jueves, 13 de diciembre de 2007

La investigación relacionada con el 11-M sigue su curso

Son numerosas las veces que los descerebrados que han defendido la teoría de la conspiración del 11-M han denunciado la solapada intención de los poderes públicos de boicotear la investigación. En concreto, han acusado a políticos, jueces y policías de no querer investigar y no han sido pocas las ocasiones en que se han referido a la comisión de investigación o al proceso judicial con términos relativos a su cierre en falso o a la poca voluntad de sus responsables en proseguir las investigaciones. Una vez más, no son más que consignas para abducidos.

Decir que un partido político no quiere llevar a cabo una investigación que atañe en exclusiva a los jueces en, lisa y llanamente, tratar de engañar. Y quienes intentan torcer el buen juicio de la gente con esas intoxicaciones no son otros que aquellos que pretenden que la realidad política se adapte a sus deseos, aunque para ello haya que instrumentalizar unos horrendos atentados y a sus víctimas hasta provocar náuseas.

Dijeron que la instrucción era deficiente, que se quedaba corta porque no llegaba allá donde los conspiranoicos decían que tenía que llegar, anteponiendo su critero al del juez y su equipo de profesionales. Sostenían que la investigación se había detenido precipitadamente para dar paso al juicio mientas, sin embargo, al mismo tiempo que decían eso el juez Del Olmo realizaba nuevas imputaciones relacionadas con el caso, ésto es, seguía trabajando.

Pero su problema no era ese. Su problema era que todo nuevo procedimiento, toda nueva acción judicial relacionada con el sumario del 11-M apuntaba justo en la dirección opuesta a sus deseos. Esa consigna del “cierre en falso” ha sido una constante dentro del universo conspiranoico, y la sentencia tampoco ha sido impermeable a ella.

Pero la sentencia, mal que les pese, no es el cierre de nada. Es solo un paso, sólido y contundente, pero uno más en el inexorable caminar de la justicia. Ya querrían ellos que lo fuera, así tendrían justificación para tanta insidia, para tanto insulto a la inteligencia como han proferido, pero no. No lo dicen, pero existen varias piezas separadas desgajadas de la pieza principal que continúan abiertas, y eso por no mencionar los recursos presentados que siguen su trámite ordinario. Es otra bofetada más que se llevan los conspiranoicos, que ya deben tener la mejilla descarnada de tanto recibir tortazos.

Hoy les ha caído una nueva losa encima:

Del Olmo halla un nuevo sospechoso del montaje de las bombas del 11-M

¿No había que seguir investigando? Pues ahí lo tienen. Pero todo esfuerzo que no vaya orientado en la dirección que los conspiranoicos digan será en vano, no valdrá para ellos. Nada les servirá que no confirme sus pretensiones, nada que no suponga un espaldarazo a tantos meses, años ya, de pestilente actividad.

Nadan en la infamia, están inmersos en una sentina moral y viven un marasmo intelectual de escasos precedentes. Que encima se presenten como un ejemplo cívico es ya el último insulto que podían dedicarnos.

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