lunes, 20 de mayo de 2013

10 razones para no matricular a tu hijo/a en religión

Hago mías las razones aducidas desde Europa Laica para que su hijo o hija no curse religión en la escuela pública.

1. Provoca la segregación del alumnado en función de la ideología de sus padres.

2. Los programas de esta asignatura son elaborados por las autoridades religiosas. Algunos de sus contenidos y valores van en contra de los derechos de las mujeres y de la libertad sexual.

3. Resta horas a otras asignaturas.

4. Pagamos con el dinero de toda la ciudadanía el adoctrinamiento de algunos.

5. Los profesores y profesoras de religión son seleccionados en base a su fe, directamente por el obispado y pagados con dinero público.

6. Algunos contenidos y valores religiosos se enfrentan abiertamente con la razón y la ciencia.

7. La educación en igualdad de niños y niñas no es compatible con valores religiosos que proclaman la subordinación de las mujeres como elemento esencial en la configuración de la sociedad.

8. La educación en la diversidad no es compatible con un sistema que prioriza a una religión y la introduce en sus contenidos escolares.

9. Los valores religiosos pueden ir en contra del pensamiento crítico y la autonomía personal.

10. Las distintas religiones deben usar sus recintos propios para el adoctrinamiento y no la escuela que debe educar el valores universales y posibilitar el acceso a los conocimientos científicos.

Y añado: 

11. La religión obligatoria en la escuela viola el artículo 16.2 de la Constitución al forzar un posicionamiento religioso al que nadie está constitucionalmente obligado.

12. El Estado tiene la obligación de ser neutral y no fomentar en ámbitos públicos la enseñanza doctrinal de ninguna ideología.

4 comentarios:

  1. El 30 de abril de 1959 un maestro de Albert Camus contestaba a una carta de éste, tras haberle sido concedio el premio Nóbel (pongo un fragmento):

    Antes de terminar, quiero decirte cuánto me hacen sufrir, como maestro laico que soy, los proyectos amenazadores que se urden contra nuestra escuela. Creo haber respetado, durante toda mi carrera, lo más sagrado que hay en el niño: el derecho a buscar su verdad. Os he amado a todos y creo haber hecho todo lo posible para no manifestar mis ideas y no pesar sobre vuestras jóvenes inteligencias. Cuando se trataba de Dios (está en el programa), yo decía que algunos creen, otros no. Y que en la plenitud de sus derechos, cada uno hace lo que quiere. De la misma manera, en el capítulo de las religiones, me limitaba a señalar las que existen, y que profesaban todos aquellos que lo deseaban. A decir verdad, añadía que hay personas que no practican ninguna religión. Sé que esto no agrada a quienes quisieran hacer de los maestros unos viajantes de comercio de la religión, y para más precisión, de la religión católica. En la escuela primaria de Argel (instalada entonces en el parque de Galland), mi padre, como mis compañeros, estaba obligado a ir a misa y a comulgar todos los domingos. Un día, harto de esta constricción, ¡metió la hostia «consagrada» dentro de un libro de misa y lo cerró! El director de la escuela, informado del hecho, no vaciló en expulsarlo. Eso es lo que quieren los partidarios de la «Escuela libre» (libre… de pensar como ellos). Temo que, dada la composición de la actual Cámara de Diputados, esta mala jugada dé buen resultado. *Le Canard enchainé* ha señalado que, en un departamento, unas cien clases de la escuela laica funcionan con el crucifijo colgado en la pared. Eso me parece un atentado abominable contra la conciencia de los niños. ¿Qué pasará dentro de un tiempo? Estas reflexiones me causan una profunda tristeza.

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  2. He estado echando un vistazo a tus documentos, y dices demasiadas gilipolleces provocadas por falta de formación. Pides que que no haya adoctrinamiento religioso? No se trata de comer el coco a nadie, sino de enseñar un mínimo para que al menos puedan profesar un poco de respeto hacia las creencias. Te digo que podría contestarte una por una a todos tus argumentos, porque gracias a Dios yo si que he recibido una buena formación. Pero paso,quédate con la tus malos argumentos fácilmente desmentibles todos con un poco de educación religiosa. Solo queda rezar por ti y que al menos, ya q no crees te arrepientas de tus faltas. Quizas entonces tengas aun salvación. Saludos

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  3. Lo de siempre, "podría rebatirte pero tengo que coger un avión a Tokio". Gracias por participar.

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  4. Cuando yo era pequeño mis padres se montaron el cuento de que éramos protestantes y me libré de esa mierda. Después que alos 9 años le dije al cura que yo no podía creer en una religión infame que decía que los bebés nacían en pecado la situación en el colegio se puso muy tirante, por suerte no se dieron cuenta que los protestantes también creen en eso. Como dijo Buñuel, gracias a dios soy ateo.

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