viernes, 9 de noviembre de 2012

Bloc Party, Skunk Anansie, Fang Island, Titus Andronicus y Neurosis, rock alternativo en muchas de sus formas

Como ya anuncié en mi anterior entrada musical, tengo discos en cartera por reseñar que seguiré colgando por aquí para júbilo de masas. Ahí les dejo con cinco más mientras sigo escuchando música como un poseso antes de que el mundo se nos termine de venir encima, algo para lo que parece que falta poco.

Bloc Party - Four

Me atrae la escena post-punk revival
 que la década pasada trajeron consigo bandas como Editors, Interpol, The Killers y White Lies. Retomar los sonidos y texturas de Joy Division, Killing Joke o PIL, pasándolos por un tamiz actual ha dado algunos momentos más que excitantes. El único de estos grandes abanderados del neopost-punk que me quedaba por escuchar eran los ingleses Bloc Party, de modo que tocaba ponerse al día en lo que a su música se refiere. La verdad es que de todos los mencionados han resultado ser los menos ortodoxos a tenor de su trayectoria y, quizá también por ello, los menos accesibles. En Four, su cuarto disco, les pasa un poco como a Muse, dan bandazos estilísticos sin aparentar tener un estilo definido. Virtud para unos, defecto para otros. Desde el pop indie hasta el hard-rock aderezado con gotas de funky y cierto tono underground confieren a la propuesta de este cuarteto una personalidad un tanto caótica y difícil de precisar. Un álbum este para armarse de paciencia ya que uno no sabe qué se esconderá detrás de cada corte.



Skunk Anansie - Black traffic

Cuando ya pocos se acordaban de Skunk Anansie llegó Wonderlustre (2010) y una gira que les trajo a nuestro país. Era el retorno discográfico de una de las pocas bandas británicas de hard-rock que hicieron frente al brit-pop que inundaba su país a finales de los años 90. Su aventura solo duró unos pocos años y siempre dejaron la impronta de algo que pudieron pero nunca terminaron de ser. Su retorno hace dos años les devolvió a la actualidad pero no borró esa impresión de banda que siempre se queda a medio camino de hacer algo grande. Por desgracia seguimos con la misma tónica. Si en su anterior entrega las melodías copaban el protagonismo en detrimento de las guitarras, podemos decir que Black Traffic es el disco más hardrockero desde su debut, Paranoid and sunburnt (1995), pero no por ello alcanza mayores cotas de calidad. Wonderlustre parecía un regreso del tipo "a ver qué pasa", como queriendo gustar a toda clase de público. Vista la aceptación, ahora han decidido ponerlo todo e intentar ocupar de nuevo el hueco que dejaron vacante hace una década, pero con una propuesta como esta dudo que nadie vaya a darles un crédito que tampoco antes se habían ganado. Es, simplemente, que tras cinco discos de estudio uno empieza a convencerse de que Skin y los suyos han dado ya todo lo que podían. Su calidad como banda no se cuestiona, pero sí su capacidad para hacer un trabajo plenamente satisfactorio, sin esos pronunciados y ya característicos altibajos.




Fang Island - Major

Arrastrados por un single tan explosivo como Sisterly quién no va a querer escuchar más canciones de Fang Island, banda norteamericana radicada en Nueva York. Con ese aspecto pueblerino y su rock indie potente y ruidoso a cuestas te conquistan con unas melodías que transmiten alegría y optimismo por los cuatro costados. Es imposible no animarse escuchando Major, o incluso esa rareza de primer disco homónimo (2010) en el que los cortes instrumentales solo se interrumpían por pequeñas estrofas recitadas a modo de himnos. La verdad es que no les presumo un largo recorrido; esa ingenuidad, ese halo naif que transmiten con el tiempo se pierde. Mala cosa cuando es ese precisamente su encanto. Espero equivocarme con ellos, pero no se si quiero imaginarme a unos Fang Island maduros y con la inocencia perdida.




Titus Andronicus - Local business

Aquí tenemos a otra banda con envoltura indie pero que añade a su fórmula cierta actitud punk y trazas de rock sureño bastante tabernario. Si a todo ello le añadimos una producción tirando a retro nos encontramos con Local business, el tercer disco de los muy usamericanos Titus Andronicus. En principio, los ingredientes del guiso no son muy de mi agrado, y tras darle varias oportunidad solo le extraigo jugo a los cortes más springsteenianos, cosa sorprendente en alguien poco seguidor del boss. Además, estos parecen más una concesión comercial que un homenaje sincero. Ignoro si llegarán a ser los Lynyrd Skynyrd del siglo veintiuno pero no parece ser una mala meta para ellos.




Neurosis - Honor found in decay

La etiqueta post-metal se acuñó tras los primeros discos de los norteamericanos Neurosis. Su inclasificable estilo no encajaba ni en el doom-metal ni en el metal progresivo o alternativo, por cerca que anduviera. Veteranos en la arena metalera desde finales de los años 80 en que empezaron su andadura oficial, pasan por ser una de las formaciones más influyentes de la escena heavy. A pesar de ello, su prestigio camina a la inversa de su popularidad. En Honor found in decay no es que hayan dado una vuelta de tuerca a su sonido precisamente. Continúan los desarrollos extensos, las progresiones lentas, las atmósferas amenazantes y las voces rasposas en temas largos y tortuosos que parecen huir como de la peste de todo lo que huela a comercialidad. Debe ser toda una experiencia presenciar en directo la que parece la banda sonora que uno escucharía a las puertas del infierno. ¿Cómo han podido sobrevivir durante tantos años sumergidos en el underground, se preguntarán? Muy sencillo: no viven de su música. Cada uno de los componentes de Neurosis tiene su propio trabajo al margen del grupo, y ello les permite crear discos sin presión ni imposiciones. Se permiten, pues, editar material por el que pocas discográficas apostarían. Sí, son unos desconocidos para el gran público, pero también son una leyenda. Su música es de muy difícil digestión, pero tiene algo que, al menos a mí, me fascina. Así que pruebenla. Si se atreven.



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