sábado, 1 de febrero de 2014

El descerebrado ciclista español en Pakistán

Hace pocas fechas saltó a los medios la noticia de que un ciclista español había sufrido un intento de secuestro en Pakistán. Como consecuencia del mismo seis de sus guardaespaldas habrían resultado muertos.

El propio implicado, que atiende por Javier Colorado, aclaró días después en su blog que las cosas no fueron tal como nos llegaron en su momento. Que hubo episodios violentos durante su transitar por el país asiático sí, pero acaecidos de manera distinta a como se nos habían contado. Es posible que este personaje, que se dedica a recorrer el mundo a lomos de su bicicleta, haya leído las críticas vertidas hacia su persona por exponer a la muerte a otros para proteger su hobby excursionista, y por ello haya sentido la necesidad de justificarse. Es solo una especulación, pero me parece plausible.

Verán, creo que quienes se aventuran en zonas peligrosas por puro ocio, sean ciclistas, alpinistas o aventureros de cualquier pelaje, y me parece que el Pakistán profundo responde a la noción de "zona peligrosa" -el propio Javier Colorado subraya que allí se vive un "conflicto bélico"- deberían tener en cuenta la huella que su actividad puede dejar en el entorno local. En agosto de 2009 ya escribí una entrada que enlaza con lo que estoy tratando de expresar.

El ciclista madrileño agradece profusamente a las fuerzas de seguridad pakistaníes y al ejército por cuidar de él. Recalca su admiración por estos dos cuerpos ya que se enfrentan a una realidad durísima cada jornada, haciendo también hincapié en el terrible día a día de la población civil, tratando de trasladarnos la suerte de sentimiento empático que le invade por toda esa gente. Y aquí es donde más falso resulta este sujeto.

No se quien se cree Javier Colorado para erigirse en representante de los desheredados que carecen de la visibilidad pública que, al parecer, les reclama, cuando asoma por allí solo para ir de excursión. Que la noticia de lo que le pasó fuese distorsionada por los medios no disminuye ni una pizca el menosprecio solapado que en el fondo siente por aquellos con los que dice empatizar. Fíjense que toda la escolta de que disfrutó la formaron policías y militares que tuvieron que ocuparse de él en lugar de proteger a esa gente que, según su relato, tanto amparo necesitan. A mí me avergonzaría profundamente restar estos efectivos a los ciudadanos pakistaníes, pero con tal de que le permitan seguir haciendo el monguer por ahí este pavo da por bueno cualquier impacto que suponga su presencia. Debería celebrar que salvó el pellejo y ser lo suficientemente humilde para admitir el jardín en que se metió en lugar de tratar de hacerse el digno y anunciar que continuará con su "reto deportivo" por todo el mundo. Eso sí, en la próxima insensatez, a tirar de protección extra, embajada y Ministerio de Exteriores, que hay barra libre. Me pregunto cuánto hay de deporte, de verdadero reto, y cuanto de vicio.

Javier Colorado, eres un descerebrado, aunque un descerebrado con suerte. Ahora que todavía puedes procura disfrutarla sin mezclar a otros en tus peligrosas idas de olla y haciéndote responsable de tus propios actos, sobre todo sin son imprudentes y temerarios.

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