martes, 16 de abril de 2013

Mejor autoapuñalamiento que rebelión


Hoy he escuchado a algunos ciudadanos cercanos a mí opinar sobre las próximas huelgas previstas en el metro madrileño. Sus comentarios era denigratorios hacia el colectivo de trabajadores del metropolitano, con abundancia de lugares comunes: "deberían ir todos a la calle", "solo quieren joder a la gente", "esos vagos se merecen ir a la cola del paro"... El grado de ignorancia y desconocimiento de estas personas es sobrecogedor. Acusan a los trabajadores de Metro de Madrid únicamente de querer más dinero, cuando las protestas están encaminadas a evitar una rebaja de poder adquisitivo y varios cientos de despidos. ¿Para qué informarse? Ya han juzgado y condenado, ellos, desde la cómoda posición de quienes piensan que los demás solo viven y trabajan para servirles. El prejuicio como mejor aliado de la ignorancia.

Ojalá los trabajadores del Metro hicieran una huelga salvaje. Son un colectivo con fuerza para presionar y el suburbano supone un entramado vital para el funcionamiento de la ciudad. Cuánto echamos de menos el resto de asalariados, o al menos lo que aún conservamos algo de conciencia social, poder ejercer una presión parecida cuando los de arriba nos amenazan el sustento. Lo he mencionado otras veces en el blog: los mediocres, en lugar de buscar una mejora general para todos, lo que quieren es igualarnos por abajo, que todos lo pasemos como el que peor lo pasa. Hay que aplastar al que destaca, que es lo fácil, en lugar de intentar ponerse a su nivel, que es lo difícil. Pura mediocridad.

Me gustaría saber si el currito en España es una rara avis o en el resto de nuestro entorno europeo se dan circunstancias parecidas. Aunque supongo que nos tendríamos que comparar con la Europa mediterránea, ya que es ahí donde el grado de atraso socioeconómico que sufrimos encuentra factor de equiparación.

Duele, definitivamente, duele vivir en un país como este. Duele y agota escribir una y otra vez sobre lo mismo. Ante una injusticia, preferimos la simplicidad del autoapuñalamiento que el estrés la rebelión. No me quiero repetir más, así que enlazo otras entradas del blog en la que ya traté este tema de fondo.

Cuidado con el hijo de puta que vive a nuestro lado

La cara oculta el español medio.

Españistán duele cada día más.

Carta a ese ciudadano acrítico que todos tenemos al lado.

El Atlético de Madrid como metáfora de Españistán.

El escaso compromiso del español medio con su realidad social.

Que no nos engañen sobre la responsabilidad de la crisis.

España es una mierda y la culpa es de los españoles.

Retrato de la sociedad española, por Mariano José de Larra.

Estancados en el año 1984.

2 comentarios:

  1. Como en toda crisis, lo primero es negarla. Y ay del que se menea, con lo tranquilito y a gusto que estaba uno: ¡a por él!, eliminamos el aviso, creemos que el problema desaparece.
    Acompañado por un caldo de cultivo de destrucción de cualquier unión trabajadora, trabajadores desclasados avergonzados de serlo y creyentes de ser pequeños ricos con sólo el hecho de negar lo innegable. Alimentado este caldo de cultivo por una feroz propaganda antisindical.
    Nos quieren sumisos y solitarios: baratos y productivos. Nadie debe desconectar de Matrix.

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  2. El español es individualista y egocéntrico. Tiene un patriotismo de feria, de pase de moda y ya está. No se siente, ni es consciente de ser miembro de un colectivo. Se preocupa por "lo mío" y el otro no forma parte de "lo mío". Pero por antonomasia está pendiente del otro, para ver en qué destaca y envidiarle, tanto qué o pretende ponerse a la altura del otro, y sí no es capaz, qué en general es lo qué sucede, le ataca hasta hacerle tan mediocre como el mismo.
    No ha aprendido qué un individuo mediocre, hace un colectivo y una sociedad mediocre.

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