lunes, 26 de enero de 2009

Reacciones cavernarias al bus ateo

La campaña del bus ateo tiene inquietos a los caudillos católicos españoles. No puedo decir que no lo entienda, habida cuenta de que éste es un país que hace poco más de tres décadas vivía entregada al nacionalcatolicismo. Es como si alguien habituado a torturar a sus semejantes, en cuestión de unos años, viera como los torturados son reconocidos socialmente y reciben parabienes en toda clase de ámbitos. En una sociedad democrática es lo normal, pero en la mente del torturador, habituada a una perversa inversión de valores, siempre quedará un poso de rebeldía ante la destrucción del sistema que le disculpa y respalda.

Algo así es lo que está ocurriendo con el catolicismo en España, evidenciado en su atrofiada y pleistocénica clase dirigente. La Conferencia Episcopal ha tenido la ocurrencia de decir qué clase de publicidad no es apropiada para ser incluida en espacios públicos:

"la libertad de expresión es un derecho fundamental. Todos pueden ejercerlo por medios lícitos. Pero los espacios públicos que deben ser utilizados de modo obligado por los ciudadanos no deben ser empleados para publicitar mensajes que ofenden las convicciones religiosas de muchos de ellos"
Para empezar cabría decir que la Iglesia ha sido una de las instituciones más liberticidas que ha conocido la humanidad, así que más le valdría abstenerse de impartir lecciones en materia de libertad. Luego habla de "mensajes que ofenden convicciones religiosas". ¿Por qué me recuerda, salvando las lógicas distancias, a las reacciones suscitadas por las caricaturas de Mahoma? Nadie impide a los supersticiosos serlo. ¿Por qué los demás hemos de vernos condicionados por los términos que precisa dicha superstición?

"Si se hace así se lesiona el derecho al ejercicio libre de la religión, que debe ser posible sin que nadie se vea necesariamente menospreciado o atacado"
Hay que joderse. Los dueños de la cadena de radio campeona del insulto y el ataque personal, algunos de los cuales ya tienen coste penal, hablando de derechos lesionados. Es de una hipocresía que tira de espaldas. ¿Y puede saberse qué menosprecio hay en expresar algo que es rigurosamente cierto, como que no hay pruebas de la existencia de Dios? ¿Hay que callarse para no "ofender" a los creyentes y también hay que callarse cuando es la religión la que invade el espacio público, como en el caso del colegio de Valladolid? Porque en tal caso la reacción de los obispos no fue ni con mucho la misma. ¿Son los ateos los que siempre han de estar con la boca cerrada? ¿Consideran los obispos que la campaña de contrapublicidad en respuesta al bus ateo es un atentado contra los derechos de los ateos? No se les conocen declaraciones al respecto.

"insinuar que Dios probablemente sea una invención de los creyentes y afirmar además que no les deja vivir en paz ni disfrutar de la vida, es objetivamente una blasfemia y una ofensa a los que creen"
Aquí ya sí que se han superado. ¿Por qué narices ha de preocupar a un ateo qué o qué no es una blasfemia? Y se dice "probablemente" porque, a tenor de las evidencias, Dios no existe. Es objetivamente algo cierto guste más o menos. Si la verdad es lo que ofende, entonces son los obispos quienes tienen un grave problema. En realidad, todas las religiones tienen un serio e histórico problema con la verdad, la cual siempre han tratado de adaptar a sus dogmas.

"las autoridades competentes deberían tutelar el ejercicio pleno del derecho de libertad religiosa. Es posible hacerlo compaginándolo al mismo tiempo con el amparo y la promoción de la libertad de expresión de todos".

Traducción: queremos total libertad en la difusión de nuestros mensajes. Justo lo que pedimos restringir a los ateos o a cualquiera que se atreva a cuestionar nuestros pontificados. La Iglesia de toda la vida, vaya.

"En todo caso, los católicos respetarán el derecho de todos a expresarse y estarán dispuestos a actuar, tanto con serenidad y mansedumbre ante las injurias, como con fortaleza y valentía en el amor y la defensa de la verdad: Dios es amor"

Vaya, los católicos tienen la deferencia de permitirnos el derecho a expresarnos aun no formando parte de su redil. Cuánta generosidad. ¿Alguien me puede indicar dónde está la injuria de la que hablan? Nadie les impide acudir a los tribunales si consideran menoscabados sus derechos. Pero si lo hacen que sea con todas las consecuencias y acepten las sentencias sean éstas cuales sean.

Luego llega Rouco y la fiesta se anima. Dice Antonio María

[utilizar espacios públicos] "para hablar mal de los creyentes es un abuso que condiciona injustamente el ejercicio de la libertad religiosa"
Yo no veo que se hable mal de los creyentes en el lema del bus ateo, sólo se habla de una verdad científica irrefutable. Nadie ve lesionado su derecho a creer en lo que le de la gana. Lo que Rouco quiere impedir es que a la gente se le ofrezca la opción de pensar por su cuenta.

"La fe no es fuente de preocupación insana, sino de consuelo y de libertad"
Digamos que la historia nos ofrece modelos para pensar ambas cosas, aunque yo pienso que si hay algo que la fe explota son sentimientos humanos primarios como el miedo y la culpa.

[apelaba a las autoridades competentes para que] "tutelen como es debido el derecho de los ciudadanos a no ser menospreciados y atacados en sus convicciones de fe"
Nuevamente se insta a las autoridades a favorecer que la libertad de expresión haga excepciones cuando de la religión se trata. Y es que los viejos hábitos son difíciles de olvidar.

[La libertad de expresión] "ha de ser tutelada. Pero los medios públicos no deberían ser utilizados para socavar derechos fundamentales, tampoco el de los creyentes a no ser heridos y ofendidos en sus convicciones".
El jefe de Losantos, el insultador oficial de la COPE, hablando de heridas y ofensas. ¿Es o no es para sufragar cien campañas ateas? No se puede ser más cínico. Los ateos tienen el mismo derecho que los creyentes a ver representadas en soportes públicos sus creencias, que no son otras que las que demuestra la ciencia. Y si nos ponemos a analizar quién se beneficia más de la actuación pública tendría que ser Rouco el que cerrara la boca. Si tuviera un ápice de vergüenza, se entiende.

En éstas que aparece el Observatorio Antidifamación Religiosa (OADIR), una suerte de brazo propagandístico que pretende actuar como órgano censor y que merecería un post íntegro. Pero como ya me he extendido demasiado sólo me quedaré con ésta perla:
Entendemos que su intención (...) no es simplemente generar un “debate social” o “hacerse visibles”, sino que es transmitir una imagen negativa de Dios, como si fuera un ser del que hay que huir.
No señores. De lo que la campaña del bus ateo insta a huir es del dogmatismo, de la falacia, del sometimiento acrítico, de la hipocresía clerical y de la pereza intelectual. Y por contra, intenta fomentar la felicidad humana desde un pensamiento escéptico hacia todo lo relativo a fantasías improbables y/o engañosas. Y eso, señores obispos, es completamente sano, tanto como un sentimiento de religiosidad enfocado al consuelo personal y que no busca marginar ni someter al discrepante. Pero tanto lo uno como lo otro es ajeno a los intereses de esa monolítica empresa que es la Iglesia Católica Apostólica Romana.

4 comentarios:

  1. "la libertad de expresión es un derecho fundamental. Todos pueden ejercerlo por medios lícitos. Pero los espacios públicos que deben ser utilizados de modo obligado por los ciudadanos no deben ser empleados para publicitar mensajes que ofenden las convicciones religiosas de muchos de ellos."

    Lo que Rouko quiere decir es que la religión debe quedar limitada al ámbito privado. Sin duda, a partir de ahora la Iglesia seguirá su propia regla y dejará de exhibir en público cosas que ofenden a los que no compartimos sus creencias.

    A ver si me he liado...

    Un saludo, Flashman

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  2. Lo del político Rouco es el colmo (pero, aunque nos escandaliza, no nos asombra lo más mínimo). No sólo porque vuelve a usar el victimismo más falso para seguir ganando terreno al Estado, sino porque el muy carota es el principal defensor de los que, a través de su Kope Borroka, atentan más que nadie contra las convicciones de la gente de este país.

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  3. Un par de puntualizaciones:
    Lo que critica Rouco no es que se cuestione la existencia de Dios, si no que se marque la diferencia insinuando que la creencia en Dios te crea preocupaciones y te impide disfrutar de la vida. Centrar las descalificaciones sobre lo que no critica Rouco supone un razonamiento falaz.

    Punto dos. Si fuera cierto que "la Iglesia ha sido una de las instituciones más liberticidas que ha conocido la humanidad", resulta irónico que las sociedades que consideramos más libres sean aquellas en las que la Iglesia ha dejado su huella.

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  4. Saludos, Javier Aranda.

    A tu primera cuestión te respondo con una frase de la propia enrada: Nadie impide a los supersticiosos serlo. ¿Por qué los demás hemos de vernos condicionados por los términos que precisa dicha superstición?

    Además, ¿qué otra cosa hace Rouco y sus cuates de la ICAR cuando sugieren, cuando no dicen abiertamente, que la vida en la fe es la mejor y la única digna, menospreciando tácitamente lo que se aleje de ella? (No son palabras textuales pero si me pongo a buscar apuesto a que las encuentro muy similares).

    En cuanto al punto 2, que la Iglesia, desde la Inquisición hasta el nacionalcatolicismo franquista, ha sido una de las instituciones más liberticidas que ha conocido el hombre no es algo sujeto a opinión: es un hecho histórico contrastable. El por qué las sociedades donde más implantado está el cristianismo sean a día de hoy las más avanzadas desde un punto de vista ético requeriría otro tipo de análisis, pero dejo un apunte: los fundadores de la nación estadounidense se cuidaron muy mucho de separar iglesia y estado en la redacción de la Constitución y en la Declaración de Derechos. Muchos provenían de Inglaterra y/o eran conocedores de lo que suponían las persecuciones religiosas en Europa. A buen entendedor...

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