martes, 15 de marzo de 2011

Estancados en el año 1984


El duro trabajo físico, el cuidado del hogar y de los hijos, las mezquinas peleas entre vecinos, el cine, el fútbol, la cerveza y, sobre todo, el juego, llenaban su horizonte mental. No era difícil mantenerlos a raya. Unos cuantos agentes de la Policía del Pensamiento circulaban entre ellos, esparciendo rumores falsos y eliminando a los pocos considerados capaces de convertirse en peligrosos; pero no se intentaba adoctrinarlos con la ideología del Partido. No era deseable que los proles tuvieran sentimientos políticos intensos. Todo lo que se les pedía era un patriotismo primitivo al que recurrir en caso de necesidad para que trabajaran horas extraordinarias o aceptaran raciones más pequeñas. E incluso cuando entre ellos cundía el descontento, como ocurría a veces, era un descontento que no servía para nada porque, por carecer de ideas generales, concentraban su instinto de rebeldía en quejas sobre minucias de la vida corriente. Los grandes males ni los olían.
George Orwell, 1984

No me digan que esta cita del mítico libro sobre los totalitarismos no les ha traído a la cabeza acontecimientos actuales. Ni han visto plasmados comportamientos de ahora mismo. ¿Que no? Entonces es que viven en un país distinto del que yo percibo, porque yo si veo reflejadas en el texto de Orwell muchas de las características de la sociedad actual.

Habla de cosas cotidianas como la conciliación entre vida laboral y familiar que, como todos saben, en España alcanza unas cotas fuera de toda escala. ¿A que sí? También se refiere a esos temas trascendentales que ocupan la mente del españolito medio, las cosas que verdaderamente importan y movilizan al ciudadano, como el fútbol y la telebasura. También se ocupa del patriotismo de bajo perfil, ese que tampoco ha salido a relucir últimamente en nuestro país (de hojalata, pero patriotismo) a raíz de los triunfos balompédicos. Y habla de la reducción de derechos y la resignación con que el populacho la acepta. ¿Quién se preocupa por la voluntad popular usurpada por los mercados, chantajeando a gobiernos enteros? ¿A quién le importa el grado de corrupción política, más que para demostrarlo en las encuestas del CIS?



Pues eso, nos pasan por encima, nos entretienen con sus sainetes y los grandes males ni los olemos ni nos preocupan. ¿Para qué vamos a pensar si te lo ponen tan fácil para no hacerlo?

2 comentarios:

  1. Impresionante...gracias. No puedo añadir nazin mor ;)

    Saludos :)

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  2. Orwell tuvo un ojo especialmente agudo. Su '1984' sigue siendo una referencia obligada (qué digo, lo es más cada vez...).

    Pero lo de arriba, con ser muy relevante (y estar bien traído), no es lo más poderoso entre sus “predicciones”. Recordemos que el imperio del Gran Hermano tenía un temible enemigo... que en realidad trabajaba para aquél. Sus atentados eran puras operaciones de bandera falsa (por cierto, Eric Arthur Blair –y esto no es lo más puro de su biografía– colaboró con los servicios secretos británicos). El lenguaje del Gran Hermano, el 'newspeak', se basaba en el 'doublethink' o “doblepensar”.

    ¿Nos va sonando...?

    Saludos cordiales.

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