miércoles, 16 de septiembre de 2009

El independentismo ciego de Joan Laporta

Con motivo del pasado día de Cataluña, ha vuelto a la actualidad con renovados bríos el movimiento independentista catalán, y uno de los personajes que ha decidido dar un paso al frente para encabezar esta reivindicación es el presidente del F.C. Barcelona, Joan Laporta. Me sorpende sobre manera la zozobra soberanista del mandatario blaugrana, ya que, en caso de verla satisfecha, lejos de beneficiar al club que preside pienso que le iba a provocar un perjuicio que, a día de hoy, pocos barcelonistas y pocos catalanes se atreven a encarar.


Razonemos. Una Cataluña independiente implica una separación total del resto de España, vínculos futbolísticos incluidos. Esto supone que enfrentamientos como los Barça-Madrid, Barça-Atlético, Barça-Valencia o Barça-Sevilla por citar sólo los más relevantes, pasarían a mejor vida. Los aficionados catalanes dejarían de disfrutar de algunos de los partidos más vibrantes del año, y los ingresos del club por publicidad y derechos televisivos, no hace falta ser un mago de las finanzas para imaginarlo, sufrirían una notable merma. No es por desmerecer, pero un Barça-Palamós o un Barça-Sabadell no tienen la misma enjundia, y es de pura lógica que se paguen menos que los derbis clásicos de la liga española.

Luego está el tema de las estrellas. Para un futbolista de renombre, uno de los atractivos de atracar en el Barcelona está en jugar la liga española, que si bien no es tan potente como nos la quieren vender desde dentro, si es de las más importantes de Europa. No es lo mismo que una figura del balompié venga a disputar la liga española que la catalana, viendo transcurrir cada jornada jugando (repito, no es por desmerecer) contra el Palamós, el Sabadell, el Lleida o el Nastic. ¿Acaso jugadores como Ibrahimovic, Henry, o anteriormente Ronaldinho y Rivaldo, que buscan no solo cobrar grandes sueldos sino ganar títulos y prestigio, se verían igual de tentados por una liga como la que, presumiblemente, sería la catalana? ¿Qué prestigio puede otorgar un campeonato como éste que no pueda dar, pongamos por caso, la liga turca?

Además, a menores ingresos por publicidad y derechos televisivos, menos dinero en caja para grandes fichajes. Y ello sería el inicio de la deconstrucción del club que prentendía ser más que un club. A menos elementos sobre el terreno de juego que marquen diferencias, menos posibilidades de progresar en la dura competición europea y menos ingresos por participación en la Champions League. La UEFA abona cantidades a los clubs participantes desde la fase de grupos, y paga más cuanto más lejos se llega en la competición. De tal modo, la brecha entre los poderosos del continente y el Barcelona se ampliaría y el Barça dejaría de figurar entre los grandes. No hay cantera que aguante competir año tras año contra Chelsea, Manchester United, Real Madrid, Milan y sus mastodónticos presupuestos. Eso sí, ligas catalanas, habida cuenta de la diferencia económica entre el club azulgrana y el resto de clubes catalanes, iban a caer como churros. ¿Alguien piensa que sería suficiente para atraer a un nuevo Messi o a un nuevo Ronaldo?

En una Cataluña independiente, uno de los grandes iconos del catalanismo, el F.C. Barcelona, dejaría de existir tal y como hoy lo conocemos y tal y como hoy es visto por sus hinchas: objeto de orgullo nacional. La liga catalana pasaría a tener la misma sustancia que la liga holandesa, la belga o la austriaca, que no son hervideros de galácticos, precisamente. Por todo ello me asombra el afán con que Joan Laporta se entrega al independentismo, siempre educado, todo hay que decirlo, pero pienso que enteramente contrario a los intereses de su club.

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