lunes, 15 de junio de 2015

Guillermo Zapata, la cacería de un lelo

El humor negro puede ser ofensivo, hiriente y de mal gusto. Pero no deja de ser una vía de expresión lo suficientemente subjetiva para que se cobije bajo el paraguas de la libertad de expresión.

Fíjense si está enraizado este tipo de humor en nuestro país que en 2005 los españoles situamos a Torrente 3: el protector en el tercer lugar de las películas más taquilleras, con varios millones de espectadores a lo largo y ancho de nuestras salas. Tal vez muchos no lo recuerden pero esta película de Santiago Segura se iniciaba con una parodia en toda regla del 11-S, atentado que costó la vida a tres mil personas.



Reitero lo de varios millones porque, a juzgar por lo que estamos escuchando y leyendo acerca del concejal Guillermo Zapata, estaríamos hablando millones de presuntos simpatizantes del terrorismo islamista que se recochinean de tres millares de muertes.

El humor negro duele sobre todo cuando pone el punto de mira en algo que nos toca de cerca. De no ser así podemos ir perfectamente a ver como se descojonan del mayor atentado terrorista de la historia sin dejar de engullir palomitas. Luego se ponen a hablar de moral pero es simple y pura egolatría: lo mío es lo importante y lo ajeno que se lo ventilen en su casa, por fuerte que sea.

Me pregunto cuantos de estos indignados de Twitter interrumpieron su ingesta de palomitas en 2005 para troncharse con la escena de Torrente 3.

Ofensas a las víctimas, humillación y tal. Al menos aquí hay intención de banalizar un hecho terrible con vistas a hacer reír para hacer caja. Puede ser cuestionable pero desde luego no es lo peor que una persona puede hacer si de ser hiriente se trata. Los hay que directamente se cagan en los sentimientos y la memoria de otras víctimas porque son políticamente inconvenientes, con declaraciones cargadas de desprecio.






Ya he hablado en otras ocasiones de las deudas del PP con el franquismo, su gran referente ideológico. El de la primera foto es un valor emergente en su partido, mientras que el de la segunda fue ascendido sin que sus declaraciones le repercutieran negativamente. Representan a los mismos que ahora piden la dimisión de Zapata. Los que se niegan a desenterrar víctimas de la dictadura, homenajean a los aliados de Hitler y militan en un partido fundado por un ministro franquista.



Por mucho que lo vea nunca dejará de sobrecogerme la desvergüenza y el desparpajo de esta gente.




Incluso entre los aliados (de conveniencia) de Ahora Madrid encontramos similitudes. El mismísimo Antonio Miguel Carmona dimitió en 2002, sí, de su cargo como diputado regional tras la gracieta aquella de "si es necesario hundimos otro barco" (en referencia al Prestige). Eso sí, pasados los años pelillos a la mar y candidato a la alcaldía, que no hay mal que cien años dure.

¿Cuál es el plazo que debe transcurrir para la rehabilitación de un bocas? Porque lo de Guillermo Zapata sucedió en 2011. Cuatro años ya y le piden la dimisión. ¿A partir de cuándo se decidió que redimir a Carmona era aceptable? ¿Quién o quienes deciden estos plazos y quién o quienes determinan su validez?

Sigo. ¿Qué otras muestras de antisemitismo a partir de esa fecha, o antes, evidencian el "martilleo" constante del concejal de Ahora Madrid hacia la comunidad judía? ¿Ninguna? ¿Antisemitismo es escribir tres tuits y cerrar la boca durante cuatro años? Yo pensaba que se trataría de algo con más continuidad, más demostrable en el tiempo ¿De qué coño hablamos entonces?

Antisemitismo. Aquí cualquier manifestación relativa a Israel que no sea un absoluto y entregado panegírico es considerado por los de siempre como una muestra del más rabioso antisemitismo. No hay que tener ni dos dedos de frente para saber que no es eso lo que piensan. Esas personas en su mayoría podrán ser malvadas, pero no son estúpidas, y saben que el equilibrio sobre el que se asientan las nuevas mayorías impulsadas por las candidaturas de unidad popular es precario, y a poco que se las trastabille puede empezar a oscilar peligrosamente. Hay mucho odio, mucho rencor y mucho sentimiento de pérdida. Se desvaneció el poder que consideraban de su propiedad y ahora lo ostentan personajes con los que hay que acabar de la forma que sea, incluso poniendo sobre la mesa códigos éticos que ellos serían incapaces de cumplir ni en mil millones de vidas.

Antisemitismo. De tan manida ésta palabra se la ha vaciado de contenido, convertida en un comodín para ser usado en caso de conveniencia política. Algo triste a tenor de la infamia a escala planetaria que fue el Holocausto. ¿Acaso no es otra forma de humillación a las víctimas?

Lecciones, por favor, de parte de quien pueda darlas.



Que hay una cacería desde el facherío español, no contra Guillermo Zapata sino contra cualquier componente de las fuerzas políticas que cuestionan el statu quo político y social, es una realidad que a mí no me cuesta ver. Esta indignación es más falsa que Judas pero es el principio y veremos más casos. Los que han robado y saqueado a manos llenas, y los que callaban por complacencia o afinidad, exigirán la pulcritud extrema que ellos jamás buscaron ni desearon. Preparen sus estómagos porque se los van a poner duramente a prueba.

De todas formas, a este Zapata le falta un hervor. Yo mismo he compartido y he reído chistes como los suyos (¿qué son los chistes de gangosos sino risas a costa de discapacitados?), pero siempre en privado y en entornos de confianza. En Twitter normalmente me contengo (aunque probablemente ya me puedo despedir de mis aspiraciones a concejal, porque hay ocasiones en que no hay templanza que valga) y me autocensuro porque te puede leer mucha gente y no sabes a quién le puede llegar. Quizá en 2011 Zapata no tenía ni pensado entrar en política pero, enlazando de nuevo con Torrente 3 y el inicio del post, la carga ofensiva del humor negro se multiplica si la broma es pública, al margen del uso torticero que de él hagan sujetos despreciables. No es lo mismo lo dicho como ciudadano anónimo que como cargo público pero cada uno debe asumir su historial y las consecuencia que de él se extraen.

La explicación de Guillermo Zapata.

PD: Como demostración de que todos tenemos un pasado ¿acaso no podría tildarse de racista este artículo escrito en 1983 por un tal Mariano Rajoy? Porque el pasado falangista de Aznar ya tal.

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