoso que mucho de lo que en él se dice cobra una relevancia de cara al público inusitada tan solo unos meses atrás. En especial para esa secta de fanáticos llamada Peones Negros.

La plataforma cívica de los PP.NN. se ha dedicado durante los últimos dos años largos a jalear unas teorías conspirativas que se han convertido, entre otras cosas, en el trampolín desde el cual el líder de la secta, Luis del Pino, se ha lanzado al estrellato mediático, con profusión de intervenciones en Telemadrid y Libertad Digital TV. Todo ello partiendo desde un inicial y absoluto anonimato.

Durante meses y meses y desde el soporte virtual porporcionado por Libertad Digital, así como desde los distintos foros nacidos al amparo de la reina madre conspiranoica, los peones han venido repitiendo hasta el cansancio una serie de mantras, una sucesión de eslóganes construidos con un lenguaje descaradamente intencional y que tienen como fin precipitar las conclusiones del lector hasta hacerlas coincidir con aquello que se quiere transmitir. El juicio está poniendo de manifiesto lo que muchos ya sabíamos, esto es, que esas consignas eran insidiosas, embusteras y falaces. O, en el mejor de los casos, presas de una formidable desinformación, imperdonable en quienes se autodenominan "buscadores de la verdad" y que tienen en el proselitismo uno de sus rasgos característicos. Hagamos un rápido e improvisado recuento:

-Durante mucho tiempo los conspiranoicos especularon sobre la posibilidad de que lo que estallara en los trenes fuera un explosivo militar, tipo C3 o C4, sin embargo el testimonio del testigo protegido 28296 (Jefe Tedax Madrid) nos dice que esa posibilidad fue descartada tras el explosionamiento controlado de la primera mochila rescatada de los trenes. El humo de color claro producido por la deflagración fue suficiente ya que los explosivos militares citados provocan un humo de color muy oscuro.

-Como parte de la fábula que consideraba a los suicidas de Leganés poco menos que víctimas de las FyCSE, se dijo que no se habían encontrado restos de cinturón de explosivos alguno, cosa desmentida con rotundidad por el mismo testigo y en la misma comparecencia, tras un receso (mismo enlace de antes).

-Otra falsedad reiterada hasta la saciedad es que los GEOS graban todas sus actuaciones en vídeo salvo la de Leganés, cosa que desmontó el jefe de éste cuerpo en su testimonio: los GEOS nunca se graban (primer minuto del vídeo de su declaración). También aplasta las afirmaciones de quienes sugerían lo ilógico de no esperar a un negociador: sólo se recurre a ésta medida en caso de haber rehenes, extremo que no se produjo.

- El funcionario del Cuerpo Nacional de Policía, testigo protegido 74693 apisona a los conspis que perpetraron la estupidez de que las voces de los suicidas fuesen una grabación al ser ya cadáveres cuando llegaron los GEOS: asegura que los cánticos y voces escuchados eran en directo. También echa por tierra la teoría del "nutrido tiroteo" que convertía en inexplicable el escaso número de casquillos encontrado.

-Siempre se sugirió que la inexistencia de grabaciones de los terroristas en las estaciones por donde pasaron se debía a que una mano negra las había hecho desaparecer, pero la comparecencia del responsable de seguridad de RENFE terminó de sepultar ésta insidia: no había cámara en ninguna de las estaciones entre Alcalá de Henares y Atocha habilitada para grabar en vídeo.

-La furgoneta Renault Kangoo no estaba vacía, tal y como afirma en su comparecencia el Funcionario del Cuerpo Nacional de Policía y testigo Protegido 79858. Uno de los principales caballos de batalla conspiranoicos, protagonista de una de las más manipuladoras portadas de El Mundo, estampada contra el muro de la jodida realidad.

Y podríamos seguir y seguir..., pero no es éste el objeto principal del post.

En fin, seguir incidiendo en las afirmaciones de los Del Pino's Boys supone implicar a éstos comparecientes, cuyas declaraciones han despachurrado la teoría conspirativa hasta convertirla en pulpa, en el ojo del huracán de la organización del mayor atentado terrorista nunca sufrido en Europa. Conlleva convertir a funcionarios policiales con nombres y apellidos, subordinados en todos los casos a mandos de mayor rango cuando no a cargos de designación política, en cómplices o, cuando menos, cooperantes necesarios y/o encubridores de una matanza terrorista sin precedentes en la historia continental. Y todos ellos, no lo olvidemos, actuantes bajo la autoridad superior del entonces gobierno vigente del Partido Popular. Personas a las que su trabajo les lleva a jugarse el pellejo para proteger a ciudadanos como aquellos que les acusan, siempre de soslayo, nunca directamente, y que cuando lo hacen siempre es parapetándose en el anonimato que les proporciona la Red de Redes. Porque, claro, para acudir al juzgado con una denuncia bajo el brazo hacen falta pruebas, o al menos indicios, pero también valor y decencia, y ninguna de esas cosas abundan en el entorno peonil.

Así que, volviendo al título que encabeza ésta entrada, los abrumadores testimonios, la aplastante sucesión de pruebas que barren inmisericordemente el ideario conspiranoico -dejando a Star Wars como un modelo de rigor científico-, la pura lógica del principio de la Navaja de Occam me lleva a preguntarme: ¿qué conduce a un grupo de personas aparentemente normales a preferir creer en la implicación criminal de policías, jueces, políticos, servicios secretos..., en una conspiración sin precedentes en la historia del mundo con el brutal y sangriento resultado que todos conocemos, antes que admitir que llevan meses y meses enfrascados en una gigantesca farsa orquestada al margen de los hechos y con un evidente interés político y económico? ¿A enrocarse todavía más en los desvaríos que llevan dos años difundiendo al tiempo que la cruda realidad les suelta una nueva bofetada? ¿Qué tipo de gente puede ser tan tenazmente impermeable a todo cuanto arruine sus hipótesis? Se me ocurren unos cuantos supuestos:

1) Ésta gente ya de por sí no era normal. Podemos estar hablando de outsiders, inadaptados, parias sociales que han encontrado en las teorías conspirativas un vehículo para dar forma a una permanente pose de rebeldía frente al poder establecido y que tan solo requería un altavoz mediático para terminar de eclosionar. Los mismos que apuntan a oscuros intereses como causantes del 11-S en Nueva York.

2) Pueden ser personas con exceso de tiempo libre que han encontrado desde sus casas un medio de focalizar sus horas muertas en un tema que les resulta apasionante y, además, les permite compartir experiencias con terceros, conocer gente y participar de una iniciativa en común.

3) Sumando los conceptos del inadaptado y del indolente sin iniciativa ni personalidad nos encontramos con personas deseosas de integrarse en la sociedad a través de un gregarismo mal entendido, necesitados de un sentimiento de pertenencia a un grupo, un colectivo, que les haga sentir que son parte de algo grande y ante el que siempre se muestran dispuestos a supeditar su individualidad.

4) El perfil ideológico es clave en éste asunto. Ciudadanos marcadamente de derechas cuando no directamente ultraderechistas, anhelantes de ver triturado al adversario político (a sus ojos, el enemigo) y que no muestran el menor pudor en mentir hasta el vómito si hace falta y proferir toda clase de infamias sobre quien sea necesario, incluidas sus otrora ensalzadas FyCSE. Es paradójico que Ricardo Sáez de Ynestrillas demuestre más sentido común cuando habla de Luis del Pino que muchos de sus potenciales correligionarios.

5) Votantes del PP con sentimiento de pérdida tras una inesperada derrota electoral en 2004. El trauma de ver cómo perdían unas elecciones que consideraban ganadas les lleva a engañarse a sí mismos en la medida que sea necesaria para evitar cuestionarse ellos y los motivos de fondo de ese fracaso electoral.

6) Inconscientes que se ven reflejados como actores en una suerte de perverso juego de rol, protagonistas de un entretenimiento colectivo del que han desligado toda referencia a la realidad de la tragedia del 11-M, que su subconsciente ha marginado como algo ajeno, como un estorbo que impide disfrutar del juego en toda su plenitud.

7) Personas de bien, gente honesta que se sumergió en las trampa urdida por Luis del Pino de buena fe, buscando aclarar sus sinceras dudas y que, tras dos años de escuchar soflamas se ven abducidos por la dinámica del movimiento cívico, o bien no disponen de la entereza moral suficiente para admitir ante su conciencia que han sido víctimas (y cooperantes) de una burda manipulación sobre la tumba de 192 personas. Con el agravante de haber puesto su granito de arena en el enriquecimiento de quien lo ha promovido todo.

8) Personas impresionables, de nula capacidad crítica y abonados a la información que difunden los medios de una única tendencia política. Entes fácilmente seducibles por una retórica engolada, víctimas propiciatorias de un sesgado lenguaje intencional que carga las tintas siempre en la misma dirección y que se cuida muy mucho de omitir todo aquello que cuestione sus disposiciones.

9) Individuos que, directa o indirectamente, esperan recoger algunas migajas de la incipiente relevancia televisiva de Luis del Pino.

10) Gente que busca obsesivamente el modo de hundir el Gobierno de Rodríguez Zapatero y aupar de nuevo al PP a La Moncloa.

Evidentemente, no podemos quedarnos con una sola categoría para inventariar a los peones; a buen seguro que muchos de ellos serían englobables en varias de ellas al mismo tiempo.

No puedo dejar de mencionar al resto de la cohorte ultra que les alecciona, al coro más rancio y reaccionario del conservadurismo europeo personificado en sub-humanos como Federico Jiménez Losantos, César Vidal o Pío Moa, los responsables de la AVT o el diario El Mundo, que son quienes nutren de consignas, al más puro estilo goebblesiano, a la masa peonil con la ocasional, y a veces no tan ocasional, contribución del principal partido de la oposición. A todos les une un objetivo común: acabar con el Gobierno de Zapatero al precio que sea; y en todos converge un fundamento igual de común: la completa ausencia de principios morales para conseguirlo.

3 comentarios:

  1. No se como hice para desactivar los comentarios en ésta entrada pero lo hice. Ya están restablecidos.

    Perdón por ésta nueva metida de gamba.

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  2. Vuelvo a dejar pues el comentario que hice en el otro post en su lugar correspondiente. Aquí:

    Bueno, la cuestión es que por mucho menos he visto como la gente se demanda por ¿perjurio?, bueno, ahora no me sale el nombre. A veces incluso añaden daños emocionales. Esta gente está haciendo mucho daño, y no sólo al gobierno, cosa que me la trae al pairo, sino a parte de la sociedad qué se los empieza a creer y que buscan un culpable sea como sea. Este gente se está aprovechando de los sentimientos de la gente, sólo falta que cobre por difundir sus paranoias...

    En fin, toda una lástima ver como estos desalmados se hacen famosos a costa de mentir y jugar con la sociedad.

    Salud!

    P.D: Por cierto, leía hoy en la redacción digital de El País que un policía implicado en una falsa trama se apunta a lo de la conspiración.

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  3. Llego un año tarde y de rebote XD

    Suscribo casi todo lo que dices, y me alegro de que la gente lo comente en sus blogs porque al menos sus conocidos se enteran del asunto. Algo es algo, y destapar la enorme pila de indecencias de la conspiranoia es casi una obligación cívica.


    PD: Solo te pediría que no volvieras a usar lo de "perverso juego de rol" XD . Esta frase y otras similares (la de "macabro juego de rol" es ya un clásico) han hecho mucho daño a la afición. Los roleros hemos sufrido también una especie de "conspiranoia" de andar por casa gracias a periodistas amarillos, indecentes, ignorantes o simplemente vagos; a pesar de tener sentencias y sentencias de nuestra parte, periódicamente nos siguen "encasquetando" alguna burrada ;)

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