viernes, 20 de noviembre de 2009

Más reflexiones sobre el caso Alakrana

Y es que está dando para mucho el secuestro del atunero vasco. Por ejemplo, al hilo de la sugerencia de meter militares en los pesqueros, ¿nos parecería bien que el Gobierno también enviara soldados para proteger la obra de una constructora porque de noche se le cuelan unos gitanos que le roban la maquinaria? ¿Que el Ayuntamiento le ofreciera policías municipales o el Ministerio del Interior nacionales? ¿O que Repsol o recibiera idéntico ofrecimiento para proteger sus instalaciones petrolíferas allá donde las tenga?

A mí no me parece mal que se pague. Pienso que prima el factor humano por delante del económico, pero sí se ha de advertir a los armadores que lo suyo es una actividad PRIVADA ejercida fuera de los límites territoriales de nuestro país, en aguas internacionales y que no pescan en representación de España, por tanto, es responsabilidad suya procurarse su propia protección.

Se me abre el siguiente interrogante: si la justicia actúa contra un empresario de la construcción porque, tras un accidente laboral, se descubre que sus obreros subían a una quinta planta sin arnés de seguridad, ¿no merecería el mismo tratamiento el armador o el patrón del barco tras ordenar adentrarse a sabiendas en una zona claramente insegura, como ahora sabemos, sin unas medidas de protección mínimas?

Los ejércitos ya delimitan una zona de seguridad que el Alakrana se saltó a la torera “porque hay que ir donde está el pescado”. Me parece muy bien, pero si al final vamos a sufragar entre todos su seguridad (al menos parece que no hemos sufragado el rescate), que al menos ello repercuta positivamente en el precio del pescado que luego nos venden. Si no al final esto va a ser como con los bancos, todo ayudas pero luego se hacen los suecos cuando acudes al mostrador.

1 comentario:

  1. Según he leído, el Alakrana factura 30.- millones de euros al año.
    Luego 2,7.-mill. son poco para el armador.
    De hecho, ya ha ido otro barco a sustituir al Alakrana.
    Pronto tenemos otro secuestro; al tiempo.

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