viernes, 8 de mayo de 2009

Nada de cambio de modelo: la construcción nos salvará

Efectivamente, somos un país sin remedio. No hay nada que nadie pueda hacer por nosotros, da igual cuantas veces tropecemos en la misma piedra y caigamos en la misma sima, estamos condenados a repetir jugada sine die. El pesimismo dejará de ser una amenaza y se convertirá en una costumbre, como la siesta. Estamos inmersos en la peor crisis en muchas décadas y desde los poderes del estado ya se aboga por retomar los hábitos que nos condujeron a la catástrofe.
Corredor [ministra de vivienda] dice que la construcción "tiene que volver a ser el motor de la economía"
Ahí es nada. Y se queda tan ancha. Esa frase ya sería motivo para retirarla de la política de por vida. Estamos recogiendo los frutos de haber entregado por entero el crecimiento de nuestro país (con la salvedad del turismo) al negocio del ladrillo y sale ésta señora a contarnos que no, que nada de cambio de modelo económico, que la solución estriba en recoger las ruinas del que acaba de derrumbarse y empezar a reconstruirlo pieza por pieza. Bien por la confianza en el desarrollo tecnológico de nuestro país, bien por la apuesta por modelos sostenibles, bien por el I+D... Todo al carajo, nuestro gobierno vela porque el futuro del país sea tan resplandeciente como luce hoy el presente.

Y ya que hablamos de modelos económicos, ésta declaración cuadra sospechosamente con otra de ni más ni menos que del presidente de Seopan, la patronal de las grandes constructoras, y ex-presidente de la Oficina Económica del Gobierno:

David Taguas: "¿Qué es esto de que tenemos que cambiar el modelo? Es un mito"
Claro. Un mito. Pues el mito se lleva ya cobrados cuatro millones y medio de parados. Siempre he reconocido que un alto porcentaje de la crisis que nos afecta es debido a causas externas, pero ello no debe llevarnos a olvidar que en España se está cebando con mayor virulencia que en ningún otro lugar de Europa. Y hay unas causas concretas. La apuesta por un modelo económico que despegó con la España de Aznar, con su ley del suelo de 1998 y sus negativas a admitir la existencia de la burbuja inmobiliaria, encontró continuidad a partir de 2004 con Zapatero en Moncloa. Ese es el mayor delito del presidente, aferrarse a la estela de un modelo pernicioso de crecimiento y no tener nada preparado para cuando reventara.

Que ahora alguien con responsabilidad de gobierno venga a vendernos la misma moto que se nos ha averiado en mitad del trayecto es un insulto a la inteligencia. Con semejante panorama no me extraña que haya quien se pregunte cuándo estallarán las calles.

3 comentarios:

  1. Soy muy pesimista en este tema. No sé que alternativa encontrará España para que sea el motor de su economía...

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  2. No he escuchado nada de lo que ha dicho la ministra ni nada de lo que se ha hablado y se está hablando en el Debate de la Nación, pero esta mañana he visto a Alonso (ya no sé que cargo tiene en el gobierno) decir que España no va a volver a centrar su economía en el ladrillo (de paso ha dicho que eso era cosa de neoliberales y la derecha española).

    Además, parece ser, que este comentario venía de algo que había dicho Zapatero. Algo así como "más ordenadores y menos ladrillo". Por favor, corregidme si me equivoco porque últimamente veo muy poco la tele. Los exámenes que dan mucha guerra :P

    Saludos

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  3. Sí, en lo poco que he podido escuchar hoy del debate Zapatero ha hablado profusamente de cambio de modelo económico. Lo que no se es por qué se rodea de personas que transmiten a los ciudadanos conceptos distintos a los que a él se le escuchan. No es algo que de confianza.

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