martes, 26 de febrero de 2008

El debate: Zapatero, apocado; Rajoy, crispador

Varias son las sensaciones que me transmitió el debate de ayer entre Zapatero y Rajoy. La primera es que aquello no fue un debate, sino un intercambio pactado de reproches sometido a unas reglas estúpidamente rígidas. Ambos candidatos llevaron un guión bajo el brazo del que no tenían intención de salirse y a fe mía que lo demostraron. Rajoy, que aprovechó la ventaja de abrir fuego para marcar el ritmo de la función, no dio tregua al candidato socialista y trató de acorralarle una y otra vez, unas veces con datos y otras con valoraciones presentadas como si fueran datos. ZP, que acudió al debate para avalar su gestión durante los últimos cuatro años, se encontró con la necesidad de defenderse continuamente de las acusaciones del candidato popular y claro, con lo encorsetado del formato escogido no fue capaz de hacer ambas cosas al mismo tiempo de forma eficaz.

Durante la hora y media que duró el evento a Rajoy siempre se le notó más suelto, más cómodo. Tiene un hablar fluido y es capaz de decir muchas cosas en poco tiempo, algo ideal para las intervenciones cortas que se habían acordado. En cambio, Zapatero verbaliza más lentamente, necesita más minutos para decir la misma cantidad de cosas que su adversario. El formato del debate beneficia, por tanto, a Rajoy dadas sus aptitudes oratorias, mientras que la tipología del debate sobre el estado de la nación es más propicia para Zapatero ya que es donde el presidente puede explayarse a gusto y argumentar todo lo que desea. El exceso de tiempo perjudica a Rajoy porque le obliga a razonar sus invectivas y a documentarlas, cosa que no le conviene.

Las intervenciones cortas y concisas en un debate como el de ayer requieren respuestas igual de raudas y concretas y Zapatero no tiene capacidad verbal para darlas. A cambio ofrece una imagen más próxima y más espontánea, contrapuesta a los continuos vistazos que Rajoy le echa a su guión y a su escasa naturalidad cuando habla directamente a cámara. A ZP se le percibe más sincero, más humano, aunque refugiarse en las cifras macroeconómicas como principal garantía de gestión no suponga precisamente un ejemplo de cómo acercarse al ciudadano de a pie. Rajoy tansmite agresividad y, como no, crispación. Otro apunte negativo para él es su dependencia de lo leído: apenas dejó de bajar la vista para consultar sus apuntes y eso le da la impresión de candidato teledirigido. Se prodigó en mensajes directos y rotundos, consignas de digestión rápida que no se molestó en demostrar sabedor de que en dos minutos no es posible rebatirlo todo.

Zapatero no pudo, no supo o no quiso responder al Rajoy más demagógico en algunas claves de fácil respuesta. Dos ejemplos fueron las cifras del paro, que su rival siempre presentaba omitiendo las de incremento de población y aumento de personas empleadas, y las condiciones de aprendizaje del catalán en Cataluña, idénticas ahora a las existentes durante los dos mandatos de José María Aznar. Entrar tan nítidamente en el cuerpo a cuerpo le hubiera supuesto renunciar a defender su gestión que, en mi opinión, es lo que fue a hacer. Creo que era consciente del daño que, a efectos de impacto mediático, le estaba infligiendo el candidato de la oposición con su táctica acometedora. Sus primeros planos mientras Rajoy hablaba, duros y afectados, eran de lo más elocuente pero me cuesta creer que a Zapatero le pillara por sorpresa la virulencia de su oponente teniendo en cuenta como ha sido su labor de oposición. ¿Quizá responde a una estrategia con vistas a revertir en resultado en el partido de vuelta? Ahí es donde Rajoy tendrá que hacer propuestas, que es lo que no hizo en el debate de ayer, y si Zapatero trabaja en el sentido de ésta hipótesis es posible que no le deje hacerlo.

Confieso que me ha sorprendido que la mayoría de sondeos post-debate, incluso de medios no afines o duramente críticos con el Gobierno de Zapatero le sean favorables. En lo que si parece que hay coincidencia mayoritaria es que, en caso de haber prevalecido uno sobre otro, ha sido por la mínima y sin incidencia en la intención de voto del potencial electorado de cada uno de ellos. Tras el fiasco de Pizarro frente a Solbes, era Rajoy el que acudía más necesitado de sentenciar el duelo, y a todas luces no lo ha conseguido.

Mención aparte merecen los alegatos finales. El de Rajoy, con la historia de la niña anhelante de unos padres con trabajo no pudo ser más patético, pasteloso y relamido. Fue una burda apelación a los sentimientos, sin duda un final cocinado por expertos para tocar la fibra sensible, algún mecanismo interior del votante que yo no alcanzo a averiguar. Además, Rajoy neutralizó buena parte del efecto buscado al estar leyéndolo continuamente. El de Zapatero sonó más accesible, creíble y sólido pero su despedida final, “buenas noches y buena suerte”, en clara alusión al periodista Edward Murrow cuyo enfrentamiento con el McArthismo fue llevado a la pantalla hace tres años por George Clooney, no creo que fuera entendido por demasiada gente. Muchos se habrán quedado con el rictus congelado al escucharlo.

Rajoy ha hecho un gran derroche de energías e imagen para conseguir una victoria pírrica frente a un rival sin ánimo de responder en igual proporción. Por ello, dudo en calificar lo suyo como victoria real.

7 comentarios:

  1. Yo también me he sorprendido de las encuestas tan unánimes en dar a Zapatero como ganador. Acabo de ver la entrevista de Zapatero en La sexta y me tiraba de los pelos mientras decía para mis adentros, ¿Pero por qué no contestabas así ayer a Rajoy, so pedazo? Y está claro que tú has dado en el clavo con tu análisis del asunto: ZP no puede hablar contra el crono; es de discurso lento y pastosillo, aunque cercano y "aparenta" mucha sinceridad.
    A ver si el próximo lunes, en que él empieza los parlamentos, es capaz de marcar el paso y condicionar con argumentos y verdades las réplicas rajoinianas sin permitirle sus trucos demagógicos y efectistas.

    Pedro Pelija


    PD:
    Flashman, empecemos por decir que yo soy un ignorante de internet.. Me veo incapaz de publicar un comentario aquí que no sea entrando como anónimo. Con la opción Nombre/URL, no hay manera. Además ¿qué es un URL? ¿El correeo electrónico?

    ResponderEliminar
  2. Yo es que al oir esto

    "Porque yo sólo quiero lo que todos queremos. Y hay un ejemplo que resume todas mis ideas y que todo el mundo puede entender. Yo quiero que la niña que nace en España tenga una familia y una vivienda y unos padres con trabajo. Esto es lo mínimo que debemos exigirnos para todos: una familia y una vivienda y unos padres con trabajo. Yo me esforzaré principalmente para que la familia esté atendida, y para que la vivienda se pueda conseguir, y para que no falte el trabajo. Quiero que esa niña nazca donde nazca reciba una educación que sea tan buena como la mejor. Quiero que esa niña pueda pasearse por el mundo sin complejos, porque sabrá idiomas, y porque tendrá un título profesional que se cotice en todo el mundo. Que sea un heraldo de la libertad, de la tolerancia y de los derechos humanos, porque habrá crecido en libertad y no tendrá miedo de las ideas de los demás y habrá aprendido a respetar a todos los que respetan la ley. Quiero que sienta un hondo orgullo por ser española, por pertenecer a esa nación tan vieja, tan admirable que le habrá ofrecido las mejores oportunidades, para convertirla en una mujer madura y responsable. Esto es lo que quiero, esto y todo lo que esto lleva implícito (...)"

    no sé si cortarme las venas o dejármelas largas.

    ResponderEliminar
  3. Para ser sincero, no vi el debate, a nivel laboral estoy demasiado chungo y mi humor no me permitía ver esas cosas...

    No puedo hablar del debate en sí, pero sí de lo que vi al día siguiente en la prensa. La cuestión es que los titulares eran tan dispares... lo cuál, dice mucho de la prensa española: La Razón, Rajoy da un repaso a Zapatero. El Mundo, Rajoy gana el cara a cara. El País, Zapatero más acertado. El Público, Zapatero aplasta a Rajoy... y así hasta los diarios gratuitos como 20 mintuos y otros tantos.

    Yo, ante esto, llego a la conclusión que los titulares están preparados incluso antes de acabar el debate porqué sino no me cuadra, con lo cual, estamos ante un problema de poco rigor periodístico, cuya labor es informar sin prejuicios ni objetivos previos a la conclusión.

    Salud!

    P.D: Los titulares no son exactos, más bien he querido reflejar con ellos una idea de lo que transmitían.

    ResponderEliminar
  4. Por cierto, Flashman, un Offtopic: tienes que añadir a tu otro blog una nueva condena a Losantos:

    http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Multa/3000/euros/Losantos/insultar/juez/elpepusoc/20080228elpepisoc_8/Tes

    Losantos condenado a pagar multa 3000 por llamar "terrorista" al juez Fanlo.

    ResponderEliminar
  5. Gracias, Grendel. Ya lo conocía pero aún no había tenido tiempo.

    Y solo es una de las varias que tiene pendiente Losantos: la del dr. Montes, la del SUP,...

    ResponderEliminar
  6. Estoy deseando ver el resultado de la del SUP.

    Que la mentira no salga gratis. Espero que le crujan económicamente y se le quiten las ganas de soltar sus majaderías por antena.

    Libertad de Expresión, sí. Libertad para mentir, difamar y calumniar, no.

    ResponderEliminar