martes, 8 de noviembre de 2011

La prensa se rinde a la pantomima bipartidista

Al final no pude resistirme y ví el debate. Aunque más que verlo lo escuché por televisión mientras lo seguía de verdad por Twitter, leyendo los comentarios de la gente a la que sigo, algunos sesudos, otros más cachondos, al tiempo que hacia mis humildes aportes. Pienso que Rubalcaba tuvo sus mejores momentos en la primera parte mientras que Rajoy estuvo más suelto y relajado en la segunda. Un período para cada equipo. El símil futbolístico está bien escogido ya que parece ser lo que más interesa al español medio. Pero me escuecen este tipo de análisis, me parece que le hacen el juego al sistema que los partidos mayoritarios quieren perpetuar con la excusa del voto aborregado cada cuatro años.

Sin embargo, quiero hacer mención especial al entreguismo de los medios. Los políticos mandan sobre la profesión periodística, les imponen sus reglas y sus tiempos y la prensa genuflexa se sienta rendida a esperar con la boca abierta que les rocíen con lluvia dorada. Me avergüenza que quienes deberían controlar al poder político se hayan convertido en sus altavoces, en su órgano de propaganda. Escuchar a los tertulianos después del debate producía un sonrojo que hacía imposible mantener la tele encendida. Nada se sale del guión, cada uno apoya a quien sabemos que va a apoyar. La ronda de entrevistas en las sedes de PP y PSOE, en el descanso del debate, fue particularmente vergonzante: los dos reporteros de TVE, alcachofa en mano, prestos a recoger la consigna, el mensaje propagandístico, la soflama efectista. Ni rastro de periodismo, cómo va a haberlo en una TV pública controlada desde el Congreso. Ante semejante panorama, el tiro de gracia en forma de privatización del ente público se hace un mal necesario.

Manuel Campo recibió a los dos con su mejor y más obediente sonrisa, y con un despliegue técnico y material detrás que nos cuesta a todos medio millón de euros, cuando debería haberlos recibido a collejas y con mobiliario de Ikea comprado el día anterior, en representación de cómo están llevando el país. La clase periodistica, que es el nexo entre políticos y ciudadanía, les trata como privilegiados, ergo es normal que se sientan privilegiados. El abismo entre quienes dirigen España (al menos de forma oficial) y sus gobernados es ensanchado cada día por la prensa servil y apesebrada.

España está enferma y varios agentes son la causa de sus males. La clase política por olvidarse de que son empleados públicos, obligados a procurar el bienestar del ciudadano en la medida en que que los recursos del país se lo permitan, y por tomarse su labor como una forma de medrar y alcanzar objetivos personales. Nada se habló de sus privilegios, de la injusta ley electoral que margina a los no partícipes de la fórmula bipartidista, de la corrupción que contamina a las formaciones más votadas. Eso no les interesa, y no había periodistas en la sala para preguntar por ello, ni luego en las tertulias. La prensa está vendida, es parte del problema, la metástasis del cáncer que sufre el sistema. Arrebujados en el pesebre, no hay crítica ni honradez intelectual, solo propaganda y demagogia. La prensa vive siempre cómoda, crisis económicas aparte. Recibe parabienes si gobiernan sus afines, y en caso contrario se vende a sí misma como el contrapeso necesario del poder (preveo que a partir del 20-N el diario Público aumentará sus ventas). Todo es pose, impostura. La prensa española es, ante todo, fraude.

Me avergüenza, repito, la excepcionalidad con que es tratado un debate entre candidatos. Deberían ser estos los que lo suplicaran debatir a los medios, pero es la prensa la que demuestra estar subordinada a los partidos. Seguí los prolegómenos del debate en TVE y era para llorar. Que si el color de los trajes, que si la corbata... La política marca el paso al periodismo hasta en sus más estúpidos y triviales aspectos, y el periodista se arrodilla por conseguir esas migajas. Quizá sea cuestión de supervivencia, pero contribuye decisivamente a la consolidación del páramo intelectual en que está inmerso este país.

4 comentarios:

  1. Excelente, el único reparo sería el título, algo blando, la prense jalea el bipartidismo y sus despliegues mediáticos. Pero que queremos. Ahora la política no trata de idea, sino de corbatas. Somos un país de Alcántaras aún fascinados con la cosa esta de la democracia, nos conformamos con poquito.

    Un saludo :)

    ResponderEliminar