domingo, 13 de mayo de 2007

Festival de Eurorisión

Una vez más, el mayor atentado contra el buen gusto musical se acaba de perpetrar ésta noche. En Finlandia se está celebrando una nueva edición del festival de Eurovisión en el que, nuevamente, se pone de manifiesto que la música es lo que menos interesa a los organizadores del evento, añadido a que la calidad artística de los representantes que envía cada país tiene un peso irrelevante frente a la diversidad fronteriza de su terruño de procedencia.

Crudo lo tienen países como Portugal o Reino Unido (en mi último vistazo no habían recibido un sólo punto), con tan sólo un país vecino frente a todos esos nuevos estados surgidos al este de Europa durante los últimos quince años, con tantas naciones amigas a su alrededor de las que recibir parabienes. No descubro nada nuevo, pero comprobar que semejante paripé se intenta seguir disfrazando de concurso musical (añado: ahora es una gala, expresión que en España se ha convertido en sinónimo de deyección por obra y gracia de las diferentes televisiones) en el que las virtudes artísticas están valoradas en algo no puede sino llevar a la risa. O al llanto.

Y pensar que en nuestro país hay quien se mosquea porque se envía a éste o aquel cantante deplorable, como si mandar al mejor de nuestros intérpretes (¿existe de eso en España?) implicara automáticamente recibir una avalancha de votos desde Serbia o Letonia. Tristemente para los que se creen ésta patochada, sólo compartimos frontera con tres países (he oído de pasada que Andorra también anda por ahí) y con franceses y portugueses, especialmente con los primeros, durante la historia hemos tenidos sus más y sus menos, con lo que poco hay asegurado.

En definitiva, un despropósito mayúsculo en el que la televisión pública se sigue, inexplicablemente, volcando en su retransmisión, aunque por fortuna menos que antaño. Que insistan en que traguemos con que las opciones de cada participante tienen algo que ver con las virtudes de la canción que interpretan (inexistentes en la mayoría pero especialmente ausentes en las que envía TVE; no olvidemos que ésta es una competición de televisiones europeas, no de estados) es algo que roza el insulto a la inteligencia. Pero en éste país está visto que ser desvergonzado equivale a ser veraz. Y ancha es Castilla.

Y para los que aún siguen éste bodrio esperando que España salga coronada como la reina de Europa, y si se me permite el comentario machista, consuélense con un aspecto nada desdeñable del desembarco en el festival de la nación eslava: sus representantes femeninas suelen estar de lo más macizo.

1 comentario:

  1. Menos mal que en cuanto Zapatero desmiembre Sssspaña, tendremos frontera no con tres, sino con cinco o seis estados, por lo que incrementaremos nuestras posibilidades de ganar este infumable bodrio.
    He aquí el verdadero y maquiavélico plan de los sociatas. Y el Losantos sin enterarse, oiga...

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