viernes, 2 de noviembre de 2007

Carta abierta a un Peón Negro

Estimado peón:

Ya se que es duro de aceptar, pero la sentencia por el juicio del 11-M es inapelable. Tu apuesta por la defenestración de las pruebas clave ha corrido la suerte de un merengue en la puerta de una guardería: ha sido devorada. Incidir en ello no conduce más que a convertir en cómplices y/o encubridores a una cantidad de personas tan enorme que se sale de todo esquema lógico y racional. Creo que es el momento de pensar que cuando son todos los demás los que conducen en sentido contrario, el kamikaze eres tú.

Entiendo que sea difícil pero antes o después deberás reintegrarte a tu vida cotidiana, esa que debía ser tan anodina, tan carente de estímulos y tan vacía como para caer de lleno en la secta peonil y convertirte en uno de sus estandartes. Quizá tu déficit de atención sea tan grande que hayas terminado por sobrevalorar la que se te presta en los enclaves conspiracionistas, pero creo que deberías evaluar si vale la pena poner en riesgo tu integridad moral e intelectual a cambio de sentirte objeto de ese tipo de atención.

Creo sinceramente que deberías reflexionar sobre el carácter excluyente del principal foco conspiracionista, el blog de Luis del Pino. Un lugar en el que existe el derecho de admisión, algo inaudito en blogs y foros, en el que toda discrepancia se ve recompensada por la expulsión fulminante –seguro que recuerdas esa purga, al mejor estilo estalinista, llevada a cabo con el fin de eliminar disidentes y reforzar a los seguidistas- en el que se realizan toda clase de imputaciones delictivas, tácitas o explícitas, y se insulta con la mayor de las crueldades. En definitiva, un lugar caracterizado por los peores rasgos totalitarios conocidos y que llevas tanto tiempo pasando por alto.

Porque llevas ya mucho tiempo pasando por alto demasiadas cosas, peón. Las alusiones políticas son demasiado evidentes como para desvincularlas de la existencia de los Peones Negros y de su máximo instigador, de modo que deberías empezar a valorar la posibilidad de que te estén manipulando, engañando. Recuerda ese embarazo extrauterino llamado Peones Negros Libres, generado por la decisión de suspender vuestras concentraciones con motivo de una cita electoral. ¿Es que no te da que pensar? ¿No le has dedicado ni un sólo segundo a imaginar por qué Luis del Pino rechaza por sistema todo debate que no se mueva por cauces que el pueda controlar, incluso en medios teóricamente afines como Intereconomía TV?

No importa que odies a Zapatero, al PSOE o a San Pedro bendito, si no vas con la verdad por delante no hay nada que hacer y no puedes sustituir la verdad por la fe porque entonces te conviertes en aquello que presumes combatir. El cierre de filas a ultranza alrededor de las propias posiciones a lo único que conduce es al fanatismo. Quienes te han atrapado en su siniestra urdimbre podrán ser tus afines ideológicos pero no les debes nada, y menos aún pleitesía alguna. El sector ideológico que te representa es suficientemente amplio como para encontrar referentes honestos junto a los que marchar.

Así funcionan las sectas: primero te captan apelando a sentimientos elementales, luego refuerzan tus propios prejuicios repitiéndote machaconamente aquello que quieres oir sin cuestionarlo, juegan contigo y con tu necesidad de pertenencia a un colectivo hasta que convierten a los otros miembros de la secta en un sucedáneo de familia con la que contraes ilusorios compromisos morales. Te engañan ofreciéndote algo que no necesitas hasta que la realidad paralela construida para embaucarte ha penetrado en tu mente, aprovechándose de tus complejos e inseguridades y adornándolo todo con un aura de romanticismo guerrillero que hace al conjunto aún más atractivo.

Piensa un poco. Piensa qué tiene más sentido: que Luis del Pino mienta o que lo hagan las cientos de personas que, con la sentencia en la mano, pasarían a ser consideradas cómplices de tan gigantesco engaño. Y sin que nadie se vaya de la lengua. Piensa un poco: la Policía Nacional, la Guardia Civil, el CNI, la Audiencia Nacional, el Tribunal Supremo, la conservadora Asociación Profesional de la Magistratura, la prensa internacional, Interpol, Europol, el FBI, hasta el mismísimo George Bush. Todos en mayor o menor medida se han pronunciado alguna vez en la misma dirección, siempre la opuesta a seguida por Del Pino ¿De verdad no percibes qué es lo que tiene más sentido?

Sal de ahí, peón. Sal de ese Matrix ponzoñoso en el que andas metido, de esa cloaca maloliente abierta con el propósito de llenar los bolsillos de los que se nutren con la tragedia y el dolor ajenos. No seas cómplice, no permitas que te transfiguren en un replicante simétrico de los simpatizantes etarras, esos que hacen objeto de sus desvelos la exculpación de los crímenes de ETA y el ataque sistemático a las instituciones democráticas. No te conviertas en semejante desecho moral, ya habéis hecho defensa activa de Jamal Zougam, uno de los mayores condenados por terrorismo de la historia de España.

Levanta tu voz, haz ver que eres un ente independiente al que no le marcan el camino. Dí lo que quieras, denuncia lo que te parezca del modo que más te guste y ataca con toda la virulencia que creas necesaria a quien pienses que lo merece. Pero hazlo con la verdad por delante porque la mentira lo deslegitima todo, lo ensucia todo, lo enmierda todo.

Limpiate la mierda, peón. Huele tan mal que seguro que hasta tú empiezas a darte cuenta.

Atentamente.

1 comentario:

  1. Muy bien, Flashman.
    La didáctca es fundamental a la hora de ´reconvertir conspirador convencido y aunque la tarea no es fácil, alguno habrá que se convenza de su error. A fin de cuentas, son tipos de mentes inquietas que usaron como slogan "queremos saber".

    Te doy otro argumento que quizá abra la mente a los peones. Y es que su admirado Jose María Aznar, no tiene el menor recato en afirmar que el 11-M fue un atentado islamista cuando habla desde cualquiera de los países a los que le lleva su apretada agenda. Sobre todo cuando lo hace desde Estados Unidos. Solo conspira a este lado de los pirineos.

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