jueves, 8 de noviembre de 2012

Amoralidad en torno a la tragedia del Madrid Arena

La catástrofe del Madrid Arena tras producirse una estampida durante una macrofiesta, por la que fallecieron cuatro chicas, está sirviendo para que determinados personajes muestren al público su catadura moral y carencia de escrúpulos. Cualquier cosa, incluso instrumentalizar la desgraciada muerte de estas jóvenes, merece la pena si con ello consiguen que no prolifere un clima de opinión contrario al ayuntamiento de Madrid y la alcaldesa de spa. Es lo que tiene pertenecer a la misma camarilla. Se está llegando a los extremos de culpabilizar a los padres por la muerte de sus hijas. Da igual que el local no tuviera licencia de funcionamiento, sin la cual el Ayuntamiento no debería haber permitido la celebración del evento. Tampoco importa que dicho recinto superara el aforo permitido, algo que, al ser un espacio municipal, hace recaer en el consistorio la responsabilidad civil de lo que suceda en su interior.

Cuando se trata de defender a los miembros de la tribu los escrúpulos están de más. Hay que echar un capote a la alcaldesa de Madrid, una mujer que consigue que Leire Pajín parezca dueña de dieciséis doctorados cum laude. Hay que evitar a toda costa que la chusma se eche encima del Ayuntamiento y le exija responsabilidades. Forman un todo, voceros mediáticos y representantes políticos, ambas especies como diferentes expresiones de la misma cosa y defendiendo idénticos intereses.

¿Los padres culpables? Supongo que desde el momento en que permiten salir de casa a sus hijos son responsables de lo que les ocurra. ¿Hay que ilegalizar las macrofiestas entonces? No antes de prohibir los coches y las carreteras. ¿Cuántas muertes se producen cada fin de semana fruto de los accidentes de tráfico? ¿Cuántas al año debido al tabaquismo? ¿Acaso no hay riesgo en la multitud de espectáculos taurinos que se celebran a lo largo y ancho del país? Pero, ah, ahí hay negocio. Estos liberalotes permiten y toleran el riesgo para la vida humana un sinnúmero de ocasiones al año, siempre que lleven aparejadas algún beneficio económico para alguien. Lo ocurrido en el Madrid Arena solo genera mala prensa para las autoridades municipales, razón de más para prohibir este tipo de actos.

Y ya están sus voceros metidos en faena para convencernos de que si un Ayuntamiento no cumple con sus obligaciones legales, las consecuencias, directas o indirectas, son de los padres por enviar al matadero a sus hijas. Matadero patrocinado por el Ayuntamiento de Madrid, que nadie lo olvide.

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