jueves, 4 de junio de 2015

El contínuo descrédito de los republicanos españoles en España

Hoy en Francia se ha dado un hecho inaudito. El jefe del estado, Flipe 6º el preparao, acompañado por su parienta, ha asistido al homenajme en París a La Nueve, una compañía militar francesa compuesta casi en su totalidad por republicanos españoles que, durante la segunda guerra mundial, luchó por liberar la capital francesa del nazismo.

Digo inaudito porque los máximos poderes públicos españoles no suelen mostrarse muy cercanos a quienes en Francia son tenidos por héroes, de lo cual dan fe los homenajes que año tras año reciben.

La excepción tuvo lugar hace unas semanas, con motivo del aniversario de la liberación del campo austriaco de Mauthausen, al que acudió el ministro de exteriores García Margallo. El pobre seguro que pasó un mal trago a tenor del rechazo que la sola estampa de un republicano, sea víctima del nazismo o no, produce en la derecha española. Pero ya digo, fue una excepción, y además en suelo extranjero y bajo iniciativa extranjera.

Lo normal es España son otro tipo de homenajes.


Ahí es nada, la División Azul, un cuerpo de voluntarios, repito, voluntarios que acudió en socorro del nazismo, sí es objeto de homenaje en suelo español

Díganme si hay mucha diferencia con una acto celebrado en Hernani o en Alsasua donde se profesase pública admiración a los gudaris de ETA que dieron su vida por Euskal Herria. Y con esas palabras. Porque no creo que la delegada del gobierno en Barcelona hubiera vendido la entrega del diploma a esos ex combatientes como un homenaje a los luchadores por el fascismo. Pese a que eso es lo que fueron.

Pero esto tiene antecedentes.


En el desfile de las Fuerzas Armadas de 2004 el entonces ministro de defensa, José Bono, quiso rizar el rizo de la equidistancia haciendo desfilar juntos a un ex combatiente de La Nueve y a otro de la División Azul. Como poner juntos a un etarra y al guardia civil que miraba cada mañana los bajos de su coche en busca de una bomba lapa. Iguales, equiparados, fascista y antifascista, terrorista y víctima. Por menos que eso a Julio Medem le pusieron a caldo por La pelota vasca.

Pero vamos a dejar el estrés por un momento y a considerar un paso en la buena dirección que el preparao haya tenido, por lo menos, el detalle de asistir al homenaje de París. Aunque haya sido a su estilo, llevando consigo la Marcha Real, aka himno de España, para honrar a quienes tanto lucharon en su contra. Todo un agravio para la memoria de esas personas pero insisto, mejorando la hetencia dejada por su predecesor el desnucaelefantes. 

Eso sí, no quiero terminar si resaltar la paradoja de que Flipe 6º se tome tantas molestias por personas que tan poco apreciaban la institución que representa, mientras que durante su coronación uno no podía ni acercarse al recorrido con un miserable pin republicano en la solapa. Será que los republicanos no le dan grima mientras sean incapaces de pronunciarse ni moverse.

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