viernes, 5 de marzo de 2010

El engaño empresarial

Hay empresas que sólo te dan la formación mínima para realizar un trabajo específico. Pero un curso (cuando te lo dan) de una semana, sin apenas posibilidad de practicar y coger soltura antes de entrar en faena no basta, no puedes recordar todo al día siguiente para empezar a rendir al 100%, necesitas un seguimiento que te asegure que sabes hacer las cosas correctamente. En el tipo de empresa del que hablo ese seguimiento no existe, te dan una formación muy básica y con eso ya tienes que rendir como cualquier operario experimentado. Es el currito el que tiene que batirse el cobre con las herramientas tecnológicas, la logística y los distintos departamentos hasta que el trabajo sale adelante. Luego ese currito se siente muy satisfecho de sí mismo por haber salido airoso de la experiencia, tanto que ni se plantea si ese estado de cosas es el que debería ser.

Esa es la trampa, el engaño al que nos tienen sometidos. Consiguen que interioricemos que las cosas solo se hacen mediente el esfuerzo y la dedicación personales de cada uno, pasando por alto la responsabilidad del patrón en la correcta formación y el adecuado funcionamiento del engranaje empresarial. Logran que la satisfacción del trabajo bien hecho (o simplemente hecho, según los casos) sea la única recompensa que esperemos, y que omitamos las múltiples trabas que nos encontramos en el camino de su consecución, originadas en gran medida por la incompetencia, el desinterés y la falta de escrúpulos de quien dirige. Así, a cambio de una inversión mínima, que además repercute negativamente en el bienestar del empleado, se consigue un trabajador comprometido. El ideal de cualquier patronal.

Los hay, currantes, orgullosos de como sacan adelante la situación. No se hacen mayores cuestionamientos, ni se les ocurre dedicar unos minutos a calibrar si el sobreesfuerzo que les supone sacar adelante su tarea es producto de una perversión del sistema que les perjudica. No, se sienten satisfechos consigo mismos y con ello dan motivos al empleador para no variar un ápice su proceder. Disfrutan de la lluvia cuando en realidad les están meando encima.

3 comentarios:

  1. ¿y te acabas de dar cuenta ahora?

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  2. No es que me acabe de dar cuenta, es que esta semana lo he visto ejemplificado en mi lugar de trabajo. Por eso me dio por escribir sobre ello.

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  3. eso lo he visto yo toda la vida en todos los trabajos en los que he estado.
    de eso va tener una empresa, de estrujar al empleado todo lo que se pueda.

    mucho se ha conseguido si no se vuelve a legalizar el dercho de pernada; porque al paso que vamos....

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