lunes, 14 de mayo de 2007

Apóstata de sí mismo

Tenía que pasar. De tanto decir no a todo, de tanto negarse a todo, de tanto oponerse a todo, lo han conseguido. O Mariano I El Embustero lo ha conseguido: se ha dicho no a sí mismo. Ha renegado de su propia política, ha abjurado públicamente de su propia gestión y se ha repudiado a sí mismo. Con un par.

Atentos a la noticia:
Rajoy promete prohibir la regularización masiva de inmigrantes

El líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, prometió este domingo que si gana la presidencia del Gobierno en 2008, prohibirá la regularización masiva de inmigrantes,
Hasta aquí entra dentro de lo normal, de no ser por...
medida que su partido aplicó en al menos cuatro ocasiones entre 1996-2004.
¡Caray! Algo había oído yo acerca de ello. ¿Se extiende la noticia sobre el particular?

Durante los dos Gobiernos sucesivos del PP (1996-2004) a cargo de José María Aznar, y de quien Rajoy fue varias veces ministro, se llevaron a cabo al menos cuatro procesos de regularización, varios de ellos similares al efectuado en 2005 por el Gobierno socialista, y en algunos casos con menores exigencias.

El proceso de regularización extraordinaria que efectuó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en 2005 permitió legalizar la situación de unos 570.000 inmigrantes, muchos de ellos latinoamericanos, que trabajaban en negro.

El número de inmigrantes en España se cuadruplicó justamente en los ocho años de gobierno del PP, llegando a 2,6 millones de extranjeros a finales de 2004.

¡Toma castaña! Y el tío seguro que ni pestañea cuando suelta perlas como:

"La política de papeles para todos no conduce a nada más que a provocar el efecto llamada"

¿Efecto llamada? ¿Cual fue el efecto llamada que llevó a incrementar en cuatro veces la población inmigrante en las dos legislaturas aznariles? ¿Alguien me lo explica?

Pero entendámosle, es normal que diga éstas cosas, forman parte de su idiosincrasia como líder de desgaste de la derecha. Digo de desgaste porque esa parece su labor: tratar de dañar todo lo que pueda al Gobierno con suerte de engañifas, destinadas a cabrear al ciudadano y apartarle de sus auténticos problemas, pero con un letal efecto boomerang: sus opciones como alternativa de gobierno se consumen de forma simétrica, al menos a juzgar por la escasa valoración que le siguen dando las encuestas. Una sacrificada labor de equipo la de Mariano que le convierte en apóstata de sí mismo en aras del advenimiento de un jefe de filas que, de momento, permanece tapado.

Pero al final la cosa es muy sencilla. Es la tradición del pícaro español llevada hasta sus peores extremos, es la tomadura de pelo permanente y sin tapujos, es la presunción de estupidez ciudadana tomada como norma de conducta, es la penuria moral campando a sus anchas, es la ausencia de principios convertida en carta de presentación.

Es, simple y llanamente, Mariano Rajoy.

3 comentarios:

  1. Me quito el sombrero ante tal comentario, a veces uno cree que solo nos damos cuenta unos pocos de las mentiras de este personaje y de toda su tropa, pq cuando estas rodeado de una tropa que ha mentido a la sociedad y aún la ves ahí entonces piensas que la política va por camino errático.
    Aunque tb tengo una teoria con estos del PP, con Rajoy y la Troupe, yo creo que ellos mismos se creen sus mentiras, tienen un problema y no poco menos grave, aunque ya dicen la verdad siempre sale y más cuando esta documentada por noticias, que grandes son las Hemerotecas, y la memória. Un saludo

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  2. Gracias, On Air. La verdad es que a veces me pregunto si procede hacer sangre de las cantadas de la oposición cuando lo habitual es que el blanco de las críticas sea quien ostenta el poder, pero como decía un interviniente en un foro que frecuento la mierda del gobierno es grande, pero se empequeñece al lado de la mierda de la oposición.

    Y a fin de cuentas, éste tipo aspira a gobernarnos.

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  3. Todo este asunto no es nuevo, ya se sabía de cuando la famosa regularización del PSOE, pero no hubo la más mínima autocrítica en el PP ni en sus medios palmeros.
    Ahora que estamos en época de elecciones y de cayucos, es el momento de lanzar otra vez la artillería: si hubo gente que tragó el anzuelo hace dos años, ¿por qué no iba a tragarlo ahora?
    La miseria política del PP es infinita...

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