viernes, 18 de mayo de 2012

Mejor jodido y con trabajo que parado y sano

No hace mucho se hablaba de formas de estimular a los parados para aceptar empleos por muy desfavorables que les resultaran. Quizá se acuerden de un tal José Luis Feito, de la CEOE, diciendo que cuando uno está en paro hay que aceptar cualquier trabajo, aunque sea en Laponia. Y defendiendo la retirada de la prestación en caso de rechazarlo (aunque luego se desdijo).

Traigo esto a colación después de leer este artículo en el que se reseñan, según varios estudios, los serios inconvenientes que entrañan los desplazamientos largos para ir a trabajar. Entre otros se citan dolores musculares, estrés, aumento de la agresividad y patologías más serias vinculadas a distintas afecciones cardíacas. Incluso se afirma que a mayor tiempo de desplazamiento mayores son las posibilidades de ruptura con la pareja. Superar los 23 minutos de trayecto puede ser el comienzo de una espiral negativa susceptible perjudicar seriamente la salud.

[Inciso demagógico: no veo a la Conferencia Episcopal manifestándose contra ésto último; los avispos están a favor de la vida, no de la calidad de vida. Pero el tema de los divorcios ya les podría arrancar algún gesto]

Ya sabe, si está usted parado agárrese los machos y acepte un trabajo al margen del kilometraje que le suponga al día. La maquinaria productiva tiene que seguir funcionando sin importar el reguero de sacrificados. Estará usted machacando su salud, pero mejor jodido y con trabajo que parado y sano, ese parece ser el axioma.

Y a fuerza de repetirlo no faltarán obreretes que lo hagan suyo. Desde el ministerio de educación y las TV's públicas (y privadas) ya se encargan de que los ciudadanos del futuro y del presente se habitúen a no hacerse preguntas molestas. Ignorancia es felicidad, dicen. Un enfermo empleado es un enfermo feliz, sería el corolario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada