jueves, 16 de octubre de 2008

¿Cuándo un cartel publicitario es provocativo?

La Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) ha censurado la imagen de la película Diario de una ninfómana, de inminente estreno. Arguye ésta empresa dependiente del Ayuntamiento que el cartel no cumple con cierta normativa en materia de aviso por edades, incumplimiento del que no tengo por qué dudar, pero también alude a que es "gratuitamente provocativo". Observémoslo:

Que uno de los fines de los creativos publicitarios sea buscar la provocación no es algo que me plantee dudas, es inherente a las técnicas de márketing actuales. Ahora bien, ¿es que nunca se han expuesto imágenes en soportes públicos, por todo lo largo y ancho de la geografía madrileña, que podrían ser susceptibles de recibir el mismo tratamiento? Se me ocurren varios sobre los que, según los criterios observados por la EMT, podría planear la sospecha de "provocación gratuita". Por ejemplo, el de la segunda parte de la película Saw, el cual se pudo ver por Madrid sin que nadie pusiera objeción alguna:

No se yo que puede resultar más ofensivo, si una imagen sensual no explícita o la de un par de dedos amputados, presumiblemente con violencia. Ésta misma saga cinematográfica, en su cuarta entrega, nos obsequiaba con otro plato de similar enjundia pero con un contenido aún más escabroso:


Ambos carteles han podido ser vistos por los madrileños en soportes públicos sin el menor problema y sin que nadie pusiera el rito en el cielo. Yo los veía a diario en el metro mientras estuvieron de actualidad.

¿Quizá es que estamos llegando (o ciertas personas están llegando) a unas cotas de puritanismo similares a las que hay en los USA, hasta el punto de tolerar mejor la violencia que el erotismo? Hace unos años no parecía existir éste problema. En 1989 el cineasta italiano Tinto Brass, especializado en cine erótico, estrenó "Los burdeles de Paprika". El cartel promocional que se pudo ver en el suburbano de la capital juro que fue el mismo que el de la carátula del DVD:


¿Acaso da la impresión de que ésta señorita está ofreciendo sus servicios como contable? Hoy quizá no pasaría el filtro municipal...
Éste mismo director estrenó otra película cuatro años después, en la misma onda que sus antecesoras, llamado "El hombre que mira", y cuyo cartel también pudo verse en los pasillos del metropolitano madrileño (entre, posiblemente, otros lugares públicos):


También podríamos traer a colación la fotografías de Maribel Verdú en ropa interior (o la de cualquier campaña publicitaria de prendas íntimas, pasada o presente) que hace algunos años poblaban las marquesinas de la hoy púdica EMT y que, según recuerdo, fueron atacadas por desaforados entusiastas de la actriz con el fin de extraer su imagen del soporte en el que se encontraba, supongo que para su disfrute exclusivo. ¿Ya nadie se acuerda de aquello? ¿Acaso la provocación no es algo que, en gran medida, mide la mente del observador? ¿Estamos ante un retroceso a tenor de lo visto en tiempos pasados o se trata de un caso de doble moral?

Si se ha incurrido en incumplimiento de normativa no hay nada que decir. Pero por favor, que no se den excusas peregrinas porque sólo dan lugar a especulaciones sobre motivos ocultos. Y la palabra censura resulta muy fea a éstas alturas de la vida.

4 comentarios:

  1. Hey, es verdad, no me acordaba de aquello del robo de los carteles de la Verdú: debió ser a mediados de los 90, porque recuerdo que en la Ciudad Universitaria no quedó ni uno.

    Pero vamos, tienes toda la razón: cada pocas semanas hay una campaña de publicidad de alguna marca de lencería (Playtex, Dim, Wonderbra...) y las marquesinas de las paradas de autobús se llenan, para deleite de muchos (me incluyo) de imágenes que dejan bastante poco a la imaginación. Bastante más provocativas que ésta, por cierto. Pero claro, no será Espe la que prive a una gran empresa de hacer negocio.

    Por cierto, esta mañana venía al curro en autobús y al pasar por un par de paradas en la callé de Alcalá, he visto folios pegados con celo a las marquesinas en los que estaba escrito a boli "Diario de una ninfómana" y algo más que no he sido capaz de ver. Curioso.

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  2. Es igual. Son tan cortitos que así sólo hacen que dar propaganda a la película. Ningún cartel le daría tanta publicidad como esa retirada.

    Puedes ver películas de tiros y muertes a todas horas y en cualquier sitio, desde siempre. Ya en mi infancia los pistoleros e indios se dedicaban a matarse sin ningún problema; y los romanos; y las "hazañas bélicas". Corría la sangre, y corre, por la pantallas con una alegría que "pa qué". Y es tan normal. Claro, sólo se trata de matar a seres humanos. Pero ¿un culo?, ¿una teta?, no digamos una pilila. Eso son palabras mayores, intolerable para las "buenas conciencias". Matarse es tolerable; pero ¿el sexo?, ¿gozar del cuerpo? En fin. Todos conocemos a muchas personas que hacen el amor. ¿Conocemos a muchas que van matando por ahí?

    ¿Qué es verdaderamente lo incorrecto, escandaloso?

    Pedro Pelija

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  3. Hombre.. bien mirado el cartel, hasta le podia dar la razon a su retirada.. pero si despues nos fijamos en los otros que aportas.. madre de dios!! Es que ahi si que ya no lo entiendo..

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  4. Independientemente de las pruebas que puedas aportar de carteles peores tenemos que tener clara una cosa: noes igual de osbceno el cartel de "Diario de una ninfomana" que cualquiera de los carteles de cualquier marca de ropa inteior que claramente buscan provocar, no llamar la atención de la mujer sobre lo bonita y comoda que es, sino lo erótica y sugerente que llegas a estar con ella...

    Ya va siendo hora de abrir la mente de la gente, que estamos ya avanzados en otros muchos temas.

    Aprovech paa decir que me ha encantado la forma de tu blog: claro, conciso y con las ideas en su sitio. No hace falta ni videos ni florituras, y con este tema has termiando de encantarme, definitivamente.

    Suerte en el concurso y que subas en e ranking con el apoyo de tus fans...

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