martes, 15 de julio de 2008

Sobre la crisis inmobiliaria y el endeudamiento

Nos cuenta el diario digital Ya una noticia que dice mucho de la alegría y el escaso sentido común con el que los españoles se lanzaron a comprar pisos en época de bonanza (macro) económica.

120.000 familias españolas no podrán pagar sus hipotecas

Unas 60.000 familias se encuentran en la actualidad en situación de morosidad en España, cifra que podría duplicarse hasta alcanzar 120.000 en los próximos seis u ocho meses, según ha explicado hoy Manuel Pardos, presidente de la Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (Adicae). La Asociación asegura que cerca de 4 millones de hipotecas, especialmente aquellas firmadas entre los años 2000 y 2008, están "en apuros" tras las últimas subidas de tipos de interés(...)

Hubo gente que pensó que tener dos sueldos de 1000 euros les daba para compar un piso con una letra de 900. Aquello de un sueldo para la hipoteca y el otro para el resto de gastos. Pero, lamentablemente, los salarios no han subido al mismo ritmo que la vida y, a partir de la entrada del euro, el precio de las cosas ha pegado un estirón que, unido al resto de causas de la crisis global que afecta al mundo hoy día, está haciendo que haya cada vez más familias vislumbrando serios nubarrones sobre su futuro.

Al amparo del “España va bien” ciudadanos de clase obrera se creyeron clase media de la noche a la mañana por el hecho de poder afrontar una hipoteca generosa con cierto desahogo. Se tiraron a la piscina de los grandes estipendios, del piso en urbanización cerrada con piscina, pista de padel, garaje y coche (o dos coches), olvidando muy pronto de dónde venimos, que hace 25 años éramos un país casi tercermundista. O quizá precisamente por saberlo y, de forma inconsciente, querer dejar atrás rápidamente esa realidad pretérita. Pero no se pasa del tercer al primer mundo en sólo un par de décadas. Hubo españoles que pensaron que el estadio económico que disfrutaba el país era la norma y no la excepción, y con el optimismo y la suficiencia del nuevo rico decidieron que ellos también tenían derecho a subirse al carro de esa prosperidad económica que tan alegremente se nos vendía.

El que decidiera comprar sin tener en cuenta las fluctuaciones de la economía y el mercado laboral ahora estará lamentando su falta de prudencia y sentido común. Pensaron que su presente era el aval de su futuro, pero no era aval de nada en un mundo en el que las economías de los países ni siquiera las deciden sus gobernantes. No es que haya que recrearse en su desgracia, tampoco es eso, pero ocurre que ahora señalan al Gobierno como culpable de la debacle que amenaza con llevarse por delante sus sueños. Yo, en cambio, no veo por qué los demás debemos sufragar su falta de previsión y mesura a través de ayudas estatales. El Gobierno es ahora el chivo expiatorio de su deficiente criterio y de sus ansias de ser más de lo que su propia realidad les permitía.

¿Pudo haber hecho algo el Gobierno en una economía libremercadista? A través del Banco de España/Ministerio de economía podría haber obligado a bancos y cajas a limitar la concesión de créditos e hipotecas desorbitadas, que llegan hasta los 65 años con unas letras mensuales que, con la subida de tipos, alcanzan hasta los 1800 euros, pero entonces se le hubiera acusado de intervencionista, de atentar contra el libre mercado, de frenar el progreso de los españoles. Recordemos al ex ministro de Fomento, Álvarez Cascos, afirmando en el Congreso que si los pisos son caros es porque “los españoles los pueden pagar”.

Entonces sí, se justificaba el precio de la vivienda y nadie se cuestionaba las consecuencias de un hipotético declive económico para los ciudadanos que empeñaban un dinero que no tenían en la compra de una casa. Los constructores instaban en 2004 al recien estrenado Gobierno socialista que hiciera el favor de no intervenir en su negocio, que no interfiriera en el “juego de la oferta y la demanda”. En época de crisis del sector, en cambio, apelan a ese mismo Gobierno para que intervenga y tome medidas que les ayuden a retomar esos años de beneficios inmensos a costa del sueldo del ciudadano.

¿No queríamos libre mercado? Pues ahí tenemos algunas de sus consecuencias. Para todos.

2 comentarios:

  1. Es una situación muy común. Ahí tiene usted a los damnificados de Afinsa, reclamándo que sea el Gobierno, es decir, todos, quien les devuelva el dinero que un particular les ha estafado. Sin embargo esos mismos no hubieran compartido un céntimo del suculento botín que esperaban por especular con sellos que, por otra parte, cualquiera que sepa un poco del tema conoce bien que apenas se revalorizan con contadas excepciones.
    Ahora son las constructoras quienes han estado forrándose a costa de los españoles y que solicitan,una vez su negocio se hunde en el barro,que seamos los estafados quienes apuntalemos s maltrcha economía. ¡Chúpate esa Martinsa!

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  2. Después de la del Ministro SOLVES sobre los "riesgos excesivos"...que él podía ver a diario en la CENTRAL DE RIESGOS DEL BANCO DE ESPAÑA, admitida la CRISIS más compleja que se recuerde hasta por el Presidente Zapatero, una vez ganadas las elecciones... otra...

    otra sandez...esta vez de la Ministra Beatriz Corredor...
    El Gobierno comprará suelo a las inmobiliarias... ¿del recalificado por mini alcaldes de pandereta?...¿a cuanto de repercusión por metro cuadrado construíble?.
    De golpe podría enriquecer de nuevo a ayuntamientos, cajas, inmobiliarios... y a toda la jauría de corruptos.
    ¿Habrá dinero para tanto, o se podrán imprimir tantos EUROS?.

    Rafael del Barco Carreras

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