lunes, 28 de febrero de 2011

Los problemas del pensamiento cientifico (I)

Ningún testimonio basta para confirmar un milagro a menos que el testimonio sea de tales características que su falsedad sería más milagrosa que el hecho que pretende confirmar.
David Hume


Voy a dedicar esta y la siguiente entrada a los diversos problemas que, según describe Michael Shermer en su libro Por qué creemos en cosas raras, encuentra a su paso el pensamiento científico. Son 25 puntos que resumiré y dividiré en dos entradas para hacerlo más liviano.


1. La teoría influye en la observación. Entiéndase teoría como prejuicio o valoración a priori.


2. El observador modifica lo observado. El acto de estudiar un suceso puede cambiarlo (los miembros de una tribu cambian su comportamiento natural al sentirse observados).


3. Los instrumentos de medición condicionan los resultados. Es común la noción de que lo que no puede medirse no existe...hasta que el siguiente salto tecnológico permite esa medición, lo que posibilita el cambio de paradigma.


4. Las anécdotas no constituyen una ciencia. Las historias que se cuentan para apoyar una afirmación no constituyen ciencia. Hace falta someterlas a contraste con otras fuentes para corroborarlas, y encontrar pruebas físicas. Si estas condiciones no se cumplen tanto da una anécdota que diez, diez que cien.


5. El lenguaje científico no constituye una ciencia. Vestir un sistema de creencias con los atavíos de una ciencia recurriendo al lenguaje y la jerga científicas no significa nada sin testimonios, pruebas experimentales y corroboración.


6. Una afirmación rotunda no implica que sea cierta. Afirmar algo con fuerza y convicción no sirve de nada si no se acompaña de pruebas. Y cuanto más extraordinaria sea la afirmación, más extraordinarias deberán ser las pruebas.


7. Herejía no es sinónimo de verdad. Que se rían de uno no le da a uno la razón, como tampoco la da tener enfrente una virulenta oposición.


8. La carga de la prueba. ¿Quién tiene que probar qué a quién? La persona que anuncia su extraordinario descubrimiento soporta la pesada carga de demostrar a todos, especialistas y resto de la comunidad, que lo que cree tiene más validez que lo que los demás dan por bueno. Finalmente, cuando lo que uno dice es mayoritariamente aceptado, la carga de la prueba recae sobre quien quiera desafiarle con su hallazgo.


9. Rumor no equivale a realidad. Los rumores pueden ser ciertos, pero habitualmente no lo son. Y cuanto más se estire la sucesión de fuentes, peor.


10. Sin explicación no es lo mismo que inexplicable. La extrema confianza en uno mismo puede llevar a convertir en inexplicable algo porque, simplemente, no lo puedes explicar. Que esto ocurra también en el entorno cercano puede acentuar el fenómeno. El problema es que a la mayoría nos resulta más reconfortante la certidumbre, por muy prematura que sea, que vivir en medio de misterios inexplicados.


11. Racionalizar los fracasos. En ciencia, no pocas veces los falsos positivos han sido detonante de grandes avances. La vigilancia entre la comunidad científica evita que los hallazgos negativos, aka fracasos, sean eludidos.


12. Argumentar a posteriori. Conocida como post hoc, ergo propter hoc, (después de ésto, luego a causa de esto), en su nivel más bajo no es más que una forma de superstición (aprobar un exámen un día que llevas calcetines amarillos y asociar ambos hechos). El hecho de que dos hechos se sucedan no demuestra que entre ellos exista un vínculo causal. Correlación no equivale a causalidad.

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