martes, 14 de junio de 2011

The Blackout, Thursday, Panic! At The Disco y White Lies, Rock diverso para no perder comba

Hoy toca entrada musical. Seguidamente paso a comentar algunos discos que vengo escuchando durante las últimas dos semanas.

The Blackout - Hope

Este es un sexteto galés que pretende sonar como las bandas usamericanas noventeras y de primeros de siglo XXI. The Blackout sigue la estela de Limp Bizkit, Linkin Park o Papa Roach y ofrece un Rock-Metal alternativo con pocos ingredientes que no hubieran sido ya explotados con anterioridad, de modo que la inspiración a la hora de componer y la garra y frescura de su sonido son las bazas con que cuentan. Digamos que cumplen a medias. En Hope, su último disco, encontramos a partes iguales melodías y agresión, piezas convincentes y otras que ponen a prueba nuestra paciencia. Se echa en falta algo más de suciedad en la producción, ya que todo el CD suena demasiado limpio, dando el aspecto de producto prefabricado. Pienso que la dualidad vocal que representa su pareja de cantantes está desfasada y ya no aporta nada de valor al conjunto; la estructura de sus canciones está más vista que el tebeo y el estribillo es el punto central de cada tema; si falla aquel éste se viene abajo. No obstante, es un disco disfrutable (al menos parcialmente) por los aficionados al Rock duro sin mayores pretensiones.




Thursday – No Devolución

Me entero de la existencia de esta banda con su sexto disco, ya me vale, así que me he perdido todo lo que este quinteto usamericano hubiera hecho de bueno o de malo hasta la fecha. Me pondré al día con ellos, pero ahora toca hablar de No devolución, lo último que han sacado a la venta. En este disco predominan las atmósferas por delante de las guitarras, justo lo contrario de lo que, al parecer, ha predominado en su trayectoria. Mucho teclado, guitarreos en segundo plano, aires emo y voces ensoñadoras son seña de identidad de Thursday en 2011. Me recuerdan a 30 Seconds To Mars en algunos aspectos, aunque no se quien explotó la fórmula primero. Lo suyo ha sido una evolución desde posturas más explícitas a otras menos asequibles, por lo que esta obra merece varias escuchas para valorarla en su justa medida. Los motivos por los que otro les rechazaría de plano son los que a mí me animan a indagar en su discografía.




Panic! At The Disco – Vices And Virtues

Estoy sorprendido por este Vices and Virtues. No se si es Rock, Pop, revival ochentero, música disco... pero el caso es que engancha. Es un disco que perfectamente puede disfrutar el aficionado adscrito a cualquiera de las tendencias anteriormente mencionadas, así que algo bueno debe tener. Es la tercera entrega de Panic! At The Disco, también procedentes de los USA, y la colección de hits que en él encontramos es lo que más llamativo. La inspiración compositiva es notable, pese a que la primera impresión es de reiteración formal. Qué demonios, también hace falta talento para escribir estribillos que se te claven en el cerebro tan certeramente, y le reconozco esta virtud a siete de los diez cortes del CD. Vices and virtues está hecho desde la carencia de complejos y el deseo de proporcionar un producto con el que disfrutar sin complicaciones, de eso no cabe duda, pero no por ello está exento de calidad. La producción es muy ochentera (esa batería...), con arreglos que hacía años que no escuchaba en el mundo del Rock, siendo que ese barroquismo sonoro se traslada en lo visual a sus videoclips. Otro grupo en cuyo pasado habrá que escarbar.




White Lies - Ritual

El primer disco de los británicos White Lies, To Lose My Life (2009), que era una oda revivalista al Post Punk, supuso una sorpresa por su frescura y desparpajo y por la calidad de sus canciones. En 2011 intentan repetir éxito con Ritual con el consiguiente problema de tener que, al menos, igualar el registro anterior, ya que musicalmente la propuesta es básicamente la misma. ¿Lo consigue? Bajo mi punto de vista, algo tan parecido no podrá nunca superar a su predecesor, no si no incluye elementos que lo diferencien y le confieran personalidad propia. Seguimos con ese estilo encorsetado a medio camino entre el Post-Punk de los primeros 80 y el Pop-Rock espacial, teniendo los teclados el mayor protagonismo y dando la guitarra ocasionales contrapuntos. Precisamente es la estrechez estilística la que puede acabar sepultando la joven carrera de este cuarteto. Un tercer disco según los mismos esquemas puede ser letal para ellos. [Actualizo: tras darle otra pasada a este disco admito que mi juicio no era demasiado preciso. Sí suena distinto al anterior álbum: casi no hay guitarras, es más bailable y los sintetizadores cobran todo el protagonismo. Casi suena como el Tecno-pop de los 80, me llegaron a recordar a The Human League)]



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