miércoles, 17 de octubre de 2012

The Killers y el atracón ochentero

Estaba esperando para hacer una típica entrada musical en este blog, con una recopilación de entre cuatro y seis discos más o menos novedosos, pero la falta de tiempo me está impidiendo meterme en faena. A este paso haré la reseña del disco de The Killers cuando ya sea un oldie así que mejor me pongo a ello de una santa vez. Los demás que tengo en mente ya irán cayendo.

Battle born se llama lo último de la formación de Las Vegas liderada por el mormón metrosexual Brandon Flowers y que, pese a que ya se ha dicho todo sobre este disco, merece un pequeño hueco en esta modesta bitácora. Hace relativamente poco que me fijé en esta banda y destacaría de ella que es una formación que sabe facturar canciones que enganchan. En sus inicios navegaron entre el post-punk y el simple revivalismo ochentero y
 en 2012 nos llegan con todo un atracón de años 80, así que al que se le indigeste la receta aquí tiene dos tazas más.

"The Killers, el grupo más ochentero desde los años 80" leí a alguien por la red. Desde luego lo que no ocultan es su vocación de Coldplays, esto es, de convertirse en una banda revienta estadios. Battle born enfila ese camino pero esta etapa de su carrera comienza a mostrar signos que deterioran la credibilidad del cuarteto. Ya en su anterior Day and age (2009, disco de pop elegante pero con demasiados temas fallidos) mostraban una querencia por los sonidos comerciales y asequibles que empezó a mosquear a su parroquia, la cual, con sus matices, aún les consideraba producto rockero. En este nuevo trabajo las guitarras se relegan a un muy segundo plano mientras que los sintetizadores horteras copan un desmesurado protagonismo, entroncando con lo que fue el grueso de la música comercial de la década de los 80 del siglo XX. Atisbos de disco music aderezan doce temas que podrían catalogarse de AOR revival, dadas las similitudes habidas con TotoForeigner y gentes de similar calibre. No obstante, este disco parece concebido más como lucimiento de Flowers (también encargado de los teclados) a tenor de lo apagada que se percibe al resto de la banda. Aunque admitamos que el cantante lo hace bien, demostrando unas apreciables dotes vocales que se notan trabajadas, se añora lo compacto de la formación que publicó Hot fuss (2004) y en especial Sam's Town (2006).

La cuestión arreglos es la más espinosa. Los sintetizadores empalagan y muestran la carencia de complejos y de sentido del ridículo con que ha sido acometida esta última entrega. Rara vez acompañan más que para mercantilizar el sonido de unas canciones articuladas en torno a pegadizos estribillos y asegurar un hueco en el mainstream. Al menos el disco es superior al que hizo Flowers en solitario (Flamingo, 2010), el cual era un completo desatino, una pachanga increíblemente mala. Las baladas de Battle born son burdas y almibaradas, el escaso rock que se percibe nos retrotrae a Asia (Runaways) o Meat Loaf (Battle born) y los medios tiempos dominan claramente sobre los cortes enérgicos. Para colmo, y terminar de fusilar la década de los 80, se sacan de la manga un bonus track, Prize fighter, directamente inspirado (por no emplear otra expresión más maliciosa) en el clásico de The Waterboys The Whole of the moon. The Killers no han perdido épica pero sí la magia para interpretarla. Ahora suenan como una banda que hace versiones de canciones viejas.

Ojo, todo lo anterior no tiene por qué ser obstáculo para que, en esta nueva andadura, consigan alcanzar audiencias masivas. De hecho, ese es el objetivo. Ni siquiera afirmo que Battle born no sea disfrutable a ratos si uno tiene la mente abierta. Pero que es un serio paso atrás desde un punto de vista creativo no me parece algo sujeto a demasiadas dudas.

Vídeo de Runaways, con una estética tan AOR que solo falta Cher haciendo los coros.



1 comentario:

  1. Buena reseña. Creo q la banda va creativamente en picada. De este disco ni siquiera se pueden rescatar 2 o 3 temas que justifiquen el resto (como sucedia en su lanzamiento anterior). Battle Born no tiene nada q ofrecer y carece de magia.

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