miércoles, 7 de octubre de 2009

Gürtel y la corrupción itinerante

La trama Gürtel se enreda cada día más y más con el PP en el centro del debate sobre corrupción política. Confieso que desde el principio observé la evolución del caso con escepticismo, no dando nada por sentado habida cuenta de que todo ciudadano es inocente hasta que se demuestre judicialmente su culpabilidad. Pero a tenor del volumen que está alcanzando el sumario no se vislumbra a corto plazo un horizonte de sentencias que clarifiquen definitivamente la trama, por lo que seguiremos funcionando durante bastante tiempo a golpe de cabecera de periódico.

Medios escritos como La Razón colocarán en portada el titular más favorable al PP mientras que desde la trinchera contraria El País hará justo lo contrario. ¡Qué bueno es saber que, con el paso del tiempo, hay cosas que se mantienen inalterables! Y así durante vaya ud. a saber cuantos meses, si no años al paso que vamos.

Todo esto me recuerda a la agitación mediática vivida durante los 90 a cuentas de la corrupción felipista: el GAL, Filesa, Roldán, el AVE... Qué tiempos aquellos en que el periodismo de investigación que abanderaba El Mundo era objeto de orgullo nacional. Lástima que una vez que Aznar ganó las elecciones ese ejercicio ejemplar de la profesión desapareciera de esos medios que la habían convertido en estandarte, pero eso es otro tema.

Como digo, lo que estamos viviendo con la Gürtel me recuerda a aquello porque desde los quioscos se está ya sentenciando de facto a los implicados en la trama. La imagen que de las filas populares se está dando es la de un partido donde la corrupción está generalizada, igual que en los 90 se hacía con el PSOE en los medios de derechas. Sin embargo, cabría recordar que, si bien años después hubo condenas que en mayor o menor medida confirmaron las informaciones publicadas, también hubo absoluciones. La cuestión es que se disparó indiscriminadamente acertando tanto a unos como a otros y pienso que cuanto más crezca el sumario de la Gürtel más danmificados habrá por esta guerra de los medios que no verán su culpa corroborada por un juez.

No obstante, no puedo dejar de admitir que algo de justicia poética hay en la trama Gürtel y en el tratamiento que le dan los medios cercanos al Gobierno. A fin de cuentas, el PP ganó las elecciones de 1996 apoyándose en la campaña mediática desatada por sus medios afines y que señalaba al PSOE como el arquetipo de partido corrupto. Y, remitiéndome al siempre útil refranero español, quien a hierro mata a hierro muere y donde las dan las toman. ¿O no?

7 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo. También he intentado mantener el escepticismo. Claramente, algunas de las cosas que se publican tienen un interés penal muy relativo, por no decir nulo. Las relaciones entre El Bigotes y Camps pueden ser desaseadas, pero el hecho de que sean amigos no es delictivo per se. Otra cosa es que Camps haya mentido sobre dicha relación, diciendo que no le conocía.

    En cambio algunas cosas parecen tener mucho peso, como el email en el que se habla de modificar facturas, cambiando el nombre del PP por una empresa constructora, y los talones que demuestran que esas facturas fueron pagadas por dicha empresa.

    En fin, que seguramente habrá elementos que se prueben y otros que no... pero que esto es un escándalo de primera línea y no una cortina de humo pergeñada por jueces prevaricadores y policías deshonestos parece indudable a estas alturas.

    Con lo cual los dirigentes del PP que se han abonado a la teoría de la conspiración, al tiempo que cierran filas con los presuntos corruptos tienen mucho que explicar.

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  2. Yo no tengo claro que lo de que el PP es un partido en el que la corrupción está generalizada sea solo una imagen. Nada claro.

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  3. No digo que solo sea imagen, sino que de momento la justicia no ha demostrado lo contrario.

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  4. No se si tiene algo que ver con el asunto, tal vez no, pero pienso que sí. ¿Conoceis el Ensanche 37 de Vallecas? es un lugar digno de ver. Yo por temas laborales tengo que pasar por ahí de vez en cuando. Mirad la primera foto:

    http://www.magazinedigital.com/reportajes/los_reportajes_de_la_semana/reportaje/cnt_id/3701

    Os aseguro que no han tenido que esperar mucho tiempo para hacerla. Es raro ver coches por esas calles.

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  5. Precisamente mañana tengo que ir por allí. Tal vez saque algunas fotos.

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  6. Si, Herodoto, conocía el artículo, lo leí hace algunas semanas. Lo enlazo
    de forma que sea más fácil llegar a él.

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  7. Fenómenos como Gürtel distorsionan por otro lado las verdaderas dimensiones del problema de la corrupción, que en España, y lo miremos como lo miremos, sigue siendo menor que en otros países de Europa, incluso socialmente más avanzados que este. Alemania y Francia son dos ejemplos claros: algunos escandalazos de posguerra -ejemplo: affaire Spiegel, los tanques de Strauss, el Starfighter, los edificios del Deutsche Bundespost- dejan por comparación a Filesa (y no digamos Gürtel) en un simple trile de mercadillo. No solo por las cantidades implicadas, sino porque también hubo muertos.

    España sería un país relativamente poco corrupto de no ser por el protagonismo del sector de la construcción. Es aquí donde se encuentra la verdadera corrupción española. Pero ahí no va a investigar nadie, porque todos se encuentran metidos sin distinción de partido, condición pública o privada ni estamento religioso.

    Finalmente está el terreno, muy poco conocido y bastante peligroso para el que quiera husmear dentro, de las comisiones por la venta de armas a diferentes países de Latinoamérica, que viene de antiguo y comenzó con la venta de aviones al dictador panameño Omar Torrijos en 1978.

    Aparte de eso, y quitando de lado toda esta polémica en torno al Gürtel, al pajinazo y otros affaires de poca monta, yo creo que los españoles pueden sentirse orgullosos de vivir en un país relativamente poco corrupto. Pero sin echar las campanas al vuelo, porque ello, más que a una honradez innata del español, se debe a la ingenuidad de su carácter y al hecho de que nuestra democracia aun es joven y no ha tenido tiempo de malearse. Al tiempo.

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