lunes, 11 de enero de 2010

El populismo de Mariano Rajoy


Dice Mariano Rajoy que cuando gobierne bajará el paro con total seguridad. El discurso de Mariano es el propio de alguien que sabe cómo tiene que dirigirse a una ciudadanía castigada por una lacra social: él tiene la solución y punto pelota. En una coyuntura como la actual cualquier receta que asegure un descenso del desempleo puede ser un éxito potencial entre el electorado. En este país de acríticos pocos se preguntan por los costes de medidas como el abaratamiento del despido y la mayoría solo entiende la expresión “bajar el paro”, embotada su capacidad de análisis por las dramáticas cifras de desocupación. Que no hablen a esas personas de neoliberalismo ni de terminología política, lo que quiere oir es otra cosa: que bajará el paro, y eso es lo que Rajoy les da. No es cuestión de culpar a quien lo esté sufriendo, desde luego, pero es un hecho objetivo que cuanto más límite sea su situación mucho más sensible será a los cantos de sirena.

Si Rajoy gana en 2012 posiblemente lo haga con España ya en pleno proceso de repunte económico, aunque sea en su fase inicial. Y si éste repunte se confirma el líder conservador se podrá anotar el tanto en su casillero. Otro milagro económico del PP, igual que el 1996, cuando Rodrigo Rato no hizo otra cosa que continuar la política económica de Pedro Solbes, tal y como confirmó tiempo después Jordi Pujol, estando la economía española ya en la senda de la recuperación tras superar otra crisis a nivel mundial (no hay más que consultar los datos del PIB de entonces).

Rajoy da a la gente lo que quiere escuchar, aprovechando el ansia ciudadana de esperanza ante un presente poco dado a la sonrisa. Como aquella ocasión en que creyó conveniente soltar aquello de tengo la convicción moral de que fue ETA. Todo por la poltrona. Sospecho que la carencia de ética y vergüenza de este tipo es mucho mayor de lo que incluso sus más furibundos detractores suponen.

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