miércoles, 11 de julio de 2007

Los obispos se atreven a impartir lecciones de moralidad


Pero qué tenemos aquí. Resulta que uno de los guardianes de la moral patria, Monseñor Rouco Varela, ese que se adhiere orgulloso a manifestaciones que presentan su modelo de vida como único y auténtico; ese para el que intentar ahogar a quienes dentro de la Iglesia contemplan con otros ojos la tarea evangelizadora no es sino una llamada al orden; ese que insta a los católicos a rezar por la sacrosanta unidad de España de tan preocupado que anda por ella... Ese, en definitiva, que fue presidente de un organismo supuestamente celador de las mayores virtudes que un ser humano puede poseer como es la Conferencia Episcopal, también es máximo responsable del Arzobispado de Madrid, el cual acaba de ser condenado por el Tribunal Supremo por mirar para otro lado mientras uno de sus sacerdotes incurría en un delito de pederastia en ante sus mismísimas narices.

El Tribunal Supremo ha confirmado la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que condenó a dos años de cárcel a un cura por abusar sexualmente de un menor, entre los años 1999 y 2001, y declaró responsable civil al Arzobispado de Madrid, dirigido por Rouco Varela, por no vigilar al sacerdote que abusó del menor.

El Supremo es la última instancia judicial por lo que no caben más recursos, esto es, oficialmente, la sucursal madrileña de la secta anticristiana que preside Rouco (nada hay más opuesto a la doctrina cristiana que facilitar al delincuente objeto y lugar de delito) es culpable de inacción ante uno de los desmanes más repugnantes que imaginarse uno pueda: abuso sexual de un niño desde una posición de autoridad y confianza. Es un suma y sigue del binomio Iglesia-pederastia que tan bien conjuga, según se viene sabiendo desde hace algún tiempo.

¿Se atreverá éste individuo, o la institución a la que pertenece, a intentar darnos de nuevo lecciones de moral? ¿Pedirán perdón y se arrepentirán públicamente por sus pecados y por las consecuencias que éstos acarrean? Apuesto a que sí a lo primero y que no a lo segundo. Cuando se es un amoral lo más fácil es criticar la moralidad del vecino mientras la propia se va de vacaciones ante las más execrables fechorías.

4 comentarios:

  1. Por supuesto que no se van a arrepentir. Con suerte relegarán al sacerdote pederasta a algún destino de escasa visibilidad y echarán tierra sobre el asunto.
    Pero que nos van a seguir intentando dar lecciones de moralidad lo tienes más que garantizado. Los hipócritas son así...

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  2. Je, seguro que se atreven Flash, segurísimo.

    Otra cosa no tendrá Rouco, pero escrúpulos, tampoco.

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  3. Fíjate si se han atrevido. Ahora contra el Getafe.

    Son unos (piiiiiii).

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  4. Sí, Fogars, conozco lo que ha pasado con el Getafe. Es patética la forma en que pretenden coartar la misma libertad que luego reclaman para sí.

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