miércoles, 14 de marzo de 2012

Gotye, Amplifier, Russian Circles, La Dispute, Lacuna Coil y Anneke van Giersbergen, Rock de lo más diverso

En esta primera entrada musical del año haré reseña de algunos de los discos que vengo escuchando en los últimos tiempos. No tienen por qué ser necesariamente novedades, no suele ser política de este blog estar a la última, mal que me pese.

Gotye - Making Mirrors (2011)

Las redes sociales son un gran invento para quienes procuramos funcionar al margen de los medios de masas. Gracias a Twitter tuve conocimiento de la existencia de este músico australiano, a través de la peculiar versión que los canadienses Walk Off The Earth (a los que tampoco conocía) hicieron de su tema Somebody that I used to know. Me enganché a esta canción de inmediato así que conseguir el resto del disco era cuestión de minutos. Making Mirrors es un mosaico ecléctico de tendencias que abarcan desde el Soul (tremenda la similitud vocal y musical con Steve Winwood en Better) hasta la Disco Music pasando por trances intimistas, electrónicos y experimentales. Gotye es un artista que parece querer tocar muchos palos, y no sale del todo mal parado. Veremos si es flor de un día o si construye una carrera sólida digna de ser seguida.


Somebody that I used to know.



Amplifier - The Octopus (2011)

Desde Manchester nos llega este trío dispuesto a que escuchar sus discos se convierta en una experiencia profunda, trascendente y, por qué no, lisérgica. The Octopus es de esas obras que requiere de varias escuchas para ser valorado, algo que
 se dice a menudo de las obras discográficas que discurren (muy) al margen del mainstream. Amplifier es una banda de Rock Progresivo que reune influencias diversas, desde el ambient, Space-Rock, Metal, psicodelia, escuela Canterbury... Huelga decir tras esta descripción que su música no es apta para cualquier paladar y que serán los amantes del progresivo de línea dura los que más partido sacarán al contenido de este disco, que además es doble. Disfrutarlo o sufrirlo dependerá da cada oyente.

Interstellar.



Russian Circles - Empros (2011)


No suelo escuchar rock instrumental, no porque no me guste sino porque hay que buscar a propósito para encontrar formaciones que lo practiquen, y no siempre hay ganas de tomarse la molestia. Les he dado la oportunidad a los usamericanos Russian Circles y tengo que decir que, pese a haberme tomado su propuesta con flexibilidad, no creo que vuelva a darles cancha. Navegan entre el Rock, el Hard-Rock con pinceladas de Metal y algunos apuntes de Post-Rock, demasiado machacones y con apenas espacio para las melodías. Su disco es muy denso, con piezas extensas que se hacen aún más largas debido a un excesivo esquematismo conceptual. No hay riqueza instrumental (su sonido es el de un básico guitarra-bajo-batería) ni florituras individuales. Es un disco de riffs presuntamente atmosféricos que pide a gritos más diversidad. Un producto compacto pero carente de aristas y matices. Qué quieren que les diga, a estas alturas uno prefiere que le sorprendan cuando escucha algo nuevo.

309.



La Dispute - Wildlife (2011)

Dicen en medios especializados que la escena post-hardcore está ya muy saturada. Quizá por eso los usamericanos de Michigan La Dispute hayan intentado dotar a sus canciones de un aspecto que les distinga, pero en mi caso el tiro les sale por la culata. Me explico: sus canciones (todas) están cantadas de una forma que podría parecer un rap desgarrado, pero no termina de serlo. Incluso el rap se rige por ciertas pautas rítmicas, pautas que soy incapaz de encontrar en los recitados del vocalista Jordan Dreyer. Sí, quizá recitados es una definición más ajustada y fiel a lo que hace este hombre, siempre por libre de las melodías que le acompañan. El caso es que catorce temas cantados de esta guisa consiguen que desees detener la reproducción al quinto corte. No, lo siento, no he superado la prueba, y es una lástima porque la música que le acompaña, similar a la de Thursday o Thrice, sí me sugiere cosas y tendría mucho más recorrido con otra vocalización. Pero con Dreyer en el micro solo consigue que cierre la puerta a volver a escuchar nada de esta banda.


Hardest harmonies.



Lacuna Coil - Dark Adrenaline (2012)

Siempre es motivo de tristeza cuando una banda que te ha dado enormes momentos de satisfacción y disfrute entra en una travesía del desierto. Alcanzar la cima creativa no suele ser suficiente para muchos músicos, y Lacuna Coil llegaron allí hace ya una década. Comalies (2002) es uno de los discos de metal más bellos y estimulantes de los últimos diez años, demasido bueno para que cualquier cosa posterior no palidezca a su lado. Desde entonces este sexteto italiano inició un recorrido en busca del éxito comercial que les ha llevado a una cuesta abajo artística sin remedio. Con Karmacode (2006) se entregaron por completo al sonido Nü Metal usamericano sacrificando su durante años bien labrada personalidad. Con Shallow Life (2009) intentaron rectificar el camino parcialmente dando más importancia a las canciones que al ruido, pero se quedó en un disco de medias tintas aunque, justo es reconocerlo, gana con el tiempo. Deseosos de que Korn les vuelvan a llamar para salir de gira, publicaron a comienzos de años Dark adrenaline, en el que retoman viejos vicios y aparcan las virtudes que les adornaron en sus primeras entregas. Es un disco simple, o más que eso, simplón. Las melodías, antaño tan evocadoras y sugerentes, apenas están trabajadas; lo único que cuenta es meter ruido y parecer duro para que hablen de ello en las revistas heavys. Tal simplicidad se traduce en canciones estructuralmente previsibles y repetitivas, que cansan apenas les das varias escuchas. No hay misterio, ni matices, todo es explícito y manido. Practican un estilo que ya caducó la década pasada, y cuanto más lo escucho más me disgusta así que ya no son objeto de mi atencion. Ni siquiera la voz de la siempre atractiva Cristina Scabbia es bastante para dar cuerpo a este disco,
 creativa y estilísticamente pobre. Es lo peor que han hecho hasta la fecha, por muy heavys que les haga sentirse.

Trip the darkness.



Anneke van Giersbergen - Everything is changing (2012)

Desde que dejó The Gathering, una de las mejores bandas de Rock europeo de los últimos veinte años, poco he seguido la carrera de Anneke. Escuché el primer disco de Agua de Annique, la banda que fundó posteriormente, y no consiguió engancharme, de ahí que ni me enterara de su segundo lanzamiento. Este año la holandesa se lanza al ruedo de los solistas firmando con su propio nombre, y el resultado es Everything is changing. Este disco sorprende porque es más que nada Pop-Rock, lejos de las texturas etéreas de la última etapa de The Gathering y los comienzos con Agua de Annique. Un Pop-Rock vigoroso, conciso y capaz de gustar a muchos tipos de público. Es un salto cualitativo en el bagaje de Anneke Van Giersbergen, que nunca había transitado por senderos tan comerciales. 
No obstante, todos somos esclavos de nuestro pasado y en Everything is changing podemos encontrar pasajes que bien podrían haber estado en los últimos discos de The GatheringPero qué demonios, se agradece la frescura con que está producido y poder escuchar su inigualable voz en otros ambientes menos complejos, demostrando así su versatilidad como artista. Aun con este golpe de timón siempre es agradable tener a Anneke de vuelta en la escena musical.

Feel alive.


3 comentarios:

  1. Gracias por las recomendaciones... yo no soy muy fan del metal, así que me quedo con Gotye y sobre todo con Anneke, joder què voz!

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  2. Llegué a Gotye igual que tú y la canción me alucina. Gracias.

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  3. vaya que buena colecccion de discos jeje.. buenos tus gustos...

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