jueves, 30 de abril de 2015

Enfilando el camino del acta de registro gay

[Foto: taringa.net]
Leo en esta noticia que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), atendiendo a lo dictaminado por una corte francesa, establece que los homosexuales masculinos europeos podrían se excluidos de donar sangre. También se cita en el artículo que el derecho francés ya aparta de la donación de sangre a los hombres que mantengan relaciones íntimas con otros hombres.

Bueno, esto último, como diría aquel, resulta "tremendamente llamativo" en un país que presume de modelo de democracia y libertades.

En cualquier caso, la noticia capta mi atención porque no especifica el modo en que se podría detectar a un gay antes de hacer una donación. Sí, es cierto que antes hay que responder un cuestionario, al menos así es en España, pero nadie asegura la veracidad de las contestaciones. Y no todos los gays son Víctor Sandoval, no todos hacen de su pluma una seña de identidad. ¿Cómo demonios se les va a descubrir?

Solo se me ocurre un modo medio eficaz de saber cuando tenemos delante un gay a punto de regalar hemoglobina: mediante un registro previo de hombres homosexuales. Y ni aún así (de ahí lo de medio eficaz) porque ya me dirán que mecanismo se pondría en marcha para encontrar gays por las calles de ciudades y pueblos para forzarles a registrarse. ¿Cuestionarios? Se pueden falsear. ¿A través del registro de parejas de hecho y matrimonios? Quedarían fuera los solteros y los que aún permanecen en el armario. ¿El censo? Ríanse, por favor. ¿A alguien se le ocurre otra manera, al menos medio eficaz?

Solo se me ocurre una: un aparato similar a "cerebro" que el profesor Xavier utiliza para encontrar mutantes a lo largo y ancho del globo, pero convenientemente reajustado para localizar ADN gay. Sin embargo hay un problema: la preferencia sexual no tiene mucho que ver con el ADN. Y otro más, pero no menos desdeñable: ni "cerebro" ni el profesor Xavier existen.

Así que, o van con todo y pergeñan ese registro, cual acta de registro superhumana, o la noticia no tiene más recorrido que la que le estarán dando miles de tuiteros por todo el continente a tenor de su inviabilidad. Eso, y el ataque que supondría contra los derechos fundamentales de millones de ciudadanos de la Unión.

De todas formas, como hasta de la peor basura una puede sacar provecho, tomo prestada la idea fundamental para hacer una sugerencia. Ya que en Europa existe la inquietud de evitar que el estilo de vida de determinados ciudadanos causen perjuicio al resto se me ocurre lo siguiente para profundizar en el concepto: quitar el derecho al voto a los estúpidos. Ocurre como con los gays: se les nota a unos más que a otros y su voto es, en la mayoría de casos, tan nocivo y pernicioso como la transfusión de un enfermo de SIDA. Salgan a la calle y miren a su alrededor o enciendan el televisor a ver si hay bemoles a refutar esta afirmación.

En fin, debe ser muy costoso el proceso de análisis de una muestra de sangre para tirar por la calle de enmedio y quitarse de un plumazo a quien sabe cuántos miles de potenciales donantes. Será que andan sobrados de donaciones en los hospitales europeos.

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