miércoles, 28 de octubre de 2009

Cajamadrid, otra encrucijada para Ruiz Gallardón

La batalla por Cajamadrid que se está librando en el seno del Partido Popular está dando mucho que hablar. Muchos piensan que es otro episodio de la guerra soterrada que Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón mantienen por la sucesión de Mariano Rajoy en la presidencia del PP. Vistos los sucesivos varapalos que el alcalde de Madrid ha venido sufriendo cada vez que él o uno de los suyos han movido ficha para postularse más allá de la alcaldía capitalina, y la buena imagen que Gallardón disfruta entre la población, uno vuelve a hacerse la misma pregunta recurrente: ¿por qué no se va del PP y funda un nuevo partido?

Muchos nos preguntamos por qué Gallardetas aguanta toda esa mierda, los desplantes, los ninguneos, el saberse despreciado por el sector talibán -que es el dominante- del PP. Él siempre se ha mostrado sumiso y obediente con las directrices de la dirección nacional, como si esperara paciente el momento propicio para asaltar Génova, pero sabe que sus apoyos dentro del partido son insuficientes, y una escisión posiblemente sólo le daría resultados a nivel local, y muy inciertos a medio y largo plazo. Tal vez sospeche que la única beneficiada de tamaña maniobra, que ofrecería al votante conservador una imagen descompuesta de su mayor referente político, sería la izquierda, y no quiera pasar a la historia como el traidor que hizo palanca en la grieta de la derecha española hasta fracturarla.

Liberales acechando Cajamadrid

Cajamadrid es un caramelo jugoso. Quien la domine tendrá vía libre para obtener créditos con los que paliar el endeudamiento de su administración, en especial el ayuntamiento más endeudado de España como es el de Madrid, y financiar campañas a tutiplén. Lo que me deja atónito es que todas estas artimañas por apropiarse de una caja pública las encabecen quienes pretenden pasar por liberales. Un liberal, por principio, no intenta apropiarse de un banco público, sino retirar del mismo toda participación de las administraciones públicas, lo que me reafirma en la idea de que en España no hay políticos liberales de verdad, sino únicamente libremercadistas, a saber, liberales en lo económico y profundamente conservadores -y de claros tintes autoritarios- en todo lo demás.

3 comentarios:

  1. Siento el off topic, pero no he encontrado tu correo:

    http://xrl.in/3fr6

    Gracias :-)

    ResponderEliminar
  2. Pues sí, un fallo no tener visible en email en el perfil. Solucionado queda.

    ResponderEliminar
  3. En mi opinión, el problema que ha tenido Gallardón hasta ahora es que buena parte de su popularidad la tiene entre gente que no votará jamás al PP.

    Lo de crear un nuevo partido, podría haberle servido hasta ahora, pero la gestión económica del Ayuntamiento de Madrid estoy ultimos años ha sido un desastre. Creo que Gallardón tiene políticamente los días contados.

    ResponderEliminar