lunes, 12 de enero de 2009

2009, año del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin

Én éste año que acaba de comenzar se conmemora el bicentenario del nacimiento de uno de los científicos más relevantes de la historia de la humanidad, Charles Darwin. Sus libros El origen de las especies y El origen del hombre son dos de los tratados científicos más reveladores y revolucionarios, habida cuenta de la época en que fueron concebidos, de cuantos se hayan escrito hasta la fecha. Sus teorías sobre la evolución de toda la vida sobre la Tierra a partir de un mismo antepasado común y selección natural como la forma en el que ésta evolución se produce, siguen estando vigentes más de cien años después de formuladas y plenamente aceptadas por la mayoría de la comunidad científica mundial.

La idea de una alternativa al creacionismo religioso nunca ha sido del agrado de sus defensores, pero hasta la misma Iglesia Anglicana, ferviente opositora a las teorías darwinianas, pidió reciente y públicamente disculpas por su comportamiento pasado en relación al trabajo de Darwin.

No puedo dejar de mencionar también a Alfred Russel Wallace, quien llegó a conclusiones similares a las de Darwin de forma independiente y separada, llegando a publicar conjuntamente un documento donde desarrollaban el concepto de selección natural.

Y al hilo de todo ésto, enlazo un artículo donde se hace un acercamiento, pienso que acertado, entre ciencia y espiritualidad (o religiosidad, que no religión) en la que se plantea una convivencia plácida entre ambas materias.

3 comentarios:

  1. Con frecuencia me preguntan si cabe la posibilidad de compatibilizar la ciencia con la religión

    Leo en el enlace. Creo que para responder a esto, nadie mejor que el propio Darwin:

    Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada por el Creador en un corto número de firmas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido girando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas las más bellas y portentosas

    Palabras con las que finaliza El Origen de las Especies.

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  2. Si pero, como buen científico, no afirma que así fuera el comienzo de todo porque no dispone de evidencias. Ese párrafo me consta que es utilizado por los creacionistas para incorporar a Darwin a las filas de la fe, cuando toda su obra es producto de la aplicación del método científico. El mismo que descarta el diseño como opción alternativa a la selección natural.

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  3. Darwin era consciente de los prejuicios teológicos que su obra iba a tener que superar. Creo que esa es una de las razones (si no la principal) por las que decidió finalizar así su libro. Por supuesto, no quiero decir con esto que no lo pensara: todo el libro es un magnífico ejemplo de honestidad intelectual.

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